Opinión Nacional

La cuenta no cuadra

Por estos días de campaña electoral hemos visto al «presidente-candidato-único» mostrando productos «hechos en socialismo», comparando precios en los mercados subsidiados por el propio gobierno y señalando que están a 30 y hasta 50% por debajo del precio de productos similares vendidos en los mercados a los que la gran mayoría de la población acude.

Tuve oportunidad de observar con detenimiento su visita oficial (y no de campaña, nadie vaya a confundirse) a uno de los nuevos mercados bicentenarios y escuchar la argumentación según la cual en los mercados socialistas los productos son más baratos que en el resto de los mercados y pulperías del país. Allí, con carteles bien diseñados, se colocaba el precio del producto y también el precio fuera del mercado. También, en pendones, se señalaban los porcentajes de ahorro. El personal de atención al público muy bien uniformado y el local extremadamente limpio conforme se podía notar a través de las cámaras de televisión.

El Presidente señalaba que sólo con el socialismo era posible vender a esos precios. Que el capitalismo lo único que busca es el lucro, mientras que ellos no buscaban obtener ganancia alguna y por eso podían vender a esos precios. En una empacadora de azúcar al preguntar a los trabajadores de dónde venía la materia prima, señalaron que venía de un fundo zamorano cuyo nombre no recuerdo. El Presidente señaló que eso era lo correcto, controlar y estar presente en toda la cadena de producción, desde la siembra, la cosecha, el procesamiento, la refinación, el empacado y la venta al detal.

A cualquiera que estuviera escuchando aquel programa podía parecerle perfectamente lógico y hasta necesario hacer todo aquello para abaratar los costos. Pero, sin ser economista, comencé a pensar en varias variables que pronto pude contestar hablando con gente especializada.

En primer lugar, todos los costos del capital inicial han sido absorbidos por el propio gobierno nacional. Veamos, p.e., el mercado socialista. El local donde funciona, su remodelación y acondicionamiento fueron pagados por el gobierno. Las neveras, refrigeradores, dispensadores, cajas registradoras y toda la mueblería del local y del depósito fueron pagados por el mismo gobierno nacional.

En segundo lugar, los costos operativos también han sido absorbidos por el gobierno nacional. Los servicios de electricidad y agua son pagados por el gobierno nacional. El personal que allí labora, desde los de atención al público, hasta los de limpieza, reciben un salario pagado por el gobierno nacional. Imaginamos que están exentos de pagar patente de comercio municipal por cuanto no tienen fin de lucro y son propiedad del Estado, pero además tampoco deben pagar impuesto sobre la renta nacional al Seniat por las mismas razones. Las cargas de Seguro Social Obligatorio, vacaciones, aguinaldos y demás obligaciones laborales tampoco son absorbidas por el mercado socialista y, si alguien las paga, debe ser el mismo gobierno nacional.

En tercer lugar, los productos ya llegan al mercado socialista subsidiados por el gobierno nacional, algunos desde su origen y durante toda la cadena productiva hasta el detal. O son importados por el propio gobierno nacional (carne empacada al vacío, por ejemplo), exonerados también del pago de aranceles aduanales. Al final, luego de todos esos costos que son asumidos por el gobierno nacional y todas las exoneraciones de tributos (es decir, dinero que deja de ingresar al fisco), los productos pueden ser vendidos al público a costos inferiores sólo entre un 30 a un 50% inferior a los costos de los mismos productos que no reciben este trato en los mercados privados.

Algo no cuadra bien en esas cuentas. El privado al vender está cumpliendo con el pago de todos los tributos, está absorbiendo todos los gastos de capital inicial y los costos operativos de personal y servicios y, además, esta obteniendo una ganancia para sí mismo sobre la cual también debe pagar impuestos. Con todas esas «ayudas» del gobierno nacional, ¿los precios en los mercados socialistas no deberían ser muchísimo más bajos? Es imposible para el gobierno nacional sostener este tipo de economía socialista de subsidio, que exhibe en esta campaña electoral como un gran logro, en una dimensión nacional para brindar productos a bajo costo a todos los venezolanos. Simplemente es un modelo destinado a fracasar, que hoy publicita con localizados mercados que atienden a un sector minúsculo de la población y que no puede asumir el gobierno como política alimentaria nacional sin fracasar en ello.

Presidente, a usted que le gustan las matemáticas, sume para que vea que la cuenta no cuadra.

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