Opinión Nacional

La coartada de la Zulianidad prosigue

Hemos planteado que la zulianidad como proceso actual es parte del laboratorio diseñado por Manuel Rosales de la mano de unos intelectuales, entre los cuales destaca Marlene Nava y Julio Portillo; el hombre necesitaba resaltar lo simbólico cultural de este pueblo y apelo al puente, la chinita, gaita y rayo del Catatumbo; y como lógico todo ese imaginario social de cartón real todos somos, él se erigió en su plus ultra, especie de metamorfosis del zuliano mayor de Osvaldo Álvarez Paz. Sin conocimiento histórico y geográfico el ciudadano zuliano toma el discurso de tarima, lo digiere e internaliza aquello de que con mi patria chica no se metan. El experimento social ha dado en alguna medida su fruto, no como identidad local, sino como coartada de una dirigencia que lleva más de una década de poder en el palacio de los Cóndores.

En una nueva fase, cuando su programador se encuentra en el exilio, su sustituto en gobierno, Pablo Pérez Álvarez, apela a los mismos recursos con algunas variantes, que demuestra las diferencias del título universitario. El gobernador este año 2010 no se trae a Ravel ni Carlos Blanco para imponerle el botón de la zulianidad; no, el mandatario regional da en el blanco exacto: se lo otorga a uno de los historiadores más destacado en el área de las historias locales, el doctor Germán Cardoso Galúa, estudioso con profundidad de la región geo-histórica de la cuenca del lago de Maracaibo; a ello agrega el decreto de nombrar patrimonio histórico de la región ese mismo puente; mientras entre los invitados se trae a Teodoro Petkoff, oriundo del municipio de la negritud zuliana, como es Sucre. Todo bien programado para que en el transcurso del acto se le entregara al público el Mensaje de Zulianidad, firmado por Manuel Rosales desde su exilio de sultán del lago en Perú.

El gobernador Pérez demuestra que ha leído, en sus palabras se pasea por el Zulia Glorioso, del cual tanto se afana el profesor Vinicio Nava. Discurre la autoridad oficial sobre los logros individuales del nativo ante su incomunicación con el país, su carácter autónomo que lo hace pionero en los consabidos aportes al cine, la banca, la electricidad; insiste de modo fugaz pero certero en la agresión del centralismo con aquello de convertirnos en playa de Pescadores; para resaltar nuestra habla y la imposibilidad de que el autoritarismo aplasta el espíritu libertario del nativo suelo. Palabra bien articuladas, ideas bien esbozadas con el tinte necesario para un político; pero que esconden la verdadera trama de poder e intereses que gobiernan al Zulia.

El orador de orden y distinguido con la orden en primera clase de la Zulianidad, el profesor Germán Cardoso Galúa creyó estar en una cátedra y se olvidó del su función de orador de orden condecorado. A este historiador le pasó lo mismo que a su colega Germán Carrera Damas, éste después de profesar una metodología marxista la vejez,  o bien la incoherencia entre la idea y la acción, los ha convertido en unos revisionistas, por decir lo menos. El catedrático dice que la microhistoria nos da una visión más global del proceso histórico, para seguidamente darle un fundamento teórico a la Zulianidad, el cual encuentra en el producto simbólico cultural que somos, en eso que se llama imaginario social; que dio por conformar la llamada región histórica del Zulia, acendrada en una identidad que prosigue. Para el investigador social nada explica la lucha de clanes y clases en esa misma región, cuál ha sido la trayectoria de los grupos de intereses que vienen dominando la cuenca; para su enfoque histórico sólo cuenta lo micro local ante las supuestas pesadas historias nacionales y patrias; de ese modo se esconde la realidad de conflicto que subyace en la región zuliana como en las demás del país; por algo él es uno de los aclamadores de la herencia alemana, a quien por su paso en el Zulia en sus textos la llama La burguesía de mostrador, llegando a decir que la modernidad llega a la cuenca con lo teutones. Nadie niega la llegada de los Welsares, aquellos banqueros primeros que fondearon el lago, como tampoco uno de sus descendientes: Jesús Enrique Losada; mas un enfoque de totalidad de la historia debe plantear la interacción entre lo local, nacional e internacional, sin perder de vista quienes asumen poder y que hay detrás del poder; mas el historiador camina por otro lado, y toma opción por la zulianidad como coartada, es decir, la mentira, el acomodo y los intereses de quienes la profesan.

 

El Mensaje de la Zulianidad de ex gobernador Manuel Rosales no podía faltar, el mismo fue distribuido en sobre por las chicas de protocolo. El hombre exalta aquel 28 de enero de 1821, dice que “es el día de la conciencia de ser zuliano”; primera gran mentira, dicho documento fue apenas firmado por el ayuntamiento marabino de la época, no por toda la provincia de Maracaibo, a ello súmesele que la élite marabina se monta en el tren del proceso de independencia de España cuando las condiciones le favorecen, pues, ahora Rafael Urdaneta se acerca por los pueblos de agua del Sur del Lago. Al comienzo de la lucha patria esa misma élite envía a José Domingo Rus a las Cortes de Cádiz, logrando del rey el apelativo de ciudad bella y fiel. El sultán del lago en Perú remite su proeza del año 2002 de haber instituido el decreto de la Zulianidad; año precisamente de golpes, contragolpes y campaña del secesionismo zuliano; para apelar “a defender en cualquier terreno y circunstancias, nuestra tierra, nuestros derechos y nuestras raíces”. Puras generalidades de como siempre hemos sido un pueblo democrático, rebelde, próspero, autosuficiente y determinada; sin que logre ubicar- es lógico- los verdaderos autores de la hegemonía zuliana, para finalizar con frase de Henry Thorea-, el escritor de la desobediencia civil y del individualismo- nada gratuito: “Bajo un gobierno tirano, torpe e injusto, el lugar adecuado para el hombre justo es luchar con dignidad, la cárcel o el exilio”. La desfachatez no podía ser mayor; así se sigue cocinando la zulianidad como coartada, con un citadino- hablo de Maracaibo- que ya siente, baila y duerme con su cervecita y vallenatico.

En la actualidad todos los intelectuales que ayudaron al programa de la Zulianidad como coartada vegetan en la Academia de Historia del Estado Zulia, la mayoría sin el mérito de ser historiador; sólo el único que merecía esa presidencia y aun con su concepción conservadora de élite de la sociedad; quien merecía el máximo sillón, muere sin ver coronada esa legítima aspiración: Luís Guillermo Hernández; mientras los supuestos hombres de pensamiento, ahora en boca de Germán Cardoso Galúa, se suma a justificar con la metodología científica la Zulianidad etérea que profesan.

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