Opinión Nacional

La gira de Ledezma

Esta gira que ha llevado a Ledezma desde Buenos Aires hasta Madrid pasando por París ha permitido llevar a otras sociedades y gobiernos una visión distinta de lo que la diplomacia bolivariana ha querido vender al mundo.

Los europeos promotores del mito “del buen salvaje al buen revolucionario”- como muy bien lo plasma Carlos Rangel en su libro- desde el comienzo compraron la idea, vendida por la izquierda, de que Chávez venía a reparar el daño que la derecha capitalista, la burguesía extranjerizante, le había hecho a las masa populares.

Una década después parece que se están comenzando a convencer que sólo en la cabeza de Oliver Stone existe tal fantasía. No es que Chávez y su combo no pregonen que el poder es para el pueblo e incluso estén acabando con lo burguesía capitalista nacional. Es que eso, contrario a lo esperado, ni está creando una sociedad más democrática ni está generando un desarrollo sustentable que permita romper con el “subdesarrollo” y la “dependencia”.

Muy por el contrario como lo ha venido exponiendo Ledezma, el gobierno bolivariano ha revelado que la verdadera contradicción del siglo XXI no es entre capitalismo y socialismo, sino entre democracia y dictadura.

Desde el principio Lenin hablo de la necesidad de la dictadura del proletariado y, como comprobó que ese proletariado apenas existía en la Rusia de comienzos del siglo XX, optó por la dictadura del partido. En este sentido sustituyó las “fuerzas ciegas de la economía” por las “racionalidad del funcionariado” y a esto lo llamó socialismo. Y lo definió como un paso necesario para llegar al comunismo. Entonces sometió el pueblo al gobierno como única salida a sus infortunios. Como sabemos eso fracasó terriblemente. Apenas se agrietan algunas paredes y se sueltan algunos tornillos las fuerzas vivas de la economía y de la sociedad resurgen buscando libertad, buscando democracia. Por eso, tanto en Cuba como Corea del Norte esos tornillos permanecen muy apretados.

Ledezma sólo tuvo que llevar su caso para ilustrar el irrespeto del chavismo por las decisiones democráticas del pueblo, cuando el poder central- Chávez- vació la Alcaldía Mayor de competencias y presupuesto. Pero lo mas importante es que dejó muy claro que la responsabilidad de los otros gobiernos no sólo está sólo en buscar negocios para su país sino en reivindicar el tema fundamental del siglo XXI: los derechos humanos. Tema que deberá guiar los pasos de la nueva Cancillería democrática que habrá que refundar.

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