Opinión Nacional

La plastilina

De niño me gustaba jugar con plastilina,  Yajaira.  Ese material impreciso y ambiguo, entre plástico  líquido y sólido que agarra los moldes y antojos de nuestras manos. Si la aprietas se escurre entre los dedos. Si la moldeas firme se adapta a la figura que deseas. Agarra firmeza con el frio y se ablanda y derrite con el calor. A mí me gustaba experimentar con plastilinas de diversos colores y gozar de la mezcla que estos producían. Con la plastilina hacíamos muñecos, animales, figuras geométricas, letras y las mínimas tonterías que se nos ocurrían a los niños. Yo disfrute mucho de la plastilina. Es una de las cosas que más recuerdo de mi infancia. Por eso entiendo muy bien – sin dejar de impactarme profundamente – la expresión del ex magistrado  Eladio Aponte Aponte en una entrevista de TV que ha dado la vuelta al mundo: “La justicia en Venezuela es como una plastilina”.

Cuando veo la balanza que tengo en mi oficina o la diosa de la justicia con los ojos vendados en mi biblioteca, me recuerdo de la plastilina. Imágenes contrastantes querida amiga, cierto?.  La balanza no está en equilibrio y la diosa se quita el pañuelo para jugar con plastilina. Lo paradójico de esta confesión es que uno de los juristas de la revolución confiesa haber jugado con la plastilina y haber moldeado él mismo, casos emblemáticos en el Tribunal Supremo de Justicia. Pero además, identifica con detalles  todas las manos que se metieron en esa melcocha amorfa que hoy es la justicia en el país. Desde las manos del Presidente hasta las de más altas autoridades de la Vice Presidencia, el Tribunal Supremo, la Procuraduría, la  Fiscalía y la Contraloría General de la Republica.  Imagínate todas esas manos en una reunión de los viernes, haciendo los muñequitos de plastilina para colocarlos en calabozos, conforme a las instrucciones del Presidente.

Hay hombres grandes y poderosos jugando con la plastilina. Y la gran  tragedia es que ellos mismos se han convertido en muñecos de plastilina, derretidos moral y espiritualmente frente a sí mismos y frente a la sociedad. Que otras cosas más son de  plastilina en nuestra sociedad? Creo que muchas cosas. Las instituciones son de plastilina. Agarran la forma de sus jerarcas y sus caprichos. Hay un interés evidente en convertirnos a los ciudadanos en muñecos de plastilina, moldeables a las necesidades y antojos del poder. Para que vivamos conforme a sus moldes y antojos. A la revolución le interesa hombres débiles, moldeables y manipulables, como una vez lo fue Aponte Aponte, derretido hoy en su propia tragedia. 

¡ Que falta nos hace Yajaira, despertar de esta ambigüedad de las formas, para comenzar a construir una sociedad con pilares de acero y sólidos principios éticos.!  La plastilina, es solo un juego de niños.    

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