Opinión Nacional

La insurrección: un derecho y un deber

En el año 1950, en plena dictadura perezjimenista, un valeroso joven: Pedro Manuel Guedez, tuvo la osadía de presentar, para optar al título de Doctor en Ciencias Políticas, una tesis de grado intitulada: “El Derecho de resistencia ante Gobiernos Inconstitucionales o Ilegítimos. Un estudio de Derecho Positivo Venezolano”. Este acto de valentía, en momentos de brutal represión, de terrorismo de Estado, de violencia inusitada contra ”los hombres y mujeres que en las Universidades, en los centros de trabajo, en los pueblos y en los campos se enfrentaron a aquella cruel dictadura, Y supieron soportar torturas, prisiones y exilio sin claudicar en la defensa de la libertad y de la democracia, hasta la alborada del 23 de Enero, que le puso punto final a aquel régimen de oprobio”, para tomar prestadas palabras de nuestro muy admirado Dr. Eduardo González Reyes, quien en ese entonces se desempeñaba como Presidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad Central de Venezuela ( UCV), y era destacadísimo líder estudiantil antidictatorial. Traemos esto a cuento para enviarles un mensaje de aliento a los miles de jóvenes universitarios, que hoy están dando la cara en la lucha por el mantenimiento del sistema democrático y de libertades que costó sangre y dolor de innumerables familias venezolanas y el martirio de valiosísimos hombres ilustres, a quienes ha pretendido ser insultar la lengua inmunda de quien nos desgobierna.

Dice Pedro Manuel Guedez en su tesis que “las garantías constitucionales tienen plena vigencia y efectividad en un estado de vida institucional normal, en un estado en el cual las relaciones entre Gobernantes y gobernados se desenvuelven dentro de un clima de respeto mutuo. Pero hay momentos en que los Gobernantes alteran éste estado de normalidad y abusando de las prerrogativas que el poder les otorga, pisotean los derechos ciudadanos, haciendo caso omiso de las garantías constitucionales. Es decir, asistimos aquí a una plena rebeldía del Gobierno frente a esas garantías, frente a la Constitución que las consagra. En tal situación esas garantías ya no valen para nada; su misión de frenar los desmanes del poder tiene que ceder ante la fuerza de éste. En estos momentos, llega la hora de ir pensando en otros recursos defensivos mas poderosos, en “garantías extremas de libertad” al decir del profesor Ignacio Tamaro: Hay que ir pensando en la RESISTENCIA. La resistencia será, en éstos casos, el único freno efectivo, eficaz y enérgico, que podrá contener y rechazar las arbitrariedades del poder”. El carácter didáctico de éstas palabras, y la sencillez con que están redactadas permite que todos y cada uno de los venezolanos pueda entender claramente su significado, en momentos en que a través de una ilegal, ilegítima y fraudulenta reforma constitucional, que mediante subterfugios inaceptables pretende imponérsenos por parte de la camarilla golpista y fascista nacida el oprobioso 4 de Febrero de 1992, y que desde hace casi diez años detenta el poder demoliendo sin prisa pero sin pausa, el estamento institucional venezolano, y que luego de casi concluir esa labor, vienen ahora contra los derechos individuales y la libertad de cada uno de los venezolanos. “La resistencia es un recurso extremo al cual se acude cuando la fuerza y la efectividad de las garantías constitucionales se han agotado en defensa de los derechos individuales y sociales; es decir de los derechos ciudadanos”.”… las colectividades no pueden tolerar las violaciones reiteradas que los poderes públicos hagan del mandato conferidóles por ellas, porque de tolerarlo, tales colectividades se convertirían en estropajo de los mandones”. “La resistencia es una especie de legítima defensa; es equiparable, por tanto a la defensa individual, ya que los gobernantes tiránicos vienen siendo una especie de agresores ilegítimos del pueblo”, “ Los pueblos regidos por instituciones libres no pueden buscar sino en dichas instituciones, la reparación de las injusticias consumadas por un poder abusivo; pero cuando no existe ninguna posibilidad de obtener esa reparación con el auxilio de los medios legales es dable apelar a la “resistencia como recurso extremo”. Abunda Guedez en importantes conceptos, que hoy 57 años después, tienen mas vigencia que nunca, les recomiendo busquen esa tesis y a las autoridades de la Universidad Central de Venezuela (UCV) que procedan a reeditarlo. Para concluir quiero cerrar con un principio inscrito en la Constitución del año I (1793) instituida por los revolucionarios franceses: “…cuando el Gobernante viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo y para cada parte del pueblo, el más sagrado de los derechos; y el más indispensable de los deberes”.

Los venezolanos estamos frente a una encrucijada. “Saber lo que hay que hacer, pero no atreverse a hacerlo equivale a no saber nada. La sabiduría sin audacia, es tan inútil como un tesoro enterrado en el fondo del mar,” El artículo 350 de nuestra vigente constitución nos recuerda que la insurrección es un derecho y un deber.

Jorge Ramírez Fernández

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