Opinión Nacional

La Hora del Gorila

El 10 de Octubre es la hora del gorila. Mientras la oposición democrática acude pacíficamente a ejercer su derecho a manifestar a favor del «adelanto de elecciones», el sector radical utiliza el objetivo de la marcha como un pretexto para dar el «toque final» y emular la gesta golpista del pasado 11 de abril.

En este dilema se encuentra la oposición; un laberinto, cuya salida se dilucidará durante la marcha del 10 de Octubre, cuyo costo político y humano estará sujeto al grado de responsabilidad, o irresponsabilidad, que muestre la oposición en el desenvolvimiento de la misma. No obstante, cualquier estrategia que provoque la salida inmediata del presidente Chávez, estará destinada al fracaso.

1) La Firma

Será difícil que la oposición firme la declaración de principios propuesta por el secretario general de la OEA, César Gaviria. De hacerlo, tendrá que someterse a los principios democráticos en ella establecidos, lo cual pasa por el reconocimiento de la legitimidad del gobierno, del orden constitucional y del imperio de la ley. Un proceso político insertado en esta declaración de principios, imposibilita la salida de Chávez en el corto plazo, lo cual contradice enormemente la inmediatez política que caracteriza a la oposición, cuyo «objeto del deseo» es mas importante que la propia política. En este sentido, la oposición tendrá que hacer un esfuerzo sobrehumano para poder recoger las firmas que permitan llevar a cabo un referéndum revocatorio de resultado, para ella, impredecible. En un clima de relativa paz política y con la ausencia del saboteo sistemático de la oposición, el gobierno nacional tendrá la oportunidad de acelerar el proceso de desarrollo del país contemplado en el programa bolivariano, corregir las fallas estructurales del sistema económico, trabajar por la consolidación de la participación del pueblo en la elaboración de políticas publicas, y mejorar sustancialmente los sistemas de salud, educación y seguridad social. En este escenario, la revocatoria del mandato del presidente mediante referéndum, será cuesta arriba; y el voto duro chavista producto de un acelerado proceso de organización popular, se impondrá sobre las minorías radicales y el abstencionismo de la clase media.

2) La Autoexclusión

Si la oposición no firma la declaración de principios, o bien firma un adefesio compuesto por «anexos» hechos a la medida sin ningún tipo de legitimidad y autoridad para ello, se autoexcluirían automáticamente del proceso democrático no sin antes perder la poca credibilidad que les queda ante la comunidad internacional y la clase media venezolana. Los desacreditaos partidos puntofijistas ya anunciaron su rechazo a la firma del documento porque evidentemente esto le ataría las manos a la espalda impidiéndoles apretar el gatillo contra el orden constitucional. Pese a que el ala moderada de la oposición considera oportuno darle un «chance a la paz», su sector radical ha logrado imponer su agenda golpista. Apabullada, la oposición demócrata tica no encuentra la vía de hacer valer sus puntos de vista. Esta contradicción en el seno e la Coordinadora democrática podrá resolverse durante la marcha del 10 de Octubre, por lo que el sector reaccionario jugara su ultima carta: el golpe.

3) El Golpe

Los escenarios anteriormente señalados no son del todo esperanzador para quienes quieren salir de Chávez «como sea». Ambos escenarios conllevan inevitablemente hacia un proceso electoral para Agosto de 2003. Es por ello, que el documento de principios democráticos sin duda alguna representa un obstáculo para la oposición golpista que apostara todo su arsenal a la marcha. Para el contubernio reaccionario cívico-militar, el 10 de Octubre es la hora del gorila.

El coronel Pedro Soto «interrumpió su exilio» en Miami y llego a Venezuela para asistir a la «toma de Caracas.» Con nuevos bríos, alimentados por la reaccionaria y terrorista Fundación Cubano Americana, Soto espera hacer realidad su versión criolla de la fracasada invasión a Bahía de Cochinos en 1961.

De igual manera se expresa el general Medina Gómez, quien parece confirmar que para la marcha del 10 de octubre integrantes de la FAN desconocerán al gobierno nacional. Demostrando una gran carencia de cultura política y sentido común, característica propia del militar gorila, el general Medina sostiene que no hay conspiración, pero al mismo tiempo asegura «que esta situación ya llegó al límite, esto ya terminó. Mañana tiene que haber una gran demostración contundente que diga al presidente hasta aquí ya no hay otra salida». En medio de su histeria antichavista, Medina también pide evitar los errores del 11 de abril, y en consecuencia, recomienda dar el golpe «apegado» a la Constitución Nacional; vaya mensaje.

Por su parte, el general Néstor González González le implora a la mal-llamada «sociedad civil» que aproveche la marcha para «recuperar su libertad y las instituciones»; mientras que Rosendo rompe su silencio conspirador y siguiendo el mismo libreto del 11 de abril, advierte a la población que el gobierno del presidente Chávez aniquilará a todos los participantes de la marcha, esperando seguramente que su llamado tenga eco en la oficialidad de la FAN, y los acompañe en la aventura golpista.

Esta camada de militares activos, espera además que el TSJ les garantice su derecho a la libertad de expresión, que no es mas que el ejercicio irresponsable de la beligerancia política. Paradójicamente, este ha sido uno de los puntos mas controversiales dentro del conflicto político y que la oposición pide derogar.

El llamado a golpe que impunemente realizan los militares activos se compagina con el «pacto secreto» cívico-militar realizado por la vieja política y que sirvió de base para el alzamiento del 11 de abril, fracasando estrepitosamente el 11 de julio. Este «pacto» estipula que el sector reaccionario de la FAN intervendrá en una asonada militar solo si la insurrección civil tiene éxito, lo cual será posible únicamente en un escenario de caos y muerte.

Detener este perverso plan en buena parte dependerá del comportamiento que tenga en la marcha el sector moderado de la oposición, el cual sigue buscando salidas pacificas e institucionales a la crisis política aunque haya sido vilmente silenciada por el ensañamiento de la vieja política y su jauría de gorilas a través de una campaña mediática que le ha dado pleno espacio a la promoción y difusión de un nuevo golpe de Estado.

De no producirse el caos que anticipa el estamento militar reaccionario para levantarse en armas, lo cual esta vez será respondido con la legitima fuerza del Estado provocando un espiral de violencia incontenible, los planes para derrocar al gobierno de Chávez llevaran a la oposición golpista hacia un oscuro olvido. Esperemos que sea así, y Venezuela pueda encontrar un espacio para el dialogo, la paz y el desarrollo.

(*): Internacionalista

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