Opinión Nacional

La República moribunda

El país claro está no transita por su mejor momento, todo lo contrario, atraviesa su peor crisis en toda su historia republicana, pasa momentos de agonía institucional, social, económica y miopía política de lado y lado, que jamás pensamos que registraríamos. La sociedad venezolana esta un tanto enferma y ni hablar de su dirigencia y representantes. Sin embargo, las distorsiones reiteradas y los descalabros son una constante de la Venezuela de los noventa y de lo que va de esta década.

La incongruencia de este gobierno mandón, ineficiente y quintorepublicano superan cualquier cálculo y estima. Lo cierto del caso es que el agua ha comenzado a llegar a los camarotes y de no tomarse medidas muy pronto llegará a cubierta. Este país ha sido descrito por muchos como un gran país, como un país indestructible, algo parecido sucedió con el TITANIC hace casi 100 años y todos sabemos lo que ocurrió.

La agonía se define como un estado de perplejidad, postración, desamparo, angustia, pesimismo y quebranto generalizado de un ser humano, de una sociedad, de una economía y de un determinado gobierno. Nunca nos hemos ubicado en el riel o acera del apocalíptico, pero si del crítico. La crítica es lo que permite mejorar en cualquier nivel. Lo que estamos observando día a día, semana a semana y mes a mes deja boquiabierto y estupefacto a cualquiera, a los más estudiosos y a los menos, a los más críticos y al mismo tiempo más defensores de la cuarta y de la quinta república, y por sobre todo al inmenso pueblo venezolano que ve que sus expectativas de vida se viene a menos cada día.

Los signos e indicadores nos gusten o nos desagraden, están ahí y son una medida, representación y lectura de una serie de realidades y factores de tipo social, económico, político, etc. Lo indicadores de Venezuela en materia social y económica son para coger palco, son propios de una República Moribunda. Cuanto más soportará Venezuela y los venezolanos bajo el signo de la hostilidad e incertidumbre.

Este país hay que recuperarlo y la única vía posible es a través del trabajo mancomunado en torno a metas comunes, un proyecto de sociedad y país, y naturalmente el concurso de los mejores en los puestos de dirección (aunque estemos concientes que por tradición e historia los mejores nunca han ocupado los puestos de dirección) a fin de sacar a este país y su economía del caos y de la crisis en que esta sumergido por la incompetencia e irresponsabilidad de antes de ahora.

Los venezolanos queremos trabajo, reglas de juego claras, educación de cierta calidad , niveles de vida dignos y con posibilidades reales de progreso, que se respete el Estado de derecho verdaderamente, que tengamos acceso a la salud y a la justicia. En fin, no estamos pidiendo nada del otro mundo, simplemente necesitamos gente con ideas, con formación, valores y guáramo para hacer las cosas.

Venezuela no merece haber sido gobernada por tanta gente tan limitada y además viciada, y no nos referimos exclusivamente a la tropa de incapaces y adulantes que tiene el presidente a su alrededor (salvo excepciones), sino de igual forma a toda esa camada anterior que ocupo los puestos de dirección, sin mérito y logro alguno, despilfarrando los dineros públicos y depravando la política como actividad que hasta hace poco fue sinónimo de nobleza y de servicio por lo menos en cuanto a Venezuela refiere. Hoy la política es sinónimo de miseria humana, corrupción, como una actividad infame y ruin.

De manera que los retos que tiene la política y la democracia en Venezuela están en el tapete. Generar un cambio positivo para el país en su conjunto sólo es posible a partir de un programa mínimo y del concurso de todos, de lo contrario, seguiremos en el despeñadero o a la espera de el agua llegue a cubierta como sucedió con el Titanic.

Algo esta claro y viene dado por la urgente necesidad de producir un cambio y buscar una salida, salidas estas que pueden canalizarse a través de la enmienda constitucional, por medio de la reforma constitucional, vía Asamblea Nacional Constituyente, o en última instancia, por desobediencia civil y Golpe de Estado Constitucional (amparado en el art. 350 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela). Veremos…

(*) Politólogo – Magíster en Ciencia Política

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