Opinión Nacional

La Crisis Política en Venezuela Preocupa a la Casa Blanca

A medida que crecen las protestas contra el presidente venezolano Hugo Chávez, crecen las preocupaciones en la administración Bush, de que Chávez se enfrenta a una crisis política que podría desestabilizar a uno de los tres principales suplidores de petróleo de los Estados Unidos, y derramarse hacia los países vecinos, más notablemente Colombia.

«Venezuela se encuentra actualmente en una posición verdaderamente precaria y peligrosa», dijo un funcionario del Departamento de Estado. «Si Chávez no arregla rápido las cosas, él no va a finalizar su mandato.»

Funcionarios estadounidenses y diplomáticos latinoamericanos dicen que su objetivo primario es evitar un jaque-ahogado político en Venezuela, y si Chávez se tambalea y cae, cualquier retroceso democrático. Tres oficiales militares exigieron recientemente la renuncia de Chávez, aunque sus llamados no dispararon un apoyo inmediato dentro de las fuerzas armadas.

La Casa Blanca ha tolerado por largo tiempo el desbocado populismo de Chávez y su tendencia a pellizcar a los Estados Unidos — él abrazó al presidente cubano Fidel Castro y se opuso a la ayuda estadounidense antinarcóticos a Colombia, por ejemplo. Pero sus críticas a la guerra de los Estados Unidos contra el terrorismo y su zahiriente respuesta a sus oponentes políticos domésticos, cambió la dinámica.

Restándole importancia a las preocupaciones de su administración, el Presidente Bush declinó invitar a Chávez a unírsele en una reunión el mes próximo con los presidentes andinos en Lima, Perú. Cuando Chávez supo que él no sería incluído, él personalmente le pidió a por lo menos dos cabezas de Estado que intercedieran en su favor ante Bush, conforme a fuentes diplomáticas.

A comienzos de este mes, dos prominentes funcionarios de la administración Bush criticaron públicamente a Chávez en el Congreso estadounidense.

El Director de la CIA, George J. Tenet le dijo al comité de inteligencia del senado que él estaba «particularmente preocupado» sobre los eventos en Venezuela y predijo que «la atmósfera de crisis probablemente empeorará» en tiempos cuando América Latina se está haciendo «crecientemente volátil». El Secretario de Estado, Colin L. Powell, citó una serie de perturbadoras decisiones.

«Nosotros enviamos a nuestra embajadora en un par de ocasiones, y él se comporta muy defensivamente», dijo Powell. El añadió que los diplomáticos estadounidenses le han pedido a sus aliados latinoamericanos que presionen a Chávez para que ayude en la guerra anti-terror y a dar pasos económicos más fuertes.

Los gobiernos de los países que rodean a Venezuela sospechan que Chávez ha ido más allá de la retórica incendiaria y ahora respalda a grupos de oposición en sus países, conforme a un diplomático latinoamericano. El señaló un aumento en el nacionalismo venezolano y disputas con Bolivia, Ecuador, Perú, Guyana, Trinidad y Colombia, donde Chávez es sospechoso de apoyar a rebeldes anti-gubernamentales.

Chávez prometió una revolución izquierdista cuando fue electo en 1998. El fabricó una imagen anti-estadounidense mientras mantiene a los Estados Unidos como el mayor cliente petrolero de Venezuela. La incomodidad estadounidense se transformó en rabia en octubre cuando Chávez mostró una fotografía de niños afganos muertos, dijo que los estadounidenses estaban «combatiendo al terror con terror» y le hizo un llamado a la administración Bush a detener «el sacrificio de inocentes».

El Departamento de Estado llamó a la embajadora Donna Hrinak a «consultas». Cuando ella regresó, ella tuvo lo que un funcionario estadounidense llamó una «muy difícil reunión» con Chávez, en la que ella le dijo a él «que mantuviera la boca cerrada en estos importantes asuntos».

Chávez también le dió un mordisco a las relaciones durante un viaje por países socios de la OPEP cuando él visitó al líder libio Moammar Gaddafi, a pesar de prometer que Trípoli no estaría en el itinerario. Chávez también visitó Cuba y a los miembros de la OPEP Irán e Iraq. Los Estados Unidos consideran a esos cuatro países como Estados que promueven el terrorismo.

«El se deja ver en algunos de los más extraños países que alguien visitaría», dijo Powell. «Yo no estoy seguro cual inspiración piensa él que obtiene o cuál beneficio le da él al pueblo de Venezuela dejándose ver y visitando algunos de estos despóticos regímenes».

Chávez ha hecho lo mejor que su retórica ha podido, para demonizar a la mayoría de los medios y convertirse en lo que el Representante [diputado] Cass Ballenger (partido republicano -Carolina del Norte), ha llamado «básicamente en un gobierno de un sólo hombre». Chávez ha solidificado su poder mientras atrae críticas basadas en los derechos humanos.

La economía venezolana ha estado declinando junto a los precios petroleros. La una vez tremenda popularidad de Chávez se ha esfumado. Una huelga general de un día el 10 de diciembre, fue seguida por una masiva protesta el 23 de enero.

Los oponentes están energizados, pero no tienen un plan coherente para sobreponerse a un presidente electo cuyo período no expira antes del 2005. Un experimentado político de otro país andino dijo que la revuelta doméstica está «yendo tan rápido, que tiene su propio ritmo». El advirtió que una apariencia de una determinación estadounidense de reemplazar a Chávez, podría contruír apoyo doméstico a su favor.

La administración Bush le está diciendo a los partidarios y oponentes de Chávez, que está preocupada por una potencial crisis constitucional, pero que intenta evitar ser atraído hacia la política doméstica venezolana. Dijo un funcionario del Departamento de Estado: «Nosotros no vamos a proporcionar la solución».

Cuando el coronel de la Fuerza Aérea, Pedro Soto el 7 de febrero solicitó la renuncia de Chávez, disparó adicionales protestas callejeras, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria demandó que Soto obedeciera órdenes, llamando a su declaración «inaceptable». Gaviria citó la necesidad de preservar «las democracias que han sido construídas con tanto esfuerzo en este hemisferio».

El Representante [diputado] William D. Delahunt (del partido demócrata-Massachusetts), dijo que la administración Bush debe enviar un mensaje a la oposición venezolana que «aquellos que intenten en cualquier forma socavar a un gobierno legítimamente electo, no recibirán ayuda, ni abrazo, de Washington».

Esa, de hecho, permanece como la política de la Administración, le dijo el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, a los reporteros esta semana. «Nuestro punto de vista permanece igual, cualquiera sea el lado que esté amenazando a la democracia», dijo él. «Y eso es, que las instituciones democráticas en Venezuela y en cualquier parte necesitan ser respetadas, y que cualquier cambio que ocurra necesita ser democrático y constitucional».

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