Opinión Nacional

La cruz esvástica

Empieza una nueva era para la iglesia católica, ya que el “habemus Papa” ha sido la frase mas corta pero la mas esperada en estos últimos día a nivel mundial por millones de creyentes y hasta no creyentes.

Mientras que la fe en Latinoamérica ponía sus oraciones en un cardenal de este hemisferio, la política del vaticano que cuenta con una experiencia de dos mil años, ponía sus dendritas en un Papa cuya características, mas allá de la mal llamada transición, fuera en verdad una prolongación de la propia política del nuevo vaticano dejada por Juan pablo II; que gracias a su liderazgo y personalidad llevo a la iglesia a una apoteosis comunicacional, donde estamos seguro que la historia reseñara que este mensajero de Dios, deja a una iglesia mas fuerte para que afrontara las presiones de las diversas tenciones políticas en un mundo interrelacionado, globalizado y manipulado por generales de guerras electrónicas, que son los dueños de los grandes medios de comunicación mundiales, que van como langosta deformando la propia esencia del hombre; modificando culturas, sueños y hasta los propios derechos de millones de seres que habitan esta pequeña tierra.

Juan Pablo II el Grande fortaleció la fe a millones de jóvenes por varias décadas y deja una huella imborrable en su papado. Del propio legado del querido Papa Polaco es donde surge la necesidad de un sucesor con una fuerte convicción religiosa, con una anegada e inequívoca labor intelectual y con la fortaleza de haber comandado con pulcritud por dictamen del propio Papa Juan Pablo II, lo que queda de terrible y sangrienta, más que sagrada, la Santa Inquisición.

La vida es sumamente curiosa a veces mas bien párese conducida por un gran dramaturgo que le pone sus pinceladas de humor negro; hasta aquellos que creemos que la propia contradicción reafirman los hechos, no podíamos percibir, menos predecir, que el hombre que dijera una de las frases que encierra todo un mundo de interpretaciones como “ yo los perdono como Papa pero como polaco no”, refiriéndose a los alemanes de la tercera República, fuera hoy justamente su sucesor, un alemán, que apenas hasta ayer se llamara Ratziger y que gracia a ese conclave y fumata ha cambiado de nombre a Benedicto XVI. Curiosamente este alemán también lleva en si una enorme cruz que es la esvástica. ¿Que nos quiere decir Dios y el Espíritu Santo con su nuevo empleado alemán?

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