Opinión Nacional

La Tertulia

La tertulia se inició a la hora acostumbrada. Apenas unos pocos minutos esperaban guindados en la aguja del reloj de la panadería para anunciar las 9 de la mañana. En la calle, el sol empezaba a calentar todos los resquicios de la rutina de propios y extraños. En las tres sillas, en la misma mesa de siempre, los tres señores jubilados de sus respectivos trabajos, pero no de su diario ejercicio filosófico informal, dejaban caer sus palabras en la mesa redonda, entre el fino humo de tres con leche tamaño gigante, cortando al vuelo el espeso carnaval de aromas, olores y expectativas matutinas que pululaban en aquella panadería.

– Fíjate en esta noticia chico. “La Cumbre de Petrocaribe acordó facilidades a países para la cancelación del suministro petrolero”. Seguimos regalando el petróleo, y la gente aquí, pelando…
– Hay que entenderlos compañero. Son naciones pobres, hermanos del Caribe. Además, eso no es nuevo. Antes también se hacía…lo que pasa es que ahora el petróleo está sobre los 130 dólares por barril, y claro…el circo y la parafernalia ha sido mayor- expreso Juancho, en tono mediador.

– ¡Qué pobres ni que ocho cuartos mijo! Me dirán celófobo-dijo Luís, algo exaltado.

– Xenófobo-corrigió Felipe.

– Bueno…eso…xe…xenófobo…esa gente que odia a los extranjeros. Nada que ver. Si ellos están ladrando, aquí también hay gente con mucha necesidad, y eso para mi es lambuceo petrolero…porque eso es lo que es, un lambuceo, y no me parece. Está bien que se ayude, pero y ¿a la gente de aquí? A esa si no les hacen cumbres.

– Don Felipe intervino, luego de un largo sorbo de su brebaje marroncesco.- ¿Tu te imaginas que…aquí, un día, se acabara el petróleo? Te imaginas el titular…”Agotadas todas las reservas y yacimientos de petróleo del país”
– “Pasarán mas de mil años muchos mas…” tarareo Don Luís, en desafinado tono bolerístico.

– Se acaba el mundo. ¡Na guará! – sentenció Don Felipe
– Suena a ciencia ficción- dijo Juancho- Pero nadie le pararía a eso. Ni así. Dependemos cada día más del fulano petróleo. Y el tercio aquel, sin petróleo, no es nada.

La gente entraba y salía de la panadería, mientras Juancho, Luís y Felipe continuaban colgando sus comentarios en el humo del café. Varios periódicos fungían de mantel noticioso de aquella conversación.

– Sigue el caso de los inhabilitados. Ese señor…Russian…no ha hecho nada memorable desde que está calentado la silla de Contralor, y ahora, se le antoja inhabilitar a un poco de gente, cerquita de las elecciones regionales y locales. ¿Qué casualidad verdad?- argumentó Luís.

– En el gobierno…eso tiene un inequívoco nombre científico, compañeros…
– ¿Cuál? – preguntaron Juancho y Felipe.

– “Culillus exacerbadus”
– La cosa para mi está clara. – aseveró en plan de certidumbre Juancho. ¿Qué va a decir el TSJ de las inhabilitaciones? Nada. ¿Qué pasará con los inhabilitados que lideren las encuestas? Tendrán que aceptar candidatos comodines o emergentes. ¿Qué pasará en Noviembre? La oposición ganará varias alcaldías, si la histeria de encuestas pasa, y los egos se aplacan, en aquellos lugares donde la unidad se logre. Donde no sea así, seguramente se impondrá el gobierno. Punto.

– Felipe, pásame el azúcar-Pidió Luis.

– Toma, Don “Melao”- respondió Felipe. Agarrando el azúcar de la mesa vecina.

– ¿Qué te parece lo de la inflación? Más de 15% en seis meses. Y todavía creo que el Banco Central se quedó corto…los reales no alcanzan para nada- Espetó Juancho.

– Ahora los llaman “bolívares fuertes”-apuntó Felipe.

– Sí…fuertísimos…se me caen los pantalones cuando cargo sencillo…-Dijo Luis, antes de llevarse la taza a la boca.

– Este gobierno…bueno, si es que cabe el término…ha convertido la ignorancia y el descaro en sus razones de ser…Mira el caso de la presidenta de la Asamblea Nacional…
– ¿Sabían Uds. que van a declarar a la Asamblea Nacional, patrimonio de la Humanidad -expresó Juancho. Luis y Felipe casi se atragantan con sus respectivos cachitos, y le lanzaron una mirada empapada de extrañeza.

– ¿En serio? ¿Y eso?
– Bueno…porque en términos de flora, fauna, naturaleza y ambiente, causa gran asombro como en un sitio tan pequeño e intrascendentemente silvestre, puedan haber tantas Flores…un verdadero jardín pues…-concluyó Juancho.

– Sí…y como a todo jardín…le echaron tierrita, jeje-dijo Luis. El record Guinness del descaro. ¡Increíble!
– Y al final vino Uribe ¿No? Se reunió con el susodicho en Falcón. Parece que se reconciliaron. ¿De verdad se le habrá olvidado a Don Álvaro, todo lo que le dijo Don Hugo? –le preguntó Luis a Juancho.

– Sinceramente…yo no creo. Pero una cosa piensa el burro, y otra quien le da diarrea-afirmó en son folclórico Luís.

– Quien lo arrea Luís…quien lo arrea…-corrigió Pedro.

– Bueno, es lo mismo. Uds. me entienden…
– ¿Y cuánto creen Uds. que dure esta tranquilidad y regocijo entre Alvarito y Huguito? –inquirió Juancho.

– Pues…lo que dura…la emanación gaseosa de una fémina hechicera…
– -O lo que duran…los reales de la pensión…
– -¡Nada!-dijeron los tres en ronco coro de la tercera edad.

Las tazas estaban ya vacías. El ruido de la gente que ya inundaba aquella panadería, se confundía con el de las cornetas, alarmas y el de la gente que pasaba frente al local. Los tres señores se despidieron. Otra tertulia los esperaría mañana, como siempre, a la hora acostumbrada.

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