Opinión Nacional

La idiotez socialista trogodita

La situación gravísima que atraviesa Venezuela está llegando a un punto de quiebre. El malestar y la decepción que encontramos en todos los sectores, y con mayor proporción en las clases populares que creyeron en los cantos de sirena entonados por Hugo Chávez son indicativos de que algo fuerte se avecina. Los resultados del cretinismo manifiesto que exhibe el líder de ésta anarquía que ha dado en denominarse “proceso bolivariano” eran de esperarse. Ningún resultado positivo puede obtenerse cuando sólo se adoptan medidas equivocadas e inconvenientes. Y nada puede ser más inconveniente para un país como Venezuela que pretender imponerle una ideología socialista, y más aun si quienes quieren hacerlo demuestran que no son capaces ni siquiera de esbozar con alguna claridad cuales son los fundamentos de ese mamotreto que llaman “socialismo del siglo XXI”, el cual se basa en exactamente las mismas recetas que hicieron fracasar al “socialismo real” en todos los países donde se implantó ese sistema económico. El atraso patético que se vive en países como Cuba, donde la noticia más destacada de la supuesta apertura iniciada por Raúl Castro, es que se les va a permitir a los cubanos adquirir libremente celulares y artefactos eléctricos.

Definitivamente, hay que ser bien pobre, bien antivenezolano para pretender que nuestro país camine hacia atrás, de espaldas a los avances de la humanidad. Nadie puede prosperar sin libertad. Libertad de acción, libertad de creación, libertad de pensamiento y de expresión. Libertad económica es lo que les ha permitido a los países desarrollados alcanzar los niveles de prosperidad que hoy ostentan. La lloradera y los complejos de inferioridad que exhiben quienes condenan genéricamente al capitalismo y al individualismo, utilizando como débiles argumentos los desmanes reales o ficticios utilizados por países poderosos para sacar ventajas en desmedro de los países pobres, demuestran un desconocimiento absoluto o hipócrita de lo que ha sido la actuación de los seres humanos desde que Caín asesinó a su hermano Abel por envidias y rivalidades por obtener los favores de Dios. La solución no es, ni lo será nunca limitarse a criticar y denunciar los errores y los vicios de los demás, sino mejorar constantemente nuestras capacidades y talentos. Japón e Israel son dos gigantescos ejemplos de lo que puede hacer un país si es dirigido por líderes capaces, aun cuando no posea las riquezas y la abundancia que tiene Venezuela, país que es ejemplo claro de la incapacidad, ineptitud e incompetencia de una clase política impedida mental y actitudinalmente de traducir en ventajas y progreso todas las fortalezas que en materia de recursos naturales y humanos y de toda índole posee.

La vergüenza que produce hoy ser venezolano, carcome nuestros sentimientos. Tener el gobierno y la oposición más cretinos de la historia tiene consecuencias nefastas en la psiquis del venezolano. Exportamos cerebros y capitales en momentos en que más los necesitamos. La incapacidad de darle respuestas a quienes requieren empleos, viviendas, salud y seguridad está causando depresión, desaliento sobre nuestro futuro como país. Los jóvenes son y serán la mayor esperanza para enfrentar ésta situación dañina. Aun cuando se repita el desplazamiento generacional, Venezuela debe usar sus mejores armas para enfrentar esa amenaza de la idiotez socialista troglodita.

Jorge Ramírez Fernández

8.323.315

e-mail:[email protected]

LA IDIOTEZ SOCIALISTA TROGLODITA

Jorge Ramírez Fernández

La situación gravísima que atraviesa Venezuela está llegando a un punto de quiebre. El malestar y la decepción que encontramos en todos los sectores, y con mayor proporción en las clases populares que creyeron en los cantos de sirena entonados por Hugo Chávez son indicativos de que algo fuerte se avecina. Los resultados del cretinismo manifiesto que exhibe el líder de ésta anarquía que ha dado en denominarse “proceso bolivariano” eran de esperarse. Ningún resultado positivo puede obtenerse cuando sólo se adoptan medidas equivocadas e inconvenientes. Y nada puede ser más inconveniente para un país como Venezuela que pretender imponerle una ideología socialista, y más aun si quienes quieren hacerlo demuestran que no son capaces ni siquiera de esbozar con alguna claridad cuales son los fundamentos de ese mamotreto que llaman “socialismo del siglo XXI”, el cual se basa en exactamente las mismas recetas que hicieron fracasar al “socialismo real” en todos los países donde se implantó ese sistema económico. El atraso patético que se vive en países como Cuba, donde la noticia más destacada de la supuesta apertura iniciada por Raúl Castro, es que se les va a permitir a los cubanos adquirir libremente celulares y artefactos eléctricos.

Definitivamente, hay que ser bien pobre, bien antivenezolano para pretender que nuestro país camine hacia atrás, de espaldas a los avances de la humanidad. Nadie puede prosperar sin libertad. Libertad de acción, libertad de creación, libertad de pensamiento y de expresión. Libertad económica es lo que les ha permitido a los países desarrollados alcanzar los niveles de prosperidad que hoy ostentan. La lloradera y los complejos de inferioridad que exhiben quienes condenan genéricamente al capitalismo y al individualismo, utilizando como débiles argumentos los desmanes reales o ficticios utilizados por países poderosos para sacar ventajas en desmedro de los países pobres, demuestran un desconocimiento absoluto o hipócrita de lo que ha sido la actuación de los seres humanos desde que Caín asesinó a su hermano Abel por envidias y rivalidades por obtener los favores de Dios. La solución no es, ni lo será nunca limitarse a criticar y denunciar los errores y los vicios de los demás, sino mejorar constantemente nuestras capacidades y talentos. Japón e Israel son dos gigantescos ejemplos de lo que puede hacer un país si es dirigido por líderes capaces, aun cuando no posea las riquezas y la abundancia que tiene Venezuela, país que es ejemplo claro de la incapacidad, ineptitud e incompetencia de una clase política impedida mental y actitudinalmente de traducir en ventajas y progreso todas las fortalezas que en materia de recursos naturales y humanos y de toda índole posee.

La vergüenza que produce hoy ser venezolano, carcome nuestros sentimientos. Tener el gobierno y la oposición más cretinos de la historia tiene consecuencias nefastas en la psiquis del venezolano. Exportamos cerebros y capitales en momentos en que más los necesitamos. La incapacidad de darle respuestas a quienes requieren empleos, viviendas, salud y seguridad está causando depresión, desaliento sobre nuestro futuro como país. Los jóvenes son y serán la mayor esperanza para enfrentar ésta situación dañina. Aun cuando se repita el desplazamiento generacional, Venezuela debe usar sus mejores armas para enfrentar esa amenaza de la idiotez socialista troglodita.

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