Opinión Nacional

La Superioridad Moral de la Izquierda

Averiguar lo que se piensa puede parecer más difícil de lo que es, sobretodo cuando de la política moderna se trata, políticos expertos en engañar, maestros de la manipulación son, en estos tiempos modernos. Pero, si escuchas a alguien hablar de pobreza, de miseria, de amor a los pobres, de la superioridad de su lucha, de progresismo, de revolución democrática y social, de socialismo, de libertad e igualdad, feminismo, lucha de clases, lucha de sexos, lucha de edades, de la maldad de los ricos, de la bondad natural de los pobres de seguro estas frente a un izquierdista.

La izquierda en su liturgia seudo religiosa sustituye con todos estos apelativos a los santos y rezos en su sermón, la izquierda sufre de una enfermedad y esa enfermedad es psicológica, tiene un tremendo complejo de inferioridad física y espiritual, que trata de compensar con un no menos enorme complejo de superioridad moral. La izquierda en sus fueros internos se siente superior a todos sus enemigos, por que defiende lo que según ellos son las banderas de la «dignidad» humana. Basta escuchar un discurso de Zapatero o Chávez y encontramos los mismos elementos.

Para los «progres» de este lado del charco, Zapatero es símbolo de un socialismo avanzado, de primer mundo y Chávez un símbolo de socialismo autoritario, para los ilusos, la izquierda venezolana es atrasada y la izquierda europea avanzada, pero, para una persona con mediano interés en el análisis políticos, no son mas que la misma cosa, como también podría decirse lo mismo de Rajoy con respecto a Zapatero, aunque Rajoy se ponga el mote de «derechista» no deja de estar dominado por todas las ideas de izquierda, no deja de ser un enajenado por la dictadura cultural de las izquierdas, lo mismo podríamos decir de Rosales acá en Venezuela, quien sostiene el mismo discurso de Chávez, pero desde otra perspectiva.

Al casi final de la campaña electoral en Venezuela no encontramos ningún elemento digno de resaltar, todos los políticos hicieron su trabajo, el mismo de siempre, repetir los mismos desgastados discursos, las mismas vomitivas promesas, si en Venezuela no hubiera la situación excepcional de tener un presidente psicológicamente enfermo, que urge cambiar, estos políticos no serían capaces de movilizar a nadie, sus banderas son las mismas que las del gobierno, sus discursos son los mismos y sus motivaciones, podríamos decirlo, son las mismas, llegar al poder por el poder mismo, sin ninguna motivación trascendental, mas que el de satisfacer sus egos maltrechos por sus complejos.

Lo peligroso de tener acomplejados en el poder, es que estos una vez allí, se dedican a satisfacer todos sus resentimientos, y eso es lo que hace la izquierda, el grupo organizado que toma el poder, busca la manera de nunca jamás soltarlo, crea la dictadura, luego busca la manera de dominar a la gente, expropia todas sus propiedades y busca que estas acepten su situación como normal, cambian la historia, reviven viejas heridas y adoctrinan a los jóvenes, siempre es lo mismo, sea el gobierno izquierdista conducido por un fanático Chávez que llama a freír la cabeza de sus enemigos, o moviliza batallones ficticios a la frontera para enfrentar a su otro ficticio enemigo el imperio, o conducido por un «moderado» Zapatero que defiende a su «contrincante» Aznar.

Homero pone en boca de Néstor: «sin familia, sin ley y sin hogar debe de vivir quien apetece las horrendas luchas intestinas». Y casualmente eso es lo que proclama la izquierda, el fin de las patrias, el fin de las familias, y muerte al Orden que regula la vida en sociedad, y para ello utilizan el odio como motor de su lucha revolucionaria, odio que lleve al enfrentamiento armado entre hermanos, entre familias. Zapatero reviviendo las heridas de la Guerra Civil no busca conciliación, si no luchas intestinas, al igual que Chávez persiguiendo y maldiciendo al pasado (pasado al que el perteneció y sigue representando) busca lo mismo.

La izquierda no es superior moralmente, aunque mediante su propaganda lo quiera hacer parecer, mas bien su moral es malvada, intrínsicamente perversa, quienes tratan de combatirla utilizando sus mismos métodos o que para sentirse bien consigo mismo trata de quitarles las banderas que ella levanta, no hacen mas que seguirle el juego, no hacen mas que justificar su discurso, decía Joseph de Maistre: «La contrarrevolución no será una revolución contraria sino lo contrario de la revolución»

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