Opinión Nacional

La recuperación de las instituciones en la V República

Si algo ha quedado claro por parte de la ciencia política moderna entre otras cosas, es precisamente el hecho indiscutible de que todo sistema político se sustenta inevitablemente en el papel y función de instituciones. El único en desconocer este planteo y realidad es el presidente de la República, su accionar deja claro que ni siquiera cree en la institución armada de la cual proviene, ni muchos menos en el Tribunal Supremo de Justicia que lo elogió hasta hace poco, y que hoy al no compartir sus desmanes es cuestionado por el caudillo de turno y toda la camarilla de adulantes que rodean al presidente.

Los venezolanos no negamos ni desconocemos la necesidad de cambios y por ende la adopción de ciertas medidas de control, de reorganización y por ende de autoridad, pero ello no implica en lo más mínimo el que se adopte una política fascista y totalitaria, intolerante y caracterizada esta por el irrespeto al Estado de Derecho y por sobre todo a las instituciones desde el momento en que se les cuestiona, se les controla, reduce y obstaculiza su desenvolvimiento, e incluso se plantea en algunos casos su eliminación por decreto, referéndum o constituyente.

La ciencia política y la teoría política han precisado desde siempre a través de los diferentes autores, perspectivas y enfoques que TODO GOBIERNO EXITOSO SE REMITE A LA PRESENCIA Y PAPEL DE LAS DIVERSAS INSTITUCIONES sociales y políticas que tenemos desde hace varios siglos. Esto lo comentamos por la tendencia creciente que registra la V República, en la que destaca una creciente personalización de la política y del poder en detrimento de toda institucionalidad democrática.

Si algo define el fin de siecle de Venezuela, es por un lado el desprestigio y cuestionamiento de las organizaciones partidistas y la clase política respectivamente, acompañado por otra parte, del surgimiento de nuevos actores políticos y liderazgos populistas que despliegan una práctica y discurso que hemos ubicado dentro de lo que se conoce como la “POLÍTICA ESPECTÁCULO”. Modalidad esta última en la que se privilegia el personalismo, el carisma y demás características del líder, siempre en detrimento o menoscabo de las instituciones (iglesia – gremios – partidos – parlamento – tribunales – etc).

La realidad nos demuestra que estos liderazgos neopopulistas presentados como salvadores, una vez en ejercicio del gobierno tienden a la práctica y despliegue de un liderazgo y acción de gobierno definida por la concentración del poder, la exacerbación del estilo personalista y plebiscitario del líder, el desarrollo de una cultura patrimonialista e incluso el empleo de técnicas y métodos de gobierno que a parte de cuestionar fuertemente la actividad y rol de las instituciones, rayan en el autoritarismo o en los algunos autores han denominado una suerte de “democradura” como un sistema que en su interior, es decir en su desempeño y accionar no se rige por los cánones mínimos de la democracia, sin embargo, en lo externo tarta de barnizarse o aparentar ser democrático.

La República Bolivariana de Venezuela bajo la presidencia de Chávez conforma uno de los mayores ejemplos en toda la región latinoamericana de personalización de la política (como expresión directa no sólo del declive de las ideologías, sino de los liderazgos y de la merma de la institucionalidad democrática). Lo cierto del caso es que han comenzado a sonar las alarmas, clarines y timbales, que en las primeras de cambio debemos tener esperanzas a partir de la decisión del Tribunal Supremo de Justicia, como síntoma e indicador de la recuperación de la autonomía de los poderes públicos y por sobre todo de la tan menguada “institucionalidad democrática”

Lo cierto del caso es que los ánimos están caldeados, el país requiere calma y cordura de parte de nuestros representantes (Presidente de la República – Diputados a la Asamblea Nacional – Ministros – Gobernadores – Etc) que deben hacer un esfuerzo por dejar a una lado esas prácticas basadas en la ofensa, descalificación e intolerancia de los adversarios. La gestión de cada representante debe ser evaluada y de acuerdo al caso aprobada o reprobada (revocada) por vía de la consulta o Referemdún. Venezuela ya no da más. Urge recuperar todo el entramado institucional y naturalmente elevar la calidad de la política.

Politólogo – Magíster en Ciencia Política
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