Opinión Nacional

La revolución chavista, es una droga perversa

Yo tenía una amiga muy querida y cercana que pasó un dolor muy grande: su hija adolescente comenzó a hacerse adicta a las drogas. Esa tragedia, que se repite en tantos hogares, puede convertirse en un drama de todos. Desesperada buscaba ayuda cuando, sorpresivamente, su hija tuvo que ser llevada de emergencia a una clínica. Después de ser tratada, su médico le explicó que todo había sido una reacción a la droga. Que su cuerpo no la aceptaba.

Y eso es lo que está pasando con Venezuela. Su cuerpo ya no puede más y comienza a crear sus anticuerpos contra esta droga perversa que es “la revolución” chavista. Y allí estamos: los estudiantes, muchachos humildes que estremecen desde todas partes, los periodistas, que no se arrodillan, los líderes políticos que comienzan a entender el liderazgo espontáneo y fresco que surge indetenible, los gremios combativos, los Alcaldes de la oposición que no bajan la cabeza, el pueblo decente que se cansó de las inmoralidades que chocan contra los valores enseñados en sus hogares, las madres que acompañan a sus hijos que luchan. Todos vamos asumiendo nuestra responsabilidad con Venezuela, la única patria, vejada y degradada por esta droga que se “coló” en su destino cuando bajamos la guardia, cuando los errores debilitaron nuestras defensas. Mientras este hombre que “maneja” hoy nuestro destino como una piñata hace el ridículo en el mundo, insulta fuera de sí a medios, periodistas y mandatarios, trae aquí dictadores execrados de páginas libertarias, humilla a la Venezuela democrática y a su pueblo engañado, los estudiantes hijos de papá y mamá como todos, humildes, blancos, mestizos, negros, indios, salen de Oriente, del Zulia, retan en sus propios espacios a Ghadafi o Mugabe haciendo realidad el compromiso de Bolívar que no existe hoy en una manoseada espada ridícula como representación de la dignidad de un hombre y un país como Bolívar y Venezuela. ¿Qué más necesitamos para darnos cuenta que este hombre arriesga nuestra vida de nación?. No ya las nuestras que se exponen todos los días por su incapacidad. El regalo del dinero público para que le acepten sus locuras, la corrupción, la indiferencia ante los grandes problemas del venezolano, la frialdad ante los clamores por los derechos humanos, los trabajos perdidos, la mediocridad de su gabinete, el prontuario de sus hombres, la chabacanería y el mal gusto, la ostentación de los mediocres, el aislamiento del país, la complicidad de quienes ponen en peligro al mundo, la violencia, la vulgaridad. Este cuerpo adolorido y heroico de esta Venezuela que parecía drogada bajo el conjuro de una mente enloquecida y unos lacayos miserables ya no tiene miedo. No hay lugar para él. Todavía el miedo no ha solucionado nunca lo que puede solucionar el coraje.

Y si no lo creen en el gobierno, que le pregunten a Julio Rivas, quien también participó en la huelga de hambre de los estudiantes. Tendrá que presentarse cada 30 días. Qué vergüenza para este gobierno, estos jueces. Un muchacho modesto, que no conocíamos, torció el brazo de esta farsa que es la justicia revolucionaria, que comienza a tener miedo……Gonzalo, Alfredo, Ramón, Antonio, Carlos, Enrique, César, Gerardo, Leopoldo, Ignacio, Freddy, Jhon, Ricardo……no caben todos. ¡ Pero todos están!

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