Opinión Nacional

La falta de Unidad y una clara lección del ayer

(%=Image(3395496,»R»)%)
Apure: Miriam de Montilla, Carabobo: Henrique Salas, Nueva Esparta: Morel Rodríguez, Sucre: Eduardo Morales Gil, Trujillo: Enrique Catalán, Vargas: Roberto Smith, Zulia: Pablo Pérez. Eso es todo. Son apenas siete estados. Ni siquiera la tercera parte de los que forman Venezuela. Y parecería que ni siquiera van por buen camino.

Hace treinta y cinco años me tocó vivir algo parecido. En 1963 participé activamente en la búsqueda de la unidad de los que podían derrotar a Acción Democrática. Partíamos de la idea de que Arturo Uslar Pietri, uno de los intelectuales más preclaros de aquel tiempo, por no pertenecer a partido alguno, podría y debía ser el candidato. Negociamos en especial con la gente de lo que entonces se llamaba Acción Democrática Oposición (AD-Op), que era el antiguo “Grupo ARS” y se había separado de Acción Democrática Gobierno (AD-Gob), o “La Vieja Guardia”, fiel a Betancourt. El “Grupo ARS”, llamado así por el lema de la Publicidad ARS (“Permítanos pensar por usted”) había llegado a dominar la estructura partidista de AD, pero era obvio que no tenía pueblo, en tanto que “La Vieja Guardia” sí lo tenía. El Consejo Supremo Electoral optó por algo salomónico: concurrirían los dos grupos con el nombre de Acción Democrática, uno con el cognomento “Gobierno y otro con el cognomento “Oposición”, y ninguno de los dos usaría el color blanco de AD. Los del gobierno escogieron el negro y los de oposición el plateado. Los del gobierno pusieron en su tarjeta una imagen de “Juan Bimba” creada por Mariano Medina Febres (“Medo”), y los de oposición un caballito rampante. Los de AF-Op proclamaron públicamente que estaban dispuestos a apoyar un candidato independiente, que bien podría ser Arturo. Llegaron a aprobar esa candidatura en su Convención, pero Raúl Ramos Giménez, el máximo jefe de la facción, anunció que se retiraría de ella si lanzaban la candidatura de Uslar, por lo que la Convención reculó y lanzó la candidatura de Ramos Jiménez. Alirio Ugarte Pelayo, Orlando Tovar y otros dirigentes de URD se comprometieron con nosotros a que apoyarían la candidatura de Arturo, y Jóvito nos juró que haría lo mismo si Arturo demostraba tener fuerza. Se organizó el Comité Independiente Pro Frente Nacional, que echó a volar la Operación Campana, mediante la cual se demostró que no sólo tenía fuerza, sino que era la candidatura más arraigada en Caracas, y unos días después, incumpliendo su palabra, Jóvito lanzó su propia candidatura. Los “larrazabalistas” nos juraron que apoyarían a Arturo, pero a última hora, como AD-Op y URD tenían sus propios candidatos, también recularon y Larrazábal se lanzó al ruedo.

El resultado final de las elecciones fue: Raúl Leoni (AD-Gob): 957.574 votos (33,38%), Rafael Caldera (Copei): 589.372 votos (20,55%), Jóvito Villalba (URD), 510.975 votos (17,81%), Arturo Uslar Pietri (IPFN): 459.240 votos (16,01%), Wolfgang Larrazábal (FDP): 275.304 votos (9,60%), Raúl Ramos Giménez (AD-Op) 66.837 votos (2,33%), y Germán Borregales (MAN): 9.292 votos (0,32%).

Sumados los votos de Villalba, Uslar Pietri, Larrazábal y Ramos Giménez, habrían llegado a 1.312.456, es decir, 354.882 votos más que Raúl Leoni. En porcentajes, habrían tenido un 45,72%, o sea, 12,37% más que Leoni. Pero cada uno se empeñó en lanzarse por su cuenta, y así se condenaron a la derrota. En especial Raúl Ramos Giménez, que allí desapareció del ruedo y murió sin pena ni gloria diez años después.

¿No podrían los de hoy aprender esa lección del ayer?

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba