Opinión Nacional

La novela más famosa

Corriendo el riesgo de que me llamen una vez más escuálida o lacaya del imperio, confieso que escribo este artículo desde la ciudad de Boston en los Estados Unidos. Escribo sobre esta experiencia porque tenía sólo pocos meses que no visitaba este bastión del partido Demócrata y me ha impactado la forma como ha cambiado el sentimiento popular hacia el gobierno de Venezuela. Taxistas, estudiantes, profesores, obreros de la construcción y cuanta gente me encuentro, otrora defensores de Chávez, se muestran genuinamente preocupados ante el giro antidemocrático que ha mostrado nuestro presidente. La misma gente que aplaudía con satisfacción el petróleo barato de Chávez para calentar los hogares de los pobres en Estados Unidos y las “misiones” para los desposeídos de Venezuela, ahora empiezan a preguntarse sobre las verdaderas intenciones del carismático presidente bolivariano.

Y es que quienes admiraban y aún admiran a Chávez no entienden por qué para hacer justicia social, hay que declararle constantemente la guerra al “imperio”, re-fundar el fracasado marxismo, militarizar la sociedad, crear un partido único, reformar la Constitución para hacerse reelegir indefinidamente, llamar a sus partidarios a enfrentar violentamente a los estudiantes o cerrar un canal de televisión. Si, en efecto, a pesar de que los insultos de Chávez a Bush siguen provocando risas, ya a la mayoría, no le parece nuestro cuento caribeño tan jocoso como antes. Las últimas actuaciones de Chávez tienen un obvio sabor totalitario que no se le escapa a quienes defienden la libertad como un valor político no negociable.

Por ello, como libertad y libertad de expresión son hermanas inseparables, si fuéramos a identificar en la larga lista de razones que acabo de enumerar, el evento fundamental que ha marcado el quiebre de esa la relación de admiración hacia Chávez, hay que decir, sin duda, que ha sido el cierre de Radio Caracas Televisión; repito, el cierre, no la “no renovación” ese eufemismo no se entiende aquí, ni en ninguna parte. La libertad de expresión se entiende como la coexistencia de muchos medios de comunicación (mientras más mejor) que están allí para expresar opiniones diversas y líneas editoriales distintas para que cada quién se forme la suya propia. La libertad de expresión no es como nos la quiere vender el gobierno de Venezuela; no es el resultado de medios supuestamente “independientes”. Me pregunto ¿Quién será el juez de esa supuesta independencia? ¿Será por eso que el gobierno habla de la hegemonía comunicacional? Mientras el Presidente cierra Radio Caracas Televisión por “golpista”, los canales del Estado son utilizados para difamar e injuriar a quienes consideren “enemigos de la revolución”. Por eso el mundo democrático reacciona y el gobierno “no entiende” o mejor dicho, pretende que le crean que no entiende tal como lo ha expresado frente al gobierno español, al senado brasileño, a la SIP o al Centro Carter.

Los escritores saben que serán recordados por su novela más famosa aunque esta no sea la mejor. En el mundo político sucede igual, la última novela de Chávez: “El cierre de Radio Caracas Televisión” es hoy por hoy, su obra más famosa…

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