Opinión Nacional

La Fuerza A-B y sus vectores

La fuerza centrifugadora del revolucionario tiene que canalizarse hacia dos
direcciones: (i) la solidificación de su conciencia revolucionaria y (ii) la
transferencia del poder a la comunidad organizada. El arranque de los cinco
motores (líneas estratégicas del Presidente), como fuerza de empuje, ha
prendido el estímulo permanente para vislumbrar el rumbo del Proceso en la
nueva fase que se inició el pasado 10 de enero. Estimo que la acción
concreta para direccionar la materialización de la traslación revolucionaria
(transferencia de la toma de decisiones a las comunidades organizadas). tal
como se asoma en el escenario político, se perfila en las siguientes metas a
alcanzar en el corto plazo:

1. Sustituir el estado reformista por el estado social comunitario.

2. Continuar desarrollando los estímulos teóricos y prácticos para crear el
sector socialista de la producción.

3. Convertir, como acto soberano de la revolución bolivariana, a la Fuerza
Armada Nacional en Fuerza Armada Bolivariana bajo la concepción
revolucionaria del nuevo Estado Social Comunitario y basado en el nuevo
pensamiento militar.

4. Crear al PSUV no como estructura orgánica que reproduzca los vicios
heredados de la reforma, tal es el clientelismo y el usufructo del poder,
sino como instrumento político para la emancipación del pueblo. Instrumento
que se coloca al servicio de la comunidad para educar, canalizar
necesidades, descubrir talentos, estimular la invención tecnológica,
preparar la defensa comunitaria. Acto completamente contrario al rol del
partido clientelar cuya acción es manipular al pueblo para apropiarse de
espacios de poder asimétricos (de arriba hacia abajo sin reciprocidad
direccional). La denominación de PSUV tiene que cambiar para darle sentido
ideológico a su nueva concepción política.

5. Activar como nueva categoría político y social la vocería popular. Que se
diferencie radicalmente del concepto de vocero manejado durante la IV
República, el cual formaba parte del sistema reformista y
contra-revolucionario de la democracia representativa. Este rol de vocero
bajo nuevos parámetros conceptuales y resultante de la intención concreta de
la revolución como cambio estructural significa que la primera instancia de
poder, la asamblea popular de ciudadanos, decide por votación de sus
miembros la escogencia de quien llevará la voz de sus deliberaciones y
conclusiones. Entonces, esa voz que se convierte en Vocero Popular solamente
habla. Lleva exclusivamente el mandato de la asamblea. No puede ir más allá
de lo encomendado ni puede asumir ninguna otra tarea que involucre
decisiones no tomadas ni discutidas por esa instancia asamblearia.

Complementa la nueva categoría de Vocero Popular su acción consciente bajo
los parámetros virtuosos de la humildad.

Para que se materialicen estas cinco metas a corto plazo, se requiere que el
revolucionario actúe como centrifugadora; es decir, se engrane a los 5
motores para generar operaciones que produzcan eventos multiplicadores que
potencien la construcción del poder popular bajo el marco del SSXXI. Acto
que le exige fusionar sus conocimientos teóricos con el ejercicio de la
práctica. Pero ese acto de fusión y acción tiene que desarrollarse bajo el
convencimiento pleno de asumir decididamente lo que vamos a denominar, para
efectos ilustrativos, la Fuerza A,B.

La fuerza A,B es la voluntad puesta de manifiesto por el revolucionario para
materializar la traslación revolucionaria. La fuerza A,B es una acción
autogestionada decida por convicción y espontaneidad para actuar en los
distintos campos operacionales del Proceso Revolucionario. Los campos
operacionales de activación inmediata, los de mayor demanda en el corto
plazo (2007 y 1er., semestre del 2008) y los cuales deben ser atendidos con
mayor diligencia por parte de las autoridades públicas identificados con el
Proceso, los líderes que orientan y dirigen la opinión del militante y los
propios revolucionarios, esos campos operacionales, son tres:

1. Formación Ideológica

2. Conceptualización teórica

3. Cambio de Estructura

Sobre los campos operacionales me referiré en el próxima publicación corta
de la serie “Folletos del Proceso, el No. 10, a salir a mediados de junio.

Por lo pronto, finalicemos con la explicación de la fuerza A,B. Ésta se
compone de vectores que son los elementos energéticos que forman parte
integral de la sumatoria total de esa fuerza. Estos vectores de la fuerza
A,B son dos: (i) el vector 1,2 que comprende la espiritualidad del ser
humano; y (ii) el vector 3,4 que está referido a la racionalidad del
individuo. Considero que la garantía de la profundización del Proceso y la
aceleración de su establecimiento solo se dará cuando se produzca domine e
internalice a plenitud la Fuerza A,B.

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