Opinión Nacional

La libertad no se pide…

Temor a las opiniones

Muchas Personas de la gran burguesía, de la pequeña burguesía (en la cual me ubico) y de algunos autocalificados de revolucionarios, se quejan de que en Venezuela no hay espacios para disentir, no hay espacios para la controversia ni espacios para dialogar. ¿Por qué hemos llegado a este estadio social? – ¿Es que acaso, por ejemplo, todos los medios de comunicación, sin excepción, públicos, privados o comunitarios, no ha cerrado sus espacios a la disidencia, sea esta de izquierda o de derecha. Aún recuerdo, creo que fue en tiempos de Lusinchi, y si no me equivoco, creo que el director del Diario de Caracas era Rodolfo Smith, el periódico publicó una mancheta, por varios días, que decía, más o menos así, “Por favor (la verdad es que no recuerdo si decía por favor), abstenerse los personeros de izquierda de enviar sus artículos (colaboraciones) a este periódico” y, además, se sacó del diario al columnista José Vicente Rangel, pero no por malo, porque si a ver vamos, Rangel escribe realmente mal (no pasaría un examen de redacción), lo quitaron por izquierdoso. Por cierto, desde ese día nunca más compré ese periódico pues siempre he sido contrario a la censura.

Hoy, El Diario de Caracas, está en manos gubernamentales y mantiene la misma línea editorial pero, al revés; es decir, no acepta artículos ni opiniones de personas de oposición.

En Venezuela, al parecer, es una costumbre la censura, la auto censura o lisa y llanamente el despido de los columnista y periodistas que se acercan demasiado a la verdad verdadera. A mí por ejemplo, me censuraron en varias oportunidades en El Periodiquito, diario de Aragua; me censuraron en la Radio Aragüeña, me censuraron en Radio Maracay, me censuraron en TIC-TV de Aragua, me censuraron en Argentina, me han censurado en Chile, en Perú y pare usted de contar. En realidad en los únicos países en que aún no he sido censurado son España, el Reino Unido, Brasil y Estados Unidos, en donde , al parecer, existe un gran respeto por el periodismo investigativo, de opinión y de análisis.

Falta de brújula

La oposición está extraviada, el gobierno está extraviado, los ciudadanos lo estamos, los partidos políticos ni con brújula, por lo tanto volvemos los pasos al pasado y se nos olvida que estamos perdiendo el futuro. El futuro es ya, más rato es futuro; la palabra anterior que pasó por vuestros ojos al leer este artículo es pasado, así la leáis dos, tres o cuatro veces. El pasado no se puede revivir pero, a pesar de eso, nos persigue…

Se han perdido importantes días. Esa pérdida se quedó en el pasado. Se perdieron días por parte de la oposición acusando al presidente Chávez de querer ser Presidente vitalicio. Esa era y es precisamente la trampa: hacer discutir a la oposición sobre algo sin importancia. Se hay llegado a hablar hasta de monarquía. ¡Que estupidez! ¡Que ceguera! Acaso, ¿no han pensado que así como Chávez ha ganado elecciones también las puede perder? – ¡AH! Me dirán: ¡hubo trampa! Y, si hubo trampa por qué la aceptaron, por qué no pelearon los votos en la calle. Si hoy, en el siglo XXI hasta los monjes pelean por la libertad y la democracia.

Es más, no se ha podido levantar un nuevo liderazgo que contrarreste a Chávez, quien de una manera u otra representa a las nuevas fuerzas económicas que están reemplazando a la antigua burguesía. Ahora, entra en la escena una burocracialumpenburguesa, ¿por qué? Por una razón muy sencilla. La burocracia puntofijista se acabó, se hizo el harakiri (y también el kiri-kire como diría Cantinflas, pues cacarearon y cacarean mucho pero siguen siendo gallinas).

Afortunadamente, dentro del mismo chavismo han salido voces de denuncia de lo que pretende esta nueva burocracia surgida del lumpen. Voces como la Carlos Escarrá, de Ismael García, de Tarek William Saab, están alertando de que se quiere llegar demasiado lejos en la conculcación de las libertades. No todos los oficialistas están de acuerdo con el descarado manejo que se ha hecho de la reforma constitucional que, como sabemos, es completamente ilegal e inconstitucional.

La libertad se gana

Por eso, hay que olvidarse de la reelección, eso depende de la voluntad popular y, para que la voluntad popular se exprese, la opinión de toda la oposición debe hacerse oír en las calles, en las industrias y tiene que lograr garantías electorales: votación sin militares, votación sin máquinas, miembros de mesas que no sean funcionarios del gobierno (CNE), igualdad propagandística para el NO y para el SI; el CNE debe actuar imparcialmente o en todo caso el pueblo debe levantar un CNE neutral desde sus propias bases y eso no sería ilegal sino parte del artículo 350 de la Constitución vigente que dice que “el pueblo desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscaben los derechos humanos”. Basados en estos simples principios, el pueblo puede decidir crear ya un nuevo CNE que le garantice, tanto a la oposición como al gobierno, su derechos a votar en conciencia, libremente, informadamente, y secretamente… Para eso, sólo hay que dejar de cacarear y actuar…

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