Opinión Nacional

La escatovolución

Hay mucha gente horrorizada por la falta de límites del señor Presidente de la República. En particular y con razón, se quejan del reciente y detallado relato en un «Aló, Presidente», (seis mil y tantas visitas en youtube) de una emergencia escatológica, de ésas que nadie cuenta en público y que aunque él crea que ha sido la única víctima, («esto le pasa sólo a Chávez, a más nadie en este mundo»(¡!)) nos ha pasado a todos en algún momento de nuestras vidas. Lo que pasa es que no lo contamos, por simple norma de urbanidad.

Quienes sí tienen anécdotas de ese tipo son los humoristas, porque como son temas que precisamente no se tratan en público, producen hilaridad. Si Chávez hubiera sido un humorista, su relato hubiera resultado divertido. Pero tratándose del presidente de un país… Es difícil imaginarse a cualquier otro presidente de cualquier otro país contando un cuento semejante:

«Yo me monto en la máquina y empiezo a sudar frío… En una máquina que hacía así ¡pa! y yo pelaba… Y dale… sudando… y apretado, aquí abajo apretado, ¿no?… y me volteaba pa´llá y me volteaba pa´cá y aquel sudor Dios mío… ¡en cadena! … A alguien se le ocurrió mandar cadena sin yo saber… Imagínense ustedes una cadena por radio donde lo que está es una máquina pum, pum, pum y alguien tratando de narrar ahí y yo pariendo…

Salgo yo, caminando apretaíto… Imagínense ustedes uno con esas características fisiológicas en la mitad de un túnel, en cadena… ¡pobre Chávez! … Yo paso aquella polvareda compadre a ver si consigo una mata de monte por ahí cerca, y lo que consigo al frente es como cien periodistas enfocándome, preguntándome, y yo con aquel casco, Dios mío, trágame tierra, llévame de aquí, Dios mío y les dije señores he concluido, por favor estoy apurado, abran paso y no sé qué más…

Era el túnel y un camino y una carretera interna de tierra y lo que veo: un autobús. Me monto al autobús, dejé la seguridad atrás… le digo al chofer, compadre, prenda y arranque. Y el hombre estaba… ¡arranque, compadre! No les voy a decir aquí lo que le dije al señor… arranque o le dejo aquí no sé qué… entonces… JAJAJAJA y las cámaras detrás de mí, compadre…

Y me bajo apurao, gracias compadre, hasta la vista… Vienen como cuarenta trabajadores que estaban allí, esperando: «¡Chávez, Chávez!» JAJAJA… Dios mío, ¡ten piedad de mí! Y los saludé, yo no sé de dónde saqué yo fuerza para aguantar aquello compadre. «Qué tal, muchachos…» y les digo, «compadre, ¿dónde hay un baño por ahí?…

«Mire, allá hay un tráiler, los ingenieros y tal»… y yo, «ya vengo, bueno chico voy al baño un segundo, espérenme aquí», y voy… Cuando voy llegando al tráiler, compadre, salen cuatro perros de esos grandotes JAJAJA ¿Cómo se llaman, esos perros gigantescos? un bulldog, no sé qué, cosa de esa. Bueno, me salen los perros pues los perros no conocen a Chávez y menos en una situación como ésa. Bueno, por fin los llamaron, los amarraron y yo tuve que pararme a esperar que amarraran a los perros y llegué ahhh a la salvación…

El caso es que no es la primera vez, ni será la última, que el señor presidente hable en esos términos en público. ¿Recuerdan después del referéndum, el adjetivo con que lo calificó?… Pero lo grave es que más allá de sus palabras están sus hechos. Y más allá de sus hechos, sus des-hechos. Porque está des-haciendo el país. Nunca hemos tenido tanto dinero junto a tantas necesidades insatisfechas, ni junto a tanta vulgaridad, tanto trajín, tantos antivalores, en fin, tantos des-hechos, que fácilmente podrían calificarse también como desechos.

Des-hechos y desechos como caletearnos 26 leyes para establecer cambios que de manera clara, tajante y precisa rechazamos en diciembre. Des-hechos y desechos como no haber publicado los resultados definitivos de ese referendo. Des-hechos y desechos como las inhabilitaciones a candidatos opositores con claras opciones de convertirse en triunfadores. Des-hechos y desechos como las últimas decisiones del TSJ, que más parecen salidas del sombrero de un mago –y de un mago chimbo- y no del más alto tribunal del país.

«Ahora lo digo y me río… yo andaba con un cólico, compadre… es decir tenía diarrea… yo soy un ser humano como cualquiera de ustedes, a veces la gente se olvida de eso, ¿no?…»

En realidad, es irrelevante si nos olvidamos. Lo relevante es que él recuerde que él es el Presidente… ¿no?…

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