Opinión Nacional

La Navidad en el mundo

La Navidad es la celebración que se sucede en todo el globo terráqueo para recordar la venida del Señor. Dice la tradición, aunque las referencias históricas son escasas, que anunciada por el Ángel la gravidez de la Virgen María, José, su amantísimo esposo, determinó que el niño debía nacer en un pesebre de Belén adonde se refugiaron acompañados por una mula y un buey.

Esta celebración se corresponde a las tradiciones de los cristianos y dependiendo de las religiones de afiliación podemos decir que la mayoría lo hace el 25 de diciembre, mas las iglesias Ortodoxas que llaman autocéfalas lo hacen el 7 de enero. Esta diferencia se sucede porque desconocen las modificaciones que promovió el Papa Gregorio XIII y concluyeron con la promulgación del calendario Gregoriano en 1582, que sustituyó al calendario Juliano, establecido Julio César en el año 46 antes de Cristo.

De acuerdo con las fuentes consultadas, las iglesias Católica, Anglicana, Ortodoxa Romana y las Protestantes congregan unos mil doscientos millones de seres, lo que significa algo menos de uno de cada cinco habitantes de la Tierra. Las iglesias denominadas autocéfalas se ubican fundamentalmente en las fronteras entre Europa y Asia y dominan Bielorrusia, Bulgaria, Chipre, Georgia, Grecia, Montenegro, Moldavia, Macedonia, Rusia, Rumania, Serbia y Ucrania.

Nochebuena Para los latinos la celebración se concreta con lo que se denomina la Nochebuena, los pueblos sajones la denominan Christmas que es una deformación de Christmass, o sea, la Misa de Cristo. Los alemanes, de donde provienen no pocas tradiciones, la llaman Weihnachten, la Noche de Bendición. La tradición cristiana ha destacado el 6 de enero como la fecha de conmemoración de la visita de los Reyes Magos, quienes agasajaron la venida del Señor y llevaron presentes representados en el oro, el incienso y la mirra. Así, los Reyes Magos reconocieron en el niño su misión de Salvador de la humanidad.

La simbología de la Navidad es sumamente rica. Comencemos con el nacimiento, pesebre o como llaman en España, el belén.

Para alojar a la excelsa familia y sus acompañantes es preciso entender las costumbres regionales. Cada región de cada nación, en donde se acostumbra construir el representativo nacimiento, lo hará apegado a las costumbres de ella, a la geografía y al clima. Así, podremos encontrar múltiples, novedosas y originales representaciones de la morada natal del Señor. Recordamos la ya ida época en que las autoridades municipales de las distintas regiones de Venezuela promovían y evaluaban los nacimientos que se construían en las parroquias de cada ciudad y los premiaban con metálico o con bienes útiles a la comunidad.

Son personajes obligados de un nacimiento que se precie de tal, además de la excelsa y santa familia, la mula y el buey, la estrella que dice la tradición, guió a los Reyes Magos en su peregrinación hacia el Señor; pastores y animales, ovejas y carneros, Melchor, Gaspar y Baltazar con sus ofrendas y un entorno que como dijimos, está altamente influenciado por las costumbres de sus constructores.

Al lado del nacimiento, está generalizada la costumbre de colocar el Árbol de la Navidad. Esta tradición, dicen que se inició en Alemania. Otros autores la localizan en los pueblos escandinavos. Sus orígenes están estrechamente ligados a los homenajes que se le hacían al dios Sol que los nórdicos llamaban Frey. El pueblo romano y sus autoridades hablaban del Natalis Solis Invicti, Nacimiento del Sol Invicto. Los Aztecas, celebraban durante el mes que denominaban Panquetzalitli y que se sucedía entre el 7 y el 26 de diciembre, el nacimiento de Huitzlopotchli (Dios del Sol y de la Guerra) y los Incas adoraban a Inti durante las fiestas que denominaban Cápac Raymi, Fiesta del Sol Poderoso.

Tradiciones e historias En las tradiciones e historias cristianas se anota que San Bonifacio, quien vivió entre los años 680 y 754 de la Era Cristiana, cortó con un hacha el árbol que representaba al Yggdrasil, el árbol del mundo y plantó en su lugar un pino que simboliza el amor a Dios.

El arbolito La costumbre de utilizar un árbol de la familia de las coníferas como parte del simbolismo navideño comenzó en Alemania en los primeros años del siglo XVII, en Finlandia al comenzar el XIX, en Inglaterra treinta años más tarde y se expuso en el Castillo de Windsor en 1841, durante el reinado de Victoria. A España arribó la costumbre de manos de una dama rusa que atendía al nombre de Sofía Troubetzkoy que a la sazón era esposa del Duque de Sesto.

Elementos esenciales de un arbolito, como nosotros lo denominamos, son: un bello pino, preferiblemente natural y que se adorna con una estrella que culmina su tronco, recordando a la estrella del nacimiento. Las bolas que representan a las manzanas que estaban en el árbol en el que Eva indujo a Adán a cometer el pecado original. Lazos rojos, dorados o plateados que simbolizan la unión que debe existir entre todos los hombres, y las luces, que originalmente eran velas y que representan a la luz de Cristo.

Santa Claus para los norteamericanos y San Nicolás para el resto del mundo es también un importante personaje, responsable de traer los presentes y juguetes a todos los niños.

Decimos que en los primeros tiempos se utilizaban velas, mas nosotros vimos en casas de familias con antecedentes alemanes, donde a mediados del siglo XX todavía se seguía esa arraigada costumbre.

Los niños de todo el mundo redactan con la debida antelación, cartas donde expresan sus deseos sobre los presentes que quieren les traiga el niño Jesús, San Nicolás o los Reyes Magos, de acuerdo a las costumbres locales. Para nosotros, en Venezuela, la ceremonia de los regalos se sucede en la mañana del 25 de diciembre. En España, son los Reyes Magos, al amanecer del 6 de enero los que satisfacen los requerimientos infantiles y familiares.

La gastronomía es un elemento fundamental en la casi totalidad de las fiestas y no puede escapar esa vertiente durante la Nochebuena.

Exquisitas carnes de preciados animales son preferidas en todo el mundo, en lugares costeños también se emplean las carnes de deliciosos pescados. Ensaladas y ricos acompañantes no se dejan de lado y todo ello se riega con el mejor vino disponible y posible. Mazapanes, granjerías y ricos postres le dan dulzura a la cena.

Las hallacas En Venezuela tenemos la maravillosa costumbre de cenar con hallacas, mas el evento de las hallacas es una oda a la fortaleza de la familia. A comienzos de diciembre y aun antes, la madre de la casa reúne a la familia, especialmente a su representación femenina, y durante uno o dos días proceden a la elaboración de ese manjar. Preparar el guiso, moler el maíz y tender la masa, colocar todas las presas y los adornos que le suministran ese particular sabor que hará que todos los miembros de la familia exclamen: «La mejor hallaca es la de mi mamá». Infaltable es el rico y caraqueño pan de jamón que en sus inicios fue competencia entre Montauban y Ramella.

No podemos terminar esta narración sin recordar las hoy imposibles misas de aguinaldo con las patinatas y las arepitas abombadas, la misa de gallo y los villancicos y gaitas que se cantan durante la maravillosa Navidad.

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