Opinión Nacional

La militarización del hecho público

– I –

Dos modelos de supervivencia urbana subyacen en la mentalidad oficialista: uno, desprendido de la febril actividad de los buhoneros y otro, reluciente en la fortificación progresiva de la ciudad. Esta última, se ha sincerado a través de los ocho decretos referidos a las zonas de seguridad de Caracas que, por cierto, ya se dice, también contradicen la Ley de Metrología.

A la Caracas departamentalizada por obra de la delincuencia común, todo un enjambre de muros y rejas de aparente seguridad que –en lo posible- imitan las áreas marginales, se une la de una deliberada e increíble militarización. La división en sendas parcelas, incluyendo la arbitraria ampliación de los espacios afectados, revela la profunda debilidad de un gobierno confiado, en última instancia, a la pólvora para enfrentar la creciente y fortalecida oposición, la esencialmente ganada para un eficaz testimonio de civismo.

La paranoia del oficialismo, posible a la sombra de un Estado que ha hemiplejizado, convierte toda diferencia –por modesta o irrisoria que sea- en un hecho violento, merecedor de un ciego juego táctico que halaga al “miliciano”, descalificando al ciudadano y al militante, triturado por una verborrea que se sostendrá no con otra cosa, sino con su sangre. Una triste dinámica que arrastra a la Fuerza Armada, complotando todo asomo de debate democrático, libre, racional, ponderado.

Ya no es un mero empleo del lenguaje, sino la plena voluntad de chocar así las corrientes gubernamentales sean evidentemente minoritarias. Un recurso al suicidio que no ha de ser ajeno al resto de los venezolanos, pues, idos del poder, nos lo dejarán como un legado de traumas y sinsabores innecesarios.

-II-

Me resistía (y aún lo hago), a creer en la hondura de las convicciones marxistas de Hugo Chávez. Un simple razonamiento, como es el de haber cursado largos cinco años en la Academia Militar, con todo lo que significa de adoctrinamiento que –por cierto- será probablemente revisado, imposibilitaba tamaña incursión al filo de los fracasados y no menos dolorosos años sesenta. No obstante, lo recogido por Alberto Garrido o lo testimoniado por William Izarra, lucía como un relámpago incómodo cuando intentábamos adivinar el signo de un gobierno de temprana edad.

No hay hondura ni escuela alguna que nos permita perfilar un pensamiento adecuadamente coherente en el hijo de Sabaneta. La reposada lectura de sus discursos, no advierten siquiera la posibilidad de llenar un crucigrama. Empero, de la confusión sobresale la determinación presidencial de sobrevivir a cualquier precio, excepto la de entregarse a un determinado y poderoso sector capitalista, porque, puede afirmarse, el circuito de la globalización incluye el relevo del gobierno.

La determinación está encaminada hacia el modelo cubano, cuyo autor lleva más de cuatro décadas en la cumbre. No creímos en el castro-comunismo del raro injerto que es el chavismo, pero no queda otro remedio que reconocerlo como un probado recurso de supervivencia.

– III –

Bajo la firma de Pompeyo Márquez, circula “Pensamiento y acción. Obras escogidas”, gracias a Ediciones Centauro y, por supuesto, a José Agustín Catalá. Se trata de una extraordinaria selección de textos, cuya corrección de estilo e ilustración de portada involucra a nombres que infunden respeto como Jesús Sanoja Hernández, Fernando Rodríguez y Jacobo Borges.

Una edición cuidadosamente trabajada y de una estupenda sencillez, a la que le disculpamos el pequeño desliz de los asteriscos del primer tomo, reacios a ubicarse al pie de la página, nos deleita. Cubre el largo itinerario de una vida política apasionante (1942-2001), que es labranza de historia, testimonio de inquietud y coraje, síntesis de un liderazgo que bien lo ilustra el legendario Santos Yorme capaz de ofrecer un testimonio escrito sin alterarlo, tal y como se manifestó en cada momento, respetada cada circunstancia.

Llama la atención que su familia haya tenido que dar el aporte que las vicisitudes reclamaron. No debe ser fácil conquistar la serenidad cuando los hijos entran en una suerte de remolino, soportándolo por fuerza de un orgullo que es lección para aquellos que tienden a hacer de la política una frivolidad adicional a otras.

Tenemos – por una parte – al ávido estudioso sobrepuesto a las variadas dificultades de quien es vocacionalmente práctico: escritor de los lavanderos que pierde su leal máquina de escribir entre los filos de la clandestinidad, que ha buscado (y autorizado la búsqueda) de los archivos que, muy luego, serán a lo mejor curiosidad y divertimento de basureros en la policía política ( algo también urgente de regular), fugado del San Carlos con borradores y fichas prestos a dibujar la anécdota (I: 101, 108; II: 49). Tamaño delito de extravío, incluye las grabaciones de las comisiones parlamentarias ( I:120).

La postura crítica –por otra parte- en torno a decisiones que resultaron fatales, es un elemento que genera respeto hacia el autor. Destaquemos, por ejemplo, la (in) conveniencia de la huelga petrolera de 1950, adobada por los reportes de una intriga que advirtió las diferencias entre Pérez Jiménez y Delgado Chalbaud (I: 54 ss.), o el descomunal error de la lucha guerrillera. Al respecto, nos parece una pieza valiosa del patrimonio documental contemporáneo, la actitud asumida a propósito de una editorial de “Gramma” (II: 123-153) y, como me he convencido desde hace un buen tiempo, redimensiona la década de la violencia, pues, no eran flores lo que lanzaba el leninismo inflamado de pólvora: “!Quisiera ver a un Chávez enfrentado a una insurgencia armada! ¿Cómo reaccionaría?. Lo que haría lo dejo a la interpretación de cada quien” (I: 103).

Finalmente, celebremos esta oportunidad: la crisis editorial del país impide conocer los cinco mil artículos que lleva a cuestas, pero bien valen los apuntes autobiográficos y la atinada selección de textos. Por lo pronto, no juzguemos al protagonista que culmina con serias responsabilidades de gobierno una rica trayectoria pública, sino a muchos de los que se convierten en bobos sentenciadores desde las alturas de una trivialidad mal escondida.

(%=Link(«mailto:[email protected]»,»[email protected]»)%)

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba