Opinión Nacional

La otra escasez

Todos los venezolanos hemos tenido la oportunidad de verificar el impacto de los controles del régimen, sobre el mercado y sobre la disponibilidad de productos y servicios. Ya son varios años con escasez cíclica en gran cantidad de productos. Cuando se trata de la cesta básica en los supermercados, los ciclos de escasez son evidentes para todos. A veces es el pollo, otras veces es la carne. Si no es la harina, es el azúcar o el aceite. Ya es cotidiano hacer colas en los supermercados. Colas para recibir el producto y colas para pagarlo. También lo es hacer visitas a varios establecimientos en busca de aquellos productos escasos. Incluso uno de los usos que damos a las redes sociales es pasar la voz acerca de dónde hay y qué hay. Nos encontramos de repente con oficinas vacías, porque se corrió la voz de que había llegado la harina al supermercado de la esquina. Es común ver enjambres de motorizados haciendo la cola de la cesta básica varias veces. Ellos cargan en una moto bolsas y bolsas de mercado, como nadie pensaba que se podían cargar en moto.

Los supermercados se las han ingeniado para darle algún orden al caos reinante. Es así que cada tienda se encarga de reglamentar de la mejor manera posible la entrega ordenada de productos a fin de evitar peleas entre sus clientes. Sin embargo, no pueden evitar que los clientes se quiten entre ellos mercancía mientras hacen la ronda con los carritos de mercado, o esperan que los atiendan en el mostrador. Más de un cliente despistado se ha encontrado que los paquetes de harina o los potes de mazeite se los sacaron del carrito sin que se diera cuenta. Otros tienen la suerte de encontrarse algunos de estos productos en la caja registradora porque algún cliente quería llevarse más de lo permitido y no lo dejaron.

Desde el punto de vista del pensamiento sistémico, sabemos que la escasez se deriva de los retrasos y de los controles en la cadena de suministro del país. Todos los organismos gubernamentales que pretenden proteger a los venezolanos de la inflación y del sobreprecio, lo que logran es potenciar la escasez. Son controles perniciosos, entre otros, la entrega a dedo de divisas, el control de precios, el control del margen de comercialización, la imposición a la industria sobre qué alimento importar, producir y despachar. Mientras mayores son los retrasos en la cadena de suministro más impactante será la ausencia de productos. La dinámica de sistemas muestra matemáticamente lo que nosotros los venezolanos vivimos en nuestra cotidianidad. La estructura de controles impuesta por el régimen genera retrasos innecesarios que son la causa raíz de la escasez.

En lo que se refiere a productos de la cesta básica, algunos de ellos perecederos, el ciclo de escasez es relativamente corto. Tenemos la experiencia de encontrarnos en escasez con algún producto específico, por algunos días, semanas, o incluso en casos extremos, algunos meses. Tal fue el caso del azúcar en alguna oportunidad. Pero también sabemos que el producto eventualmente lo encontraremos. La respuesta natural es abastecernos del mismo, tanto como podamos, cuando haya.

El mismo fenómeno que vivimos a diario con la cesta básica, lo encontramos también en otros materiales. Se trata de productos que no son de consumo masivo, y que no se consiguen en los supermercados. Estos sufren retrasos aun mayores en sus cadenas de suministro. No son prioritarios pero sí son sometidos a innumerables controles. Así como hay escasez de cesta básica, hay escasez de repuestos y suministros. Se trata de materiales que no se venden al detal, pero que se utilizan para poder producir un bien o dar un servicio. Es tan importante tener la harina pan, como tener el plástico en la que se empaqueta. También es fundamental tener los repuestos que naturalmente requieren las máquinas que la elaboran, la empaquetan y la transportan.

La otra escasez, la submarina, denota aquella escasez que cotidianamente no vemos, pero que nos impacta por igual. Los ciclos de escasez en repuestos y suministros son más largos y más peligrosos. Los más cortos los medimos en meses, y los más largos en años. De entrada, la falta de repuestos y suministros disminuyen directamente la productividad de las empresas y encarecen los productos y servicios por más tiempo. Una cadena de suministro es altamente eficiente y efectiva cuando los materiales y la información asociada fluyen libre y rápidamente a lo largo de todos sus eslabones. Cuando la cadena de suministro trabaja espasmódicamente, cada vez que hay producto, y es sometida a ciclos de escasez cada vez más largos, su efectividad y su eficiencia caen dramáticamente.

Lo más triste de toda esta situación es que la gente sale del supermercado con una sonrisa de oreja a oreja por haber conseguido el preciado producto, y olvida la humillación que vive día a día como ser humano. Si queremos un cambio en el rumbo del país, nosotros debemos cambiar primero.

 

@ProfPBCelis – [email protected]

 

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