Opinión Nacional

La importancia del esfuerzo común

Para crecer y generar riqueza se requiere de la expansión vigorosa y estable del aparato productivo. Ello precisa del esfuerzo combinado de todos los agentes involucrados en el proceso de crecimiento y desarrollo de una sociedad determinada. Sin embargo, se hace necesario establecer las condiciones que faciliten, entre otros, el fortalecimiento de las cadenas productivas de bienes y servicios, el empleo y el ingreso familiar, requisito indispensable para que opere el mercado, mediante la oferta y demanda de dichos bienes y servicios a precios razonables.

Lamentablemente, en nuestro caso, hemos sido testigos del deterioro creciente de las condiciones para producir y emplear en un entorno marcado por múltiples regulaciones, inseguridad jurídica, desconfianza y polarización. Ello ha conducido al menoscabo de las condiciones básicas para crecer, acumular y distribuir la riqueza generada con el esfuerzo de todos.

En consecuencia, a la pérdida de empleos formales, asociada a la desaparición de unidades productivas y a la falta de nuevas oportunidades de trabajo, bajo condiciones satisfactorias en términos de salarios, seguridad social y respeto a la contratación colectiva.

De allí la creciente informalidad, que agrupa el esfuerzo de miles de personas que sobreviven en un medio lleno de dificultades, que no facilita su integración a la trama productiva y limita, por lo tanto, su contribución a la generación de empleo estable y bien remunerado.

La oferta escasa de empleo con esas características restringe especialmente el ingreso de los jóvenes al mercado laboral, afectados, a su vez, por el elevado número de aspirantes que no concluyen su ciclo formativo, resultado del abandono prematuro de la escolaridad. Sin la debida formación, se dificulta su inserción en el mercado de trabajo digno.

De allí la importancia de la formación de nuestros recursos humanos, factor clave para hacer realidad el potencial de crecimiento y desarrollo en nuestra sociedad. Toda iniciativa para mejorar la calidad de la educación formal, incorporar a los desertores a programas creativos e imaginativos destinados a su reinserción, y avanzar en la nueva sociedad del conocimiento es indispensable para avanzar hacia un futuro mejor.

De otro lado se hace necesario cooperar con el mundo de la informalidad aportando la asistencia técnica necesaria para incrementar su rendimiento, y mejorar sus condiciones de trabajo resolviendo la deuda pendiente de su seguridad social, entre otros.

Lo anterior debe ser el resultado del diálogo y el consenso tan necesarios para avanzar en la dirección indicada; no a la confrontación sí al esfuerzo conjunto de todos.

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