Opinión Nacional

La cultura ha muerto, viva la Robolución

I.- Según Eduardo Samtei, connotado chavista, aunque no obtuso, el Ministro de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela, Farruco Sesto, conocido como arquitecto y poeta, aunque esto último de inmediato lo niegan los poetas del mundo, fue durante su pasantía por el partido Causa R (el habría diseñado, tras un inmenso esfuerzo intelectual la R al revés), un connotado detractor de Hugo Chávez a quien tildaba de «militarcillo conspirador» y «golpista antidemocrático», y otros calificativos que hoy serían óbice para procesarlo como traidor a la patria.

Este individuo que se apropió del Ministerio de la Cultura, sin tener ninguna capacidad para ello según Carmen Rama y otros destacados artífices de la cultura venezolana, en realidad no tiene estatura intelectual ni habilidad administrativa para ostentar dicho cargo, a no ser que en él se busque un destructor cultural como lo fue el ministro nazi de propaganda y cultura nacional Göebels durante la Alemania nazi que pretendía durar mil años y apenas duró diez.

Farruco Sesto, al parecer tiene en mente un solo y enfermizo proyecto. Éste no es otro que enterrar la cultura terminando con las instituciones que este pequeño burgués llama burguesas y capitalistas.

El Ministro anti cultura ha vuelto a las andanadas y después de atacar al Ateneo de Valencia y tratar de confiscarlo en complicidad con el gobernador general Acosta Carlez, ha amenazado al Ateneo de Caracas, institución histórica que precisamente fue puerta abierta para los refugiados y perseguidos por las dictaduras de derechas en Latinoamérica, con quitarle la sede.

II.- Lo que sucede con la cultura es tan aberrante y vergonzoso, que intelectuales y artistas de la talla de Héctor Manrique, Gustavo Rodríguez, Javier Vidal, Carlota Sosa, Pedro León Zapata, Rosario Prieto, Rafael Romero, Luis Brito, Julie Restifo, Amanda Gutiérrez, Héctor Palma y Perán Erminy, entre otros, suscribieron un manifiesto que rechaza «la reiterada persecución política desatada por el ministro de la Cultura Arquitecto Francisco Sesto, en contra de algunos ateneos independientes de Venezuela y en su particular ensañamiento contra el Ateneo de Caracas». El texto, leído por Gustavo Rodríguez, condena las recientes declaraciones de Sesto, quien dijo que está considerando la posibilidad de pedirle a las autoridades del Ateneo de Caracas que desalojen la sede que esta institución tiene en comodato.

Farruco, quien al parecer no tiene idea de la cultura venezolana ni de sus valores, los cuales provienen desde el siglo XVIII, con don Simón Rodríguez y Andrés Bello; y luego, con Arturo Uslar Pietri, Rómulo Gallegos, Miguel Otero Silva, Manuel Caballero y tantos otros al parecer actúa por tres motivaciones: a) ignorancia supina, b) envidia, c) resentimiento social.

III.- Como hemos dicho, no solo las ha emprendido en contra del Ateneo de Caracas sino que en contra de grupos teatrales como el Grupo Teja, dirigido por el destacado actor y profesor Javier Vidal y ha ordenado que, en algunos casos, se supriman las subvenciones que el Estado daba a estas instituciones culturales y en otras que no se les aumente anualmente a pesar de la inmensa inflación reinante. Se ha prohibido la actuación de artistyas extranjeros en el territorio venezolano por el solo pecado de opinar sobre el gobierno. Es muy posible que pronto, el Ministro, decida acabar con el Ballet Nacional por ser una institución que dedica su arte al ballet clásico o con la Orquesta Filarmónica Juvenil, por los mismos motivos ya que esta, por lo general, en su repertorio no tiene música wayú, quechua ni aymará para satisfacer a los nuevos revolucionarios que piensan que sólo existe la cultura precolombina o los tambores de la edad de piedra (Tam, tam, tam). Por otro lado quedaría un poco antiestético, creo yo, que el Ballet Nacional o la Orquesta Sinfónica o Filarmónica salga vestida a la mejor usanza amazónica; es decir, en pelotas…

Farruco, como le dicen simplemente al Ministro, para neutralizar lo que estúpidamente llama cultura elitesca o cultura capitalista (como si la otra fuera gratis) comienza a aplicar una cultura del terror para neutralizar a la «cultura burguesa», atacando a todo lo que huela a estética europeizante. En otras palabras, este europeo devenido en «americano feo» y pequeño burgués, que es diferente al «pequeño Burgues» del «Espía que venía del frío», incapaz de escribir ni siquiera una oda al pedo o al Condorito de Miraflores, como dice Pablo Medina, quiere estrangular económicamente al teatro libre y a la producción cultural democrática porque según su mente de maní no es revolucionaria. Yo, por cierto le pregunto si Isadora Duncan fue revolucionaria, sólo por poner un ejemplo pequeño burgués…

Sólo un imbécil con 30 de C.I., puede acabar con la cultura por decreto. Mussolinni, Hitler, Franco, Perón y más tarde Pinochet, (ex amigos de Farruco), trataron de hacerlo y vean ustedes lo que les sucedió: pasaron a la historia como la diarrea del pensamiento humano.

IV.- Farruco no entiende que la cultura es el todo y no la parte, sino que la suma de ellas. El pensamiento único que él propugna no podrá nunca ser cultura pues la cultura se renueva con la diversidad, evoluciona, y es la suma de lo diferente, de lo distinto, de lo creativo; la cultura es realización y es estética; es descubrimiento y es historia. Es la suma de las formas diversas de vida de los pueblos que hoy, gracias a la globalización, suman sus creaciones y obtienen valores diferentes, exógenos más valores endógenos, valores que no nacen con el pensamiento único que el Ministro piensa es revolucionario. La revolución, precisamente, nace de la diversidad de las ideas y del pensamiento, lo contrario es precisamente uniformidad, es decir, anti valor.

Le invito, como creador, como escritor, como periodista y como intelectual, a FARRUCO Sesto, estudiar un poco de cultura para que adquiera al capacidad de reflexión que eso implica, para que se de cuenta de lo estúpido que es tratar de dirigir la cultura desde un ámbito pseudo revolucionario y pseudo intelectual. De paso, se salvará de pasar a engrosar las páginas negras de la historia en donde están todos los fascistas de izquierda o de derecha, que trataron de crear cultura a su imagen y semejanza.

Cultura con odio no funciona y cultura con pensamiento único no existe pues el ser humano sería incapaz de expresar su conciencia sobre si mismo. Pol Pot lo trató de hacer y ya ve Ministro cuales fueron los resultados. Estados Unidos en Viet Nam lo trató de hacer y allí usted tiene los resultados. Al final del día a todos los detractores de la cultura universal les sale un vietnamita para detenerlos. Un verdadero poeta como lo fue Ho Chi Min, un revolucionario que no le temía a la cultura universal como usted que no es ni revolucionario ni culto…

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