Opinión Nacional

La misión Ciencia es el fraude más grande

En el caso de las ciencias sociales es difícil un trabajo que no tenga que ver con la realidad social que se está viviendo. Puede ser que, si estás investigando historia, estudiar del 11 de abril para acá podrá sonar más relevante que estudiar el impacto del comercio exterior en la época del cacao, pero decir que una investigación es más importante que otra es un riesgo que yo no me atrevería a correr. El llamado presidencial hace que primero decidas cuáles son los problemas que hay que estudiar y luego investigues.

­¿Entonces primero debe investigarse y luego decidir la aplicabilidad de la investigación? ­En realidad no se sabe qué precede a qué. El determinismo a la investigación sólo ha traído fracasos a la ciencia.

­¿Pero no es un hecho que no todas las investigaciones científicas son útiles para el desarrollo del país, como ha denunciado el Presidente? ­La ciencia trabaja con base en analogías. Puede que mucha gente no sepa para qué sirvió una investigación que hiciste, pero otro científico le da la vuelta y consigue una inmensa aplicación. No se puede desechar una investigación de buenas a primeras. La ciencia es construcción de conocimientos y tú no sabes por dónde salta la liebre.

SIN GENERACIÓN
DE RELEVO

Para Requena, a las amenazas presidenciales en contra del IVIC se le suman problemas que desde hace décadas han afectado al sector científico. Uno de ellos es el del envejecimiento de la comunidad investigadora del país. «Antes, la edad promedio del investigador en el pico de su trabajo era de 40 años y ahora está en 52. Eso quiere decir que en tres o cuatro años la mayoría de los investigadores estarán retirados».

­¿A qué se debe esta falta de una generación de relevo en la comunidad científica? ­A que no ha habido una política de Estado en la materia. Ha aumentado el número de investigadores del PPI, de acuerdo con unos criterios que no son realistas. Antes, para formar parte del Programa los trabajos tenían que estar publicados en una revista reconocida, ahora dice que cualquier revista sirve, incluso las revistas locales.

­¿Pero eso no genera justamente lo contrario, es decir, una mayor cantidad de investigadores que releven? ¿No es más fácil ser considerado investigador ahora? ­En realidad no es un aumento, porque esas personas no son investigadores. Un investigador no es solo quien se dedique a un proyecto de investigación, sino aquel cuyo trabajo es contrastado y aceptado o rechazado por tus pares, es decir, por la comunidad científica. De nada vale que hagas una investigación que no le interesa a nadie, bien porque el tema no es bueno o porque los resultados a los que llegas no cuadran con otros.

­¿Cómo está la producción de revistas científicas en el país? ­Según el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (Fonacit), hay cerca de 190 revistas. Las mejores son las que está publicando la Universidad del Zulia (LUZ), que mejoraron sus criterios y no solamente se adecuaron más al PPI, sino que ahora sus publicaciones son de gran calidad.

CRISIS UNIVERSITARIA

­¿Qué implicaciones tendrá en la investigación científica las reducciones del presupuesto a las universidades? ­Hay una crisis general en el sector ciencia que se manifiesta en cuatro vertientes. El primero es la persecución a la disidencia en casos como el mío y como otros parecidos. El segundo es el acecho a la actividad universitaria: 80% de la investigación del país se produce en institutos de universidades, el resto está a cargo de institutos. Por ponerte un ejemplo, el decreto de reducción de 6% de asignaciones a las universidades afecta en 100% a la biblioteca de la USB.

Eso quiere decir que estará abierta para consultar lo existente, pero no habrá nuevas adquisiciones de libros y revistas, o facilidades bibliotecarias como el intercambio entre bibliotecas. En el caso de la reducción del gasto de Internet, ésta será letal porque mucho conocimiento científico se nutre a través de esta vía.

­Habló de cuatro problemas en la ciencia. ¿Cuáles son los otros dos? ­El tercer problema es la falta de financiamiento a la investigación científica. Ya desaparecieron instituciones como la S1, que eran unas subvenciones para ese campo y se cambió por la misión Ciencia, que es el fraude más grande que se le ha hecho a la comunidad científica del país. Además de decir que no iban a dar dinero para las ciencias sociales, aprobaron proyectos y muchos científicos aún están esperando el dinero. Además, esa misión es inauditable: inicialmente se habían destinado 600 millones de dólares, que tres meses después se redujeron a 300.

De eso se repartió la mitad, pero nadie sabe en qué proyectos están. A la misión Ciencia se le suma la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología, que también es un fraude, porque las empresas descubrieron que pueden invertir dinero internamente y no donarlo a la investigación científica y eso hacen en muchos casos. El Estado sabe de esto y se prevé un mecanismo para que sea él el que recolecte y asigne los recursos.

­Pero la reasignación de recursos por parte del Estado nunca ha dado buenos resultados. ­Es cierto, es terrible porque entras en el terreno político otra vez.

Creo que tiene que haber cierta ética empresarial y buscar mecanismos conjuntos para realmente asignar ese dinero a la investigación. Por último, hay un problema de legitimidad de las autoridades sectoriales. Desde hace tiempo se cree que cualquier persona con título universitario puede encargarse del ministerio o del Fonacit. Yo no lo creo: dudo que quienes no están involucrados en la comunidad científica por años tengan la capacidad para manejarlo. La guinda de la torta es el ministro Jesse Chacón, que en su vida pensó estar relacionado con la ciencia, y ahora está en el Ministerio. Muy probablemente yo le envío una carta explicándole mi problema y él ni siquiera sepa quién soy yo. A esto se suma lo que hablábamos del PPI. Hay rumores de que va a ser desfasado y sustituido por un sistema más «colectivo», donde no haya jerarquías y todos tengan la misma asignación salarial o, incluso, de que va a ser eliminado.

­¿Qué implicaciones tendría la eliminación del Programa de Promoción del Investigador? ­Venezuela perdería la oportunidad de tener un sistema de clasificación de su recurso humano.

Uno de los elementos más explotables del PPI es el banco de datos con las especialidades de cada investigador. Toda esa información se perdería.

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