Opinión Nacional

¿La democracia es contraria a la sensatez?

Por lo menos parece ser la creencia de esa parte de la dirigencia demócrata que a partir del 11 de abril de 2.002, ha encabezado en mala hora la lucha por restaurar la Constitucionalidad Democrática, hoy violentada a manos del comandante Hugo Chávez.

Tal afirmación la fundamento en la simple revisión de las acciones más destacadas de esa dirigencia que a lo largo de estos años, parece hacer todo lo necesario para garantizar la permanencia del régimen gobernante, visto la escasa sensatez que la acompaña en conjunto a su ya conocido rechazo a practicar la valentía como virtud política.

Haciendo un vuelo rasante por el manejo de un PARO CÍVICO NACIONAL, que a la final no tuvo siquiera un líder que asumiera la responsabilidad de su convocatoria, pasando por la aceptación de las ¨firmas planas¨, para llegar al REFERENDO REVOCATORIO ¨blindado¨ del 2.004, de quienes aún hoy ¨sospechan¨ de un fraude pero continúan promoviendo eventos electorales sin mejorar en razonable medida las condiciones electorales de tan amarga fecha.

Así podemos aterrizar en las presidenciales del 2.006, de un candidato que llamado TRAIDOR, FARSANTE Y COBARDE, se atreve a decir que su derrota fue por ¨margen más estrecho¨, pero recula cuando se le piden las actas que certifiquen tal palabra.

Hasta que al fin llegamos al más reciente de los eventos electorales, el pasado 2D, donde jugándonos la última porción de la fachada democrática gobernante, nuevamente el pueblo acata el llamado de esa dirigencia, para nuevamente ver que solo por el gremial interés de las fuerzas militares, en esta ocasión el comandante Chávez si se vio obligado a respetar ¨pírricamente¨, la voluntad popular. Ello, a pesar de aquella dirigencia demócrata que aún resultando incapaz de siquiera exigir los resultados totales de tan trascendental evento hoy nos llama a participar en los comicios locales y regionales, los que, sin representar mayor interés para los militares, estos dirigentes demócratas no se esmeran siquiera en mejorar condiciones que brinden alguna certidumbre hacia el respeto de un voto que cada día se va convirtiendo más que en un derecho, en una excusa.

Puede haber sensatez en tal proceder ante un régimen que desmoronándose al ritmo del día a día, se sabe no abandonará sino ante quien se gane el derecho a sustituirlo. Como pensar que esa dirigencia y su díscolo proceder pueda merecer tal privilegio. O desde cuando la política del absurdo puede generar progreso para los pueblos, o tan siquiera restaurar el orden democrático. Si ello fuera así pues entonces la democracia seria contraria a la sensatez, o me equivoco.

Estimo por el contrario, que solo un accionar coherente y firme, encarnado en venezolanos dignos del respeto del pueblo, harían que incluso las fuerzas militares, abandonando su actual contubernio con el régimen gobernante, obedezcan ciertamente la voluntad popular ahora sí bien representada en dirigentes demócratas merecedores de la consideración de tales más allá del actual desdén que bien manifiestan por quienes hoy entienden como otros aspirantes a usufructuar las mieles del poder cabalgando sobre los sacrificios del pueblo, que al igual a los del 12 de abril, no resultarían mejores que la oscuridad hoy regente. ¨POR LA JUSTICIA SOCIAL EN UNA VENEZUELA MEJOR¨. ORA Y LABORA.

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