Opinión Nacional

Las elecciones del 30 de julio

Se ha puesto a rodar la maquina electoral y no hay forma de detenerla. Tendremos elecciones el 30 de julio. Además, todo el mundo esta de acuerdo con ello: La Comisión Legislativa Nacional, que decidió la fecha y la división de las elecciones; los partidos políticos, de gobierno y de oposición, y sobre todo los principales candidatos, los que tienen mayor opción; por supuesto el CNE y todos los venezolanos a los que se pregunte dirán que hay que “salir de esto” cuento antes; hasta la Conferencia Episcopal fue una de las primeras instituciones que manifestó públicamente estar de acuerdo con la fecha. Todo el mundo tiene una razón, legitima, para querer que las elecciones se realicen cuento antes, en el “plazo perentorio” que dijo el TSJ.

Por lo tanto, a escasas tres semanas, todo parece indicar que tendremos elecciones el 30 de julio, cualquiera que sea la calidad del proceso. Es decir: Tendremos gacetillas que nos informarán de los candidatos; tendremos campaña electoral por parte de candidatos y partidos; tendremos campaña de información pagada por el CNE y ejecutada impecablemente por alguna gran empresa publicitaria; tendremos miembros de mesa con una capacitación sin duda alguna mejor que la que tenían en mayo; tendremos testigos de mesa de cada uno de los partidos y candidatos con mejor opción; tendremos cuadernos de votación; tendremos boletas electorales adecuadas y bien impresas, tendremos una maquina por cada 1500 electores equipada con su flash card que leerá las boletas, tendremos un organismo técnico y profesional que dará los resultados; y lo más importante de todo, habrá electores que votaran ese día.

Eso sí, no nos hagamos preguntas impertinentes sobre la calidad del proceso; como por ejemplo:

¿Todos esos candidatos que están en las gacetillas cumplen con todos los requisitos legales para ser candidatos?
¿Alguno de ellos ha sido impugnado y se ha resuelto sobre la impugnación?
¿Todos han presentado sus libros de finanzas para ser sellados por el CNE?
¿Dispone el CNE de personal suficiente para revisar estos libros posteriormente?
¿Hay tiempo suficiente para conocer los planteamientos y programas de esos candidatos?
¿Cuánto va a costar en publicidad el conocer esos planteamientos?
¿Todos tendrán la misma oportunidad y recursos, aun aquellos que no disponen de recursos públicos para sus campañas?
¿Cuánto nos va a costar la campaña de medios del CNE?
¿Llegara esa campaña a todos los rincones del país?, ¿Qué tan efectiva será?
¿Los miembros de mesa conocen bien toda la complejidad del proceso?
¿Estarán bien entrenados para impedir que algún extranjero que tiene derecho al voto no lo haga por Presidente de la República?
¿Sabrán o estarán dispuestos a pasar muchas horas en el centro de votación hasta que concluya el proceso y el escrutinio en su mesa?
¿Tendremos testigos de todos los partidos y candidatos, o solo de las principales opciones?
¿Estarán en capacidad los partidos y candidatos de las agrupaciones pequeñas de defender sus votos?. ¿Si no es así quien los defenderá?.

¿En que mesas votaran los militares?. ¿Estarán en el mismo cuaderno de votación que los civiles o tendrán un cuaderno aparte?
¿Cómo sabremos que esta descartada la posibilidad de que los militares puedan votar más de una vez?
¿Cuánto se tarda en pasar cada boleta por la maquina y cuanto tiempo se tardara cada elector en pasar su voto por la maquina?
¿En que condición operativa se encuentran las maquinas en este momento?
¿Se les ha hecho mantenimiento?. ¿Quien ha hecho el mantenimiento?
¿Dónde están los reportes técnicos del mantenimiento de las maquinas?
¿Una vez que se hagan las pruebas técnicas, suponiendo que se harán completas, habrá tiempo de corregir los errores que se presenten?
¿Cuál es el margen de error de las maquinas?
¿Será ese margen de error inferior a la diferencia de votos entre los candidatos en cada circunscripción?
¿Qué ha pasado con las denuncias sobre “migraciones” de votantes y el REP?
¿A que hora concluirá el escrutinio de las mesas manuales?. ¿A que hora dará el CNE el primer boletín con resultados?.

Y muchos más que se podrían agregar, sobre los contratos, sobre los costos, sobre las auditorias, sobre la información al elector, etc.

Las grandes interrogantes.

Los Veedores de la UCAB recientemente hemos entregado un documento al CNE y posteriormente un cuadro, en el cual se resumen algunas de nuestras preguntas, la mayoría de las cuales permanecen sin respuesta. No insistiremos ahora en ellas; pero si se nos plantean varias interrogantes a las que conviene pasar revista.

1) El poder electoral. Permítaseme un símil de mal gusto; tomamos al CNE, le amarramos las manos a la espalda y le dijimos, ¡comienza a correr, que voy a abrir la puerta. Anda a negociar con un toro suelto que se llama Indra y mosca, que por allí andan unos Veedores bien fastidiosos!. Bromas aparte, el CNE es la cabeza del denominado quinto poder, el poder electoral; sin embargo es un poder absolutamente disminuido y limitado. Sus miembros no tienen inmunidad para ejercer las funciones del cargo, ni autonomía para decidir aspectos fundamentales. Prácticamente se le sugirió o impuso una fecha y una forma de dividir las elecciones; solicitaron a la Comisión Legislativa Nacional poderes para decidir contratos, despedir y contratar personal y se le negó y con ello les resta autonomía y se les obliga a negociar en condiciones muy desiguales con las empresas contratistas; sobre todo con INDRA. So pena y bajo amenaza de no poder realizar las elecciones el 30 de julio, se verán forzados a aceptar cualquier precio o condición que esta empresa imponga. No tenemos la menor duda de que esta empresa esta utilizando como chantaje esta medida de presión. A este CNE la Comisión Legislativa, que le impuso una fecha, le negó poder y autonomía; los candidatos desconocen su autoridad, unos desde funciones públicas promoviendo candidatos, otros adelantando sus campañas antes del anuncio oficial y otros afirmando públicamente su falta de fuerza; la empresa INDRA le impone condiciones de precios y el Comité de Auditoría le anuncia públicamente las empresas auditoras que debe seleccionar. Eso si es jugar al fracaso de proceso.

2) Las auditorias. Que se veían como un elemento que darían seguridad y transparencia al proceso se ven ahora, dado lo escaso del tiempo, como elementos que incrementan el “ruido” en el sistema. Al margen de otras consideraciones, que en su oportunidad hicimos en el Comité de Auditoría, y que discutimos públicamente, cuando se contrata una auditoría, quien lo hace espera que le aporte elementos para incrementar la seguridad de sus procesos y para corregir las fallas. Con más razón de auditorías mil millonarias como las que están planteadas, lo menos que puede esperarse es que se garantice que sus resultados van a ser conocidos con tiempo suficiente como para que los correctivos que se sugieran puedan ser tomados en cuenta. La primera de las auditorias revisara los procesos; es decir, la gestión de las unidades a cargo de los procesos de automatización del voto, e instrumentos y materiales de votación; de comenzar el 10 de julio, ¿Cuándo entregara sus resultados para que se puedan tomar en cuenta las recomendaciones?. O es que vamos a gastar varios millones de bolívares para que los resultados de esa auditoría se consideren únicamente para las venideras elecciones. Con respecto a la segunda auditoría, que revisaría las maquinas y la transmisión de información, ya fue advertido por la USB que no era posible hacerla en tan corto tiempo con una confiabilidad que permita que las recomendaciones sobre las fallas que se detecten se puedan corregir o tomar en cuenta. La tercera auditoría, sobre el procedimiento de totalización y de adjudicación de resultados, la denominada “auditoría en caliente”, se han levantado ahora algunas interrogantes en cuento a quien hará la determinación de la muestra sobre la cual se hará la auditoría y cual será el tamaño de la misma para que tenga validez estadística y sus resultados sean significativos y confiables. En síntesis, ¿Vale la pena gastar dos millones de dólares en un procedimiento que no nos ofrece plena garantía de éxito?.

3) La abstención. Además de la desmotivación y desmoralización política general que se vive en el país, para las próximas elecciones la abstención será un factor producto de dos variables. Uno el tiempo de votación, en el que hemos insistido los veedores y lo recalcamos una vez más. El punto crítico no es el tiempo que tarda el elector en hacer la selección, como piensa el CNE y que lo pretende resolver poniendo más parabanes. Que por cierto fue lo mismo que penso e hizo el CNE anterior. Aun si nos entregaran las boletas el días antes para que rellenemos los óvalos con toda calma, todos tendremos que terminar haciendo cola frente a la maquina lectora para introducir en ella las boletas. Ese es el cuello de botella y el verdadero punto crítico: El tiempo que se tarda la maquina en pasar y leer las boletas. En el área capital vamos a tener cuatro boletas; esto significa en términos prácticos que en aquellos centros electorales que tengan una maquina por cada tres mesas, más de 600, si no pasa nada, todo sale perfecto y van a votar todos, el primer elector entrara a las 6 a.m. y el ultimo saldrá a después de la media noche. Si solo van la mitad, el primero entrara igualmente a las 6 a.m. y el último saldrá después de las 7 p.m. Por supuesto esto no ocurrirá, pues mucha gente no ira a votar, para no someterse a esta situación. El otro factor que incidirá en la abstención, pero que no se llamara de esa manera, sino que se reflejará en el número de votos validos y nulos. Muchas personas que vayan a votar ejercerán su voto parcialmente; probablemente votaran por Presidente, Gobernador y Alcalde, pero seguramente muchos no votaran completo por Asamblea Nacional, sobre todo nominalmente, ni por Asambleas Legislativas, y mucho menos por los Parlamentos Andino y Latinoamericano. ¿Cuál será la legitimidad de este proceso?. Vamos a votar, pero, parafraseando un conocido grupo: ¿Vamos a elegir?.

Si no se dice claramente la situación que se va a confrontar el día de las elecciones se corre el peligro de desestimular a los votantes y convertir el proceso en un evento para “maquinarias partidistas” que tengan capacidad de movilizar electores. Una minoría bien organizada, con capacidad de movilización, y concentrando su voto le podrá imponer a todo el país sus candidatos. Saldremos de un Congresillo ilegitimo, para caer en otro menos legitimo todavía, debido a la escasa participación de los electores

No es por mero capricho técnico que hemos insistido en que una elección de la magnitud de la que esta planteada y con el escaso tiempo para prepararla, pareciera estar concebida para desestimular la participación popular y no para incrementarla. Tontos útiles seremos todos, hasta los que ganen en un proceso así.

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