Opinión Nacional

La jaula y el Cardenal

La jaula institucional institucional que impera en Venezuela ha sido denunciada por el Cardenal Rosalio Castillo Lara. Lo escandaloso de sus muy recientes palabras es que tengan mucho de ciertas.

Lo grave de las expresiones del Cardenal venezolano no es que hayan sido emitidas en una homilía o que ésta haya sido pronunciada en la misa de la Divina Pastora en Barquisimeto. Lo grave es que reflejen una situación bastante aproximada de la realidad nacional.

Que en pocas palabras no es otra que la de una «jaula institucional» en el sentido del control total de los poderes y caudales del Estado por parte de un gobernante cada vez más autoritario y autosuficiente.

El propósito de Chávez y su entorno va en la orientación de encerrar al país en un enrejado con silueta de derecho que garantice de manera férrea su permanencia en Miraflores. O es que acaso se equivoca el Cardenal cuando dice que un «un gobierno elegido democráticamente hace 7 años ha perdido su rumbo democrático».

Qué cosa distinta puede concluirse de un proyecto de dominación dónde el magistrado que controla la constitucionalidad desde el Tribunal Supremo de Justicia, Luis Velásquez Alvaray, es el mismo que siendo diputado oficialista propuso la enmienda constitucional para establecer la reelección perpetua.

O qué puede esperarse de un «poder legislativo» monocorde y obediente cuyo presidente formal, Nicolás Maduro, se ufana de no perderse ningún discurso de Chávez para así estar al día con la línea política de la Asamblea.

Y qué decir del poder electoral partisano o de los poderes contralores que están pintados en la pared de la llamada revolución. ¿Será que Castillo Lara anda en la luna cuando declara que «los principios fundamentales de la democracia son ignorados o violados»? No lo creo.

Un ministro muy económico acaba de señalar que la Constitución de 1999 debe ser «reformada» a fin de adaptarla al «socialismo de siglo XXI», es decir a la aspiración de «mandar hasta que el cuerpo aguante». Si eso no se parece a «los visos de dictadura» de los que habla el Cardenal, ¿entonces qué tiene que acontecer para darle crédito a Castillo Lara?

Es público y notorio que Chávez quiere enjaular de manera hermética al conjunto del país dentro la armazón de las supuestas «instituciones» de la revolución bolivariana. No hace falta una dictadura marxista en el sentido clásico, y acá difiero del Cardenal Castillo Lara, para aprisionar al Estado y a la sociedad.

Las «pinceladas» del Cardenal retratan un panorama que ni queriendo se puede ocultar. Hasta en el maratón dominical ardió Troya ante los planteamientos de este viejo sacerdote aragüeño que no se anda por las ramas para cantar su verdad.

¿Y qué fue lo que le pidió Castillo Lara a la Divina Pastora que tanto sacó de sus casillas al mandamás miraflorino? Pues que ayudara a los venezolanos a aprender la lección, que nos diera la claridad de mente para conocer y evitar el peligro, y que también nos diera la fuerza para superar democráticamente este momento difícil. Una petición que no merece ni un milímetro de excusa.

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