Opinión Nacional

La careta pisoteada

24 horas está fuera del aire. En el colmo de la ironía, Napoleón Bravo ha
sido reemplazado por las comiquitas de los hermanos Warner. No es un quid
pro quo. Quien inventara la campaña „que caigan las caretas‰ ha visto la
suya propia pisoteada por aquel que él mismo ˆcomo ningún otro comunicador-
elevara desde una polvorienta prisión a las cumbres palaciegas. Es el precio
natural del déspota ante el lacayo, cuando éste muestra visos de
independencia de criterio y sus bufonadas ya no son gratas en palacio.

Extraño: quien esto escribe supo tasar la misma madrugada del 4 de Febrero
de 1992 la catadura moral de los cuatro comandantes e imaginó, en un nada
imaginativo juego de anticipación, lo que ha venido sucediendo con
inexorable necesidad. No sólo Chávez: Arias Cárdenas, Urdaneta y también
Acosta abrieron una caja de Pandora, de la que recién ahora comienzan a
brotar los fantasmas de nuestro más tenebroso pasado. De golpistas que
traicionan sus juramentos de lealtad a la constitución y consideran a la
patria como un botín para sus apetencias, no se puede esperar otra cosa que
esta tragedia que nos está sucediendo.

Entristece, pero también alecciona que quienes- en un asombroso juego de
ingenuidad y manipulación- se montaron en la pintoresca caravana de la
VRepública, comiencen por ser las primeras víctimas propiciatorias. Alfredo
Peña y José Vicente Rangel, junto a Napoleón y Ángela los adalides del
chavismo comunicacional, seguramente sabrán maniobrar en las turbias aguas
del chavismo. Más blindados, más astutos y más aferrados al poder político
harán escarnio de sus compromisos con el honor del periodismo y muy
probablemente el futuro no les depare el exilio dorado que el destino le ha
reservado a Napoleón Bravo.

Petkof tomó el camino del enfrentamiento y en un esfuerzo que no puede ser
más loable se juega su vida en la construcción de un camino alternativo ˆ si
es que ese camino es posible en un muy mediano o largo plazo. Ángela Zago,
caída en desgracia, responsabiliza a su ángel preferido por cualquier
lamentable accidente que puedan sufrir Napoleón, ella misma o cualquier
miembro de su familia. Y vaticina oscuros temporales para el futuro de la
patria. Ella y su familia podrán capearlo en Key West, financiados por
Venevisión. Nosotros, mientras el cuerpo aguante y sin bendiciones
mediáticas, aquí, en tierra firme.

Esperemos nosotros, los que aquí quedamos, tener el temple y el coraje
suficientes para conducir la destartalada nave de nuestra propia dignidad a
puerto seguro. Es un compromiso de honor. Ahora, en los momentos menos
honorables de la patria.

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