Opinión Nacional

La Reserva y la Guardia Territorial

“Antes de opinar, infórmese”, solía decir el jurisconsulto Carlos Morales. Ese mismo consejo les daría yo a muchos que, sin querer queriendo, son hoy parte de la Oposición.

Tengo en mi poder un librito azul, que obtuve después de llegar a los 18 años, esto es, en 1953, para cumplir con el “sagrado deber” de servir, llegado el caso, bajo las banderas de la República. Porque en mi familia, de generación en generación, siempre se ha considerado un honor ocupar cargos en la Fuerza Armada Nacional. Sí, se trata de la Libreta de Conscripción del Servicio Militar Obligatorio. En ese documento, en que se me exceptuaba temporalmente, en mi condición de estudiante universitario, se señalan también varias situaciones. Voy a transcribirlas:

FECHAS DE LOS CAMBIOS DE SITUACION

PARA EL SERVICIO MILITAR O NAVAL

Ingresa al Ejército de Segunda Línea:

31-12-64

Ingresa a la Guardia Territorial:

31-13-74

Termina la obligación de servir:

31-12-79

O sea que esta organización no es nada nueva; estaba contemplada en la Ley del Servicio Militar Obligatorio sancionada el 15 de julio de 1942, durante la presidencia de ese meritorio y democrático ciudadano que se llamó Isaías Medina Angarita.

De Gran Bretaña a Prusia

Esa organización no es otra cosa que una copia aclimatada a nuestra latitud del sistema inventado por el Ejército prusiano de ese genio militar que fue el mariscal de campo (%=Link(«http://www.bartleby.com/65/mo/MoltkeHKB.html»,»Helmuth Karl Bernhard von Moltke»)%) , antes de las guerras con Dinamarca, Austria-Hungría y Francia. Porque si bien el Ejército y la Armada venezolanos siguieron la Doctrina Militar y la organización del Ejército y la Armada británicos durante los albores de la República, luego de la contribución de los voluntarios británicos a la Independencia, ya para mediados de siglo, el Ilustre Americano general Guzmán Blanco había preferido copiar la organización de los franceses, debido a la admiración que sentía por Napoleón III o a la desconfianza que le inspiraba el gran Imperio de entonces. Sin embargo, la derrota de Francia a manos alemanas va a tener consecuencias funestas para la influencia de ese país a lo ancho del mundo. El nuevo Imperio alemán comienza a deslumbrar entre los enemigos del Imperio británico. De ahora en adelante serán los máuseres los que sustituirán a los fusiles franceses de aguja Chasepot. Sus financistas y sus industriales ya se andan moviendo con mucha soltura entre nosotros. Construyen el ferrocarril alemán, el Gran Ferrocarril de Venezuela entre Caracas y Valencia, una obra en que indudablemente ponen de manifiesto su ingenio ante las innumerables dificultades de su trazo. Alfredo Jahn, hijo de alemanes, desplaza a Alberto Smith, el hijo de uno de los distinguidos oficiales de la Legión Británica. Así se ha batido el cobre desde siempre en Venezuela. Pero es, sin duda, con la mal llamada Revolución Restauradora de Cipriano Castro, que ni fue revolución ni restauró nada, a menos que fueran los robos al Erario, que los alemanes llegan a su apogeo, primero con el cabito y, más tarde con el benemérito. Se vienen abajo con la derrota de 1918 y, más aún con la quiebra del Diskonto, el banco berlinés, donde Gómez colocó su fortuna y que había jugado un papel importante en la Revolución rusa.

Esa organización militar de von Moltke contemplaba lo siguiente: El Servicio Militar Obligatorio para todos sin excepción era de 25 años, de los 17 a los 42 años de edad, distribuidos de la siguiente manera:

3 años en el Ejército activo;
4 años en la reserva del Ejército activo;
5 años en la Defensa territorial (Landwehr); y finalmente,
13 años en la Guardia de asalto territorial (Landsturm).

Como ven, muy parecida a la que señala mi Libreta de Conscripción. Es interesante observar que las primeras organizaciones paramilitares nazis se designaban como Sturmabteilung, (SA), guardias de asalto, aunque en realidad el significado de “sturm” sea tormenta, por lo que es muy probable que se constituyeran con antiguos reservistas ahora desempleados y de ahí que conservaran el afijo, transformándolo de sufijo en prefijo.

Estados Unidos

Estados Unidos, claro está, también posee una Reserva. Cada una de las Fuerzas tiene su Reserva. Esta se divide en tres escalones: la Reserva Seleccionada (185 mil soldados), la Reserva Lista Individual (183 mil miembros) y la Reserva Retirada (715 mil hombres y mujeres). Como ahora no hay servicio militar obligatorio, toda la fuerza está compuesta por voluntarios y, en muchos casos, deben pagarse, al igual que se hace con las Fuerzas Activas. Además de la Reserva, Estados Unidos posee otro componente de cada una de las Fuerzas Armadas. Me refiero a las milicias de cada uno de los estados de la Unión, que están obligados a mantener fuerzas militares, denominadas Guardia Nacional, con la misma organización e igual entrenamiento que las fuerzas regulares de los Estados Unidos. Cada una de las milicias de los estados es comandada por el gobernador, quien puede llamarlas a “servicio activo en caso de guerra, desastres, insurrección, rebelión, tumultos, catástrofes, invasión o no, o si un grupo de personas se junta a la fuerza con la intención de cometer un delito en contra de las leyes de los Estados Unidos o del estado o de actuar violentamente en contra de las personas o las propiedades”.

“Los ciudadanos-soldados que constituyen la Guardia Nacional han peleado en todas las guerras desde 1637.” Así comienza una de las páginas de Internet de la Guardia Nacional del Ejército de los Estados Unidos. Desde entonces, cada una de las colonias que luego se constituirían en Estados de la Unión contaba con una milicia. Con el correr del tiempo, esa milicia, siempre estatal y comandada, en tiempos de paz por los gobernadores de Estado fue usándose para situaciones de emergencia y para constituir una reserva entrenada para suplir las necesidades del Ejército en guerra. Sin embargo, la Ley de la Milicia promulgada en 1903, como resultado de un estudio realizado para conocer las fortalezas y debilidades de la Fuerza Armada, luego de la guerra hispano-norteamericana, creó una Oficina federal de la Guardia Nacional, en el Departamento de Guerra, como se llamaba entonces lo que hoy se conoce como Departamento de la Defensa, bajo el mando de un teniente general, con el objetivo de supervisar el entrenamiento de todas las unidades estadales de la Guardia Nacional. El presidente de los Estados Unidos está facultado para llamar a servicio activo a cualquier unidad de la Guardia Nacional, en cuyo caso pasan a formar parte de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Así los vi yo actuar en Arkansas en aquellos bochornosos días en que el gobernador de ese estado se atrevió a desafiar la decisión de la Corte Suprema en torno a la integración racial de las escuelas. Entonces, el presidente Dwight Eisenhower no sólo ordenó el traslado a esa entidad de una división elite de paracaidistas, sino que llamó a servicio activo a la Guardia Nacional del Estado. Los miembros de la Guardia Nacional no pueden ser movilizados individualmente, como ocurre con los reservistas. Solamente toda la unidad puede entrar en servicio activo.

Además de estas fuerzas, cada uno de los estados mantiene una Fuerza de Defensa Estatal, en paralelo con la Guardia Nacional, cuyos miembros no pueden ser llamados al servicio activo de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Se calcula que, en total, la Guardia Nacional y las Fuerzas de Defensa Estatales pudieren tener actualmente cerca de un millón de soldados. O sea que el total general de las reservas militares de los Estados Unidos es de alrededor de 2 millones de hombres, entrenados y listos para entrar en acción.

(*): Santiago Ochoa Antich es diplomático de carrera, historiador, politólogo y periodista. Fue Embajador de Venezuela en Austria, Canadá, Jamaica, Paraguay, San Vicente y las Granadinas, El Salvador y Barbados, así como miembro fundador de Debate Ciudadano.

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