Opinión Nacional

La Reina Roja

«¡Un país bastante lento el tuyo!», replicó la Reina Roja a Alicia. «Aquí, en el país de las maravillas, hace falta correr cuanto uno pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido».

Esa figura ha sido usada por los evolucionistas en su hipótesis de la Reina Roja que describe el ajuste de las especies biológicas al entorno cambiante, para sobrevivir. También ha sido empleada por sociólogos para explicar el desarrollo de organizaciones y países. A medida que los más avanzados progresan, los demás tendrán que correr más rápido para mantenerse en la misma o mejor posición competitiva.

En el país de las fantasías, en cambio, la Reina Roja ha dado paso al Príncipe Rojo. Y allí la hipótesis va en reversa, como la guagua de Juan Luis Guerra. En el progresivo mundo moderno, Fantasía sube su padrón de criminalidad (dato extraoficial, porque el oficial es ¿cómo no serlo? fantasioso), subiendo de 4.550 asesinatos en 1998 a casi 25 mil en 2013, 92% impunes, uno de los 5 países más violentos del mundo. Tolerante hacia los maleantes, el régimen reprime con severidad a trabajadores, estudiantes y osados protestantes.

En Fantasía, el aumento de 363% en el precio del petróleo se ha traducido en un ingreso de $ 675 millardos por exportación de crudo en los últimos 10 años, casi el doble de lo que entró en 40 años de democracia ($ 347 millardos). Aun así, sufrimos la inflación más alta del mundo, 56% en 2013. Las reservas del Banco Central están en escasos $ 21 mil millones, monto similar al birlado a Cadivi por empresas de maletín (según Giordani), públicas dos tercios de ellas. De ellos, apenas $ 2 mil millones están disponibles para la importación de casi todo, porque la inconstitucional política de confiscaciones convirtió la economía en una de puertos.

Con esa balanza en rojo, el régimen se atreve a firmar dos semanas atrás, 56 acuerdos adicionales con Cuba por valor de $ 1,3 millardos, entre otros convenios internacionales.

La producción petrolera en la OPEP aumentó 27%, la del mundo 19%, pero la nuestra cayó 18% entre 1997 y 2012. El avance ajeno en parte se apoya en criollos expulsados de la industria local en 2002.

No sólo han emigrado los petroleros. Se calcula en más de 1 millón los expatriados, una gran mayoría jóvenes y profesionales de alta calificación, espantados por la violencia, los bajos sueldos y la opresión creciente.

Los postgrados se cierran y los cargos permanecen vacantes en más de 30%. El deteriorado sistema de salud merece capítulo aparte. Ante tanta precariedad material y moral, la investigación científica decae al punto de que hoy su productividad está al nivel de 1996.

Los comisarios de Fantasía manejan el país como si les perteneciera para siempre. Pero cuando Alicia preguntó «¿Cuánto tiempo es para siempre?», la respuesta fue «A veces, sólo un segundo.»

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