Opinión Nacional

La unidad es una trampa “caza tontos”

La unidad es una trampa “caza tontos”, igual a la que en su tiempo le tendieron Rafael Caldera y Alfaro Ucero a las nuevas generaciones políticas del país por allá en los años noventa.

Después de aquella histórica partida de dominó entre Rafael Antonio y el caudillo adeco, los venezolanos votaron “Chiripero”, creyendo que para saltar hacia el futuro, había que volver al pasado; y favorecieron la tesis que redimió a los golpistas del 92 creyendo que “nada podía ser peor que el gobierno de Pérez”. ¡Oh sorpresa!. Caímos en la trampa.

En esos tiempos -como ahora- actuó la extraña lógica política venezolana según la cual vale más “malo conocido, que bueno por conocer”. El argumento se repite: “nada puede ser peor que Chávez”. ¡Vaya ironía! Cuidado con la celada.

La unidad, aunque necesaria, es la maniobra de las “cúpulas podridas” del siglo XXI. En algunos casos está siendo utilizada como pretexto para silenciar la voz de los liderazgos regionales y favorecer los cuadros políticos que esperan repartirse el país en la era post-Chávez.

De nuevo pretenden subordinar la democracia a la lógica electoral del momento. La unidad es más importante que cualquier cosa, incluso que la democracia. Es así como después de la borrachera triunfalista del 2D, los partidos opositores en vez de preocuparse por organizar la militancia y abrir sus puertas a las bases para enaltecer un régimen de derechos, perdieron el impulso de la victoria dedicándose a repartirse la torta.

El mes de enero de 2008 los partidos políticos de oposición desaprovecharon la oportunidad de llamar a las bases para arroparlas bajo una propuesta ideológica (en el caso de UNT la Social Democracia, en el caso de PJ todavía no se sabe) y consolidar su militancia con elecciones directas, brindándole la palabra a las comunidades y a los líderes regionales.

Producto de esa falta de visión histórica (supeditada a una chucuta estrategia electoral); como dicen algunos cronistas, puede que la oposición gane 6 ó 7 gobernaciones, nada más. Con esto no pretendo decir que ganar es malo.; sino que es más importante alcanzar el poder con partidos políticos fortalecidos que negociar la unidad en sucesivos partidos de dominó.

Creo en el derecho legítimo de cualquier persona a elegir y ser electo a cualquier cargo público; ese es un principio básico de la democracia. En este sentido no creo que la unidad ni la urgencia por “salir de Chávez” sean causa suficiente para frustrar los proyectos políticos de las nuevas generaciones.

De verdad no entiendo ese afán por la unidad. Si Chávez es “un dictador” que gobierna sin el apoyo de las masas y los opositores son “mayoría”, ¿cuál es el problema?. La respuesta puede ser una: que el chavismo sigue siendo la mayor y más fuerte de las minorías, al tiempo que la oposición vuelve a presentarse en unas elecciones a medio vestir y sin purgar sus fantasmas.

Más sencillo imposible. Clamo por la conformación de partidos políticos con ideología claras y militancia comprometida con voz y voto.

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