Opinión Nacional

La “botella solar” que revoluciona el mundo en desarrollo

En todo el mundo subdesarrollado se está aplicando con entusiasmo una tecnología sencilla para iluminar de día espacios cerrados que no están provistos de electricidad o bombillos, como salas de clase, talleres, baños y cocinas. La razón de la popularidad de la “botella solar”, como se la conoce, es que se convierte en un bombillo con una intensidad equivalente a unos 50 vatios, si brilla el sol, ahorrando dinero a los que lo utilizan, ya que no cuesta nada mantenerlos al aprovechar la luz del sol que se refracta dentro del agua en la botella plástica, incrustada adecuadamente en un techo, para difundir su luz a través del resto del líquido ubicado debajo del mismo.

La genial idea fue aplicada por primera vez hace unos años por un modesto mecánico del sur de Brasil, Alfredo Moser, quien notó que muchas viviendas en las favelas de la región tenían paredes hechas de botellas de plástico recicladas y llenas de agua, con lo que sus espacios internos se veían bien iluminados. Así, diseñó sus “botellas solares” y empezó a instalarlas en las viviendas de sus vecinos por una módica suma, que cubría el costo del soporte, de la goma sellante y de su tiempo. No se hizo rico, y todavía vive austeramente, pero la idea se difundió como pólvora encendida, y ahora la “botella solar” se utiliza en decenas de países de Asia, África y Latinoamérica, estimándose que ya se han instalado unas 200 mil unidades, mientras en países avanzados con conciencia ecológica se utiliza para ahorrar electricidad iluminando espacios cerrados que antes requerían bombillos, evitando de paso la producción del nocivo CO2 que causa el calentamiento global, si se usan combustibles fósiles en la generación eléctrica.

En Filipinas, donde abunda la extrema pobreza, existe ahora una organización llamada ”Un litro de luz”, que mercadea la tecnología en varios países a través de sucursales locales. En Egipto, Bangladesh, Tanzania, Perú, Colombia y Argentina -entre otros- hay una intensa actividad alrededor del concepto de la energía solar gratuita y fácil de aplicar. Idea que, al mismo tiempo, ayuda a reducir el problema de las botellas plásticas desechadas de refrescos -las más usadas en esta aplicación- las cuales son difícilmente biodegradables y terminan congestionando los basureros y a menudo contaminando los mares, generando enormes “islas de basura” en los mismos.

Sustentabilidad: un concepto que se extiende

El concepto de la energía gratuita está tomando fuerza en muchas partes, motivando la innovación en proyectos donde se pueda aprovechar la energía disipada de la gente en actividades comunes. Por ejemplo, en algunos gimnasios de Europa y EEUU se utiliza el esfuerzo de personas que vienen a usar las bicicletas estacionarias para ejercitarse, con éstas conectadas a generadores eléctricos que iluminan el local y la calles vecinas hasta bien entrada la noche. En ciertas calles de Israel están probando sistemas que utilizan el peso de los vehículos que circulan, generado electricidad al apretarse unos cristales llamados ‘piezoelétricos’ incrustados en el asfalto subyacente. La empresa que lo desarrolla, Innowatech, estima que en una avenida bastante transitada se pudiera generar hasta 1 MW-Hr de electricidad por kilómetro de vía, suficiente para iluminar todos los edificios y viviendas circundantes, algo que está interesando sobremanera a muchos países deseosos de reducir su factura energética.

El creciente uso de las energías renovables ha contagiado a muchos municipios que tratan de generar localmente la energía que utilizan, aprovechando los residuos sólidos u orgánicos que se botan en la basura, para quemarlos en forma limpia o convertirlos en biocombustibles para mover maquinaria en fábricas locales. Al mismo tiempo, algunos gobiernos locales están promoviendo la iniciativa de que cada edificación genere su propia electricidad, concediendo permisos sólo a edificios o viviendas que tienen incorporada esa modalidad en su proyecto arquitectónico. De este modo se estarían aproximando a la idea de “sustentabilidad” tan de moda actualmente, que enfatiza la necesidad de que cada instalación moderna o nueva urbanización debería ser autónoma en materia energética, siendo ésta la mejor manera de controlar el cambio climático que está causando tanto daño por doquier, como se está viendo por las frecuentes inundaciones e incendios forestales.

 

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