Opinión Nacional

La lista de la infamia

La orden dada por Chávez de “enterrar la lista de Tascón” es el mejor reconocimiento de los métodos fascistas utilizados por el gobierno para perseguir y discriminar a simples ciudadanos que se atrevieron a ejercer su derecho constitucional de firmar para solicitar el referéndum revocatorio presidencial. Cientos de miles de personas, la mayoría de ellas de escasos recursos económicos, han sido despedidas de Pdvsa, gobernaciones, alcaldías y organismos públicos, por el solo hecho de aparecer en ella. Y, a otros tantos, se les ha confinado en una especie de ghetto administrativo, que no les permite, ni tan siquiera, obtener sus documentos de identidad, y mucho menos conseguir trabajo.

Los verdugos de hayer aparecen –¿será para expiar sus culpas?– como defensores de sus víctimas. ¡Que ironía!, ¿no? Cuanto caradurismo y cinismo existe en esta “revolución”. Que poco respeto por los derechos humanos, por los derechos civiles y políticos de más de dos millones de ciudadanos. No solamente desde el punto de vista moral este despropósito terrorista merece el mayor de los repudios, sino también desde el punto de vista político, ya que juega –desde la impunidad que da el poder– con los sentimientos y necesidades de personas que creyeron que vivíamos en democracia.

También esta nueva postura sirve para desenmascarar el rostro mendaz de un gobierno que, después de haber perseguido –sin piedad– a los firmantes del revocatorio, y haberles hecho vivir el calvario de la “revolución bonita”, ahora pretende –como si nada hubiera sucedido– hacer borrón y cuente nueva. Chávez actúa como refiere Jorge Luís Borges, en alguna parte de su libro, Historia Universal de la Infamia: …“Por consiguiente te recomiendo el castigo, almirante Kvo-Lang. No pongas en olvido que la clemencia es un atributo imperial y que sería presunción en un súbdito intentar asumirla. Sé cruel, sé justo, sé obedecido, sé victorioso”. La lista de Tascón, obtenida del CNE, rompió la convivencia que debe prevalecer en cualquier país que se considere civilizado y contribuyó a la fractura emocional de la sociedad venezolana. ¡Cuánto daño ha hecho a tantas familias humildes!
Sin embargo no todos los seres humanos actúan de acuerdo a las mismas motivaciones, ni de la misma manera. Ejemplos hay en el mundo de acciones que exaltan los valores humanos, gestos que separan al hombre del animal. Que convierten la destrucción en vida. Que permiten reencontrarnos con nosotros mismos. Es el caso de Oskar Schindler, quién durante la cruel dictadura de Hitler, luchó contra el holocausto que se estaba viviendo y salvó a miles de judíos. Actitud heroica que inmortalizó en el cine Esteven Spielberg, con su película La Lista de Schindler. Otra lista, sí. Pero con intenciones diametralmente opuestas a las de la lista que Chávez quiere ahora cargarle, solamente, a Tascón. ¡En hora buena! De ser cierta la rectificación, muchísimos firmantes del revocatorio no se seguirán sintiendo ciudadanos de segunda, ciudadanos perseguidos y discriminados por el solo hecho de haber actuado de acuerdo a lo establecido en la constitución nacional.

Sin embargo, todo esto viene a corroborar una vieja máxima que expresa que en los regímenes totalitarios no cabe la colaboración, sólo es posible el sometimiento o la resistencia.

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