Opinión Nacional

La ética del presidente del CNE y el nepotismo

El nepotismo, como lo hemos señalado en otro artículo, es sociológica y políticamente hablando, una manifestación de atraso político-cultural. Es, sin duda, antidemocrático-republicano, contrario a una sana y científica administración; y también políticamente inmoral.

El Libertador condenaba el nepotismo: “No se me acusará de haber elevado y puesto en los altos destinos del Estado a individuos de mi familia; al contrario, se me puede reprochar el haber sido injusto para con algunos de ellos…” (Simón Bolívar. Cit. por Perú de Lacroix. Diario de Bucaramanga. Pág. 21)

El nepotismo es definido como el “favoritismo con los propios familiares sin la debida consideración a sus merecimientos; favoritismo de familia. Empleado de modo especial para significar el favoritivismo que consiste en situar a los parientes próximos en posiciones para las que pueden ser o no aptos”. (Diccionario de Sociología .Henry Pratt Fairchild, Editor. 1957. Pág. 199).

La prensa nos ha informado que el Presidente del CNE ha designado a su hermano Enrique Carrasquero como Director Regional de dicho Organismo en el Estado Lara.

En el texto que hemos citado en el epígrafe del presente artículo, que corresponde a la entrevista que le hiciera la periodista Milagros Socorro, el Presidente del CNE fundamenta su decisión, en que su hermano es Profesor jubilado y que tiene como “adjunto uno (sic) de Acción Democrática”.

Una lectura de esta peregrina y pobre argumentación, nos permite establecer como justificación de la designación de su hermano, que lógicamente debe ser del oficialismo, la circunstancia de que el adjunto sea de A.D.

El Presidente del CNE podría designar entonces a toda su familia, si el adjunto es de AD, COPEI o cualquier otro miembro de alguna Organización de la Oposición. En Perú, el Primer Vicepresidente Raúl Diez Canseco, debió renunciar en noviembre del 2003, al descubrírsele estas prácticas nepóticas.

El perfil del Presidente del CNE ha sido muy bien descrito en un artículo aparecido en Venezuela Analítica: “Carta de un maracucho al Presidente del CNE” de Carlos Fernández Cuesta. De este artículo no compartimos y condenamos la utilización del cognomento “guajiro” como si ello descalificara al Presidente del CNE. Es cierto que éste étnicamente es wayúu. Pero no consideramos que lo sea de corazón. Más bien, a nuestro juicio, carece de lo que los wayúu denominan vergüenza étnica.

En el referido artículo se devela la personalidad moral del Presidente del CNE. En Maracaibo todos nos conocemos. Nos conocemos mejor, si hemos cursado la misma carrera universitaria.

Al Presidente del CNE lo conocemos desde la década del sesenta. Quien escribe cursaba un año superior a éste en la Carrera de Derecho en L.U.Z. Él era un miembro raso de la juventud comunista. Carecía de brillo y de liderazgo. No hacía trabajo político. Pensamos que su militancia se derivaba más de su origen proletario. En ese entonces, yo era Presidente del Frente de Estudiantes Universitarios (FEU).

En esta Organización se aglutinaban todos los partidos de izquierda, algunos de ellos ilegalizados y perseguidos por el gobierno de AD.

Entre mis obligaciones estaba negociar e integrar las planchas a las elecciones universitarias. Como no le encontré ningún mérito, nunca lo tomé en consideración.

Siendo yo Profesor de la Facultad de Derecho de L.U.Z., el hoy Presidente del CNE ingresó como Becario Docente en esa Facultad. Como parte de sus obligaciones debió asistir a un Curso de Metodología organizado por el Instituto de Filosofía del Derecho. Es decir, yo fui su profesor.

¡No recuerdo que se haya destacado!

Llegó a ser Director y Decano de la Escuela de Derecho en las componendas del M.A.S. con los partidos del puntofijismo.

Su actuación como Decano fue gris y la Facultad se convirtió en un verdadero desorden. Las aulas eran de quien primero las ocupara. Hoy este desorden parece repetirse en el CNE

Ya al final de mi vida académica, supe plenamente de la calidad moral del actual Presidente del CNE: Pretendió que incurriera en un acto antiacadémico e inmoral. Fui amenazado con un “Expediente” para quebrar mi voluntad. La historia es larga para comentarla. Una sabia propuesta del Dr. José Manuel Delgado Ocando, en el Departamento de Filosofía del Derecho y Disciplinas Conexas, aprobada por unanimidad, me liberó.

Considero que el Presidente del CNE se estaba cobrando, después de muchos años, el que no lo hubiese tomado en cuenta, cuando estructuraba las planchas universitarias.

Son muchas cosas las que tengo en el tintero con respecto a la moral del hoy Presidente del CNE. No me equivoqué, cuando en mi lejana época de estudiante (en que sin necesidades de ningún tipo enfrenté al asesino puntofijismo) excluí, por carencia de merecimientos, al actual Presidente del CNE de las correspondientes planchas universitarias.

¡No se hagan ilusión alguna sobre la honestidad y capacidad del Presidente del CNE!
El argumento descarado y deleznable con el cual fundamenta su nepotismo, es expresión de su ruindad moral. Yo, que he sido su víctima, puedo dar fe de ello.

*Profesor Titular Emérito de la Universidad del Zulia. Ex Director del Instituto de Filosofía del Derecho. Maracaibo-Venezuela.
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