Opinión Nacional

La “burbuja” de Kiko

Cada viernes en HBO, el comediante judío Bill Maher un ultra-liberal yanqui, en el genial programa de sus monólogos y entrevistando a primerísimas figuras del periodismo, de la política, del mundo intelectual en general de USA y con la más absoluta y muchas veces cruel libertad de opinión, sin ningún tipo de pacaterias y autocensuras, siempre tiene un segmento donde él hace descubrir que piensan realmente “desde su burbuja” los derechistas republicanos tan fértiles en idioteces.

La “burbuja” de donde emanan mensajes y matrices de opinión, es un sitial especial ajeno a los mortales, ajeno al sentido común y desde donde quieren generarse propuestas delirantes, de todo tipo. Maher se deleita burlándose de los irracionales, a quienes mete a opinar desde “ la burbuja” y quien cae en su lengua no le alcanza la vida para arrepentirse de haber merecido ser citado por el disparate o propuesta ridiculizada.

En Venezuela tendría un éxito impresionante, aunque efímero, quien produjera un programa donde extraiga cada noche desde una “burbuja roja” la cita de la ridiculez del día, la gran jalada, el peor arrastramiento, el aplauso mas foca, la tropelía mayor contra el país, contra el idioma, que ponga en evidencia la propuesta del mayor contrasentido o de insólita falta de sentido común.

El problema radica en que difícilmente tendría anunciantes y Conatel multaría a las 24 horas, al canal que lo lance.

Lo que sí ha sido posible a lo largo de más de 10 años creo, es un programa que se transformó en “la burbuja de Kiko” desde donde “se piensa” el país, se escogen candidatos y se descalifican otros, se premian sandeces, se encomian diletantes, se reciclan portavoces de otras causas convertidos en voceros de lo que quiere Kiko que se diga, se invita gente seria con las que Kiko decide siempre polemizar con igual o mayor tiempo que el invitado.

Tenemos sin embargo la suerte de contar con una ventana de libertad de expresión para por lo menos un sector y la desgracia de ser invariablemente excluidos por la BURBUJA DE KIKO, siempre presente en el debate político nacional.

Entre comercial y comercial de repente uno escucha que Kiko está proponiendo nada menos que un cambio en la fecha, para diciembre, de las elecciones presidenciales. Y en nanosegundos ya uno está autorizado a pensar que eso NO NOS CONVIENE, porque conviene al gobierno, que tendrá más tiempo para su reacomodo, si Chávez se incapacita pronto, porque el régimen vería oxigenada sus posibilidades de recambio, con nueva candidatura teleguiada desde Cuba y ejerciendo presiones, ventajismos y chantajes a granel, para hacer viable una especie de plebiscito a favor de la continuidad del régimen, que pedirá renovar la confianza del país en ellos, porque vendría un cambio prometedor dentro de los parámetros de la herencia del ídolo, canonizado en medio de la espesa baba ideológica aclamacionista post mortem.

Lástima para Kiko que también es probable que ese lapso que él quiere regalarles, puede transformárseles en el pandemónium de la crisis interna por la sucesión y en la caída en barrena de una propuesta que sin el líder y sostén sencillamente se hace inviable en semanas.
¿Por qué Kiko se equivoca siempre para el mismo lado?

El podría responderme que a mí me pasa igual, pero hacia el lado opuesto, que él siempre desacredita como si yo fuese solo partidario del trauma y la confrontación.

El problema es que Kiko tiene dos horas diarias de oportunidad para defender su punto de vista y mi última oportunidad con él fue creo hace 6 años, durante los minutos que se me perdieron en la memoria. Si midiera la capacidad de difusión, Kiko me lleva una ventaja en TV, sin contar la radio y periódicos, de 262.800 minutos contra 20, y tengo por ello la ligera impresión que sus propuestas sean más oídas que la de un escandalizado opositor como yo, leído por algunos miles.

De manera que desde la “burbuja de Kiko” siempre él tendrá más probabilidades de armar una matriz de opinión favorable a “aquel lado”.

“La burbuja de Kiko” tiene sin embargo una gran oportunidad de perder sus apuestas, porque LA REALIDAD trabaja en su contra.

Le deseo larga vida a la “burbuja de Kiko” pero más le deseo vitalidad a la realidad, que todo lo puede, contra toda mistificación, prosopopeya, engañifa, superchería, impostura y otros 100 sinónimos.

“Los hechos son testarudos” decía nuestro común ya muy antiguo y olvidado maestro, Vladimir Ilych Lenin.

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