Opinión Nacional

La participación ciudadana

La Doctrina Demócrata Cristiana, por contraposición al Socialismo del Siglo XXI, asume la participación del pueblo como elemento fundamental en el ejercicio del poder público y no como un mecanismo populista de dádivas y ayudas oficiales (que muchas veces son necesarias), que obligan a la gente a incorporarse a la actividad pública, porque de lo contrario no podrán ser acreedores de los beneficios oficiales. La Democracia Cristiana asume como estrategia de largo alcance, la promoción de todas las organizaciones legítimas de la sociedad civil y no solo aquellas que comulgan con las ideas del gobierno de turno. En esta estrategia se considera tanto a las organizaciones tradicionales como los sindicatos, los gremios, asociaciones de empresarios y juntas de vecinos y asambleas de ciudadanos, así como también a las asociaciones de voluntarios, grupos culturales y organizaciones no gubernamentales.

La participación en la base se debe manifestar mediante la integración de cada ciudadano en todas las organizaciones de la comunidad, de forma tal de presentar los aportes ideas que contribuyan para solucionar dificultades personales o de la comunidad, así como que sirvan de caminos útiles para canalizar inquietudes que favorezcan el Bien Común.

Desde su fundación, la Democracia Cristiana ha reconocido, asignado y valorado un papel de gran importancia a las entidades intermedias de la sociedad en el progreso de la comunidad, esas mismas sociedades que desaparecerán en el Socialismo del siglo XXI, para que el pueblo mantenga una relación directa con su líder. En dicha perspectiva, se considera que corresponde a estas organizaciones, del llamado «tercer sector», una responsabilidad compartida con el Estado en un amplio campo de actividades, particularmente en el área de las políticas económicas, sociales, culturales y de protección del ambiente. Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG`s) de todo tipo, las instituciones privadas de asistencia social, los centros académicos independientes, incluso los consejos comunales y todas las organizaciones de ayuda comunitaria, merecen amplio respeto y
consideración y deben integrarse a la planificación y ejecución de políticas públicas, en las materias de su competencia.

En consecuencia, los socialcristianos creemos que la sociedad civil se manifiesta en ese conjunto de organizaciones y estamentos de la más variada índole, que están ligadas entre sí por vínculos que constituyen una trama de cuerpos intermedios, heterogéneos y desiguales. Dentro de ella, el desarrollo de la personalidad es posible, en la medida que imperen los principios de libertad, tolerancia, pluralismo, participación y respeto mutuo, que no son precisamente los ejemplos que nos muestra el Socialismo del Siglo XXI. Los demócratas cristianos aspiramos a realizar la Democracia por medio de una verdadera “participación del pueblo» de un pueblo y que este se haga oír a través de los Cuerpos Intermedios que, como dijo Calvani, son los legítimos representantes y voceros autorizados del pueblo organizado.

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