Opinión Nacional

Las tragedias de la reelección presidencial

No cabe la menor duda, las desmedidas ambiciones de Chávez lo están conduciendo a un diabólico laberinto, del cual le será muy difícil escapar. Su talante arrogante, procaz y pugnaz que, en un tiempo le rindió réditos, ahora luce desfasado, atosigante y cansón. Resulta un repetitivo libreto malgastado por el tiempo, las inconsecuencias, la demagogia.

El rechazo contundente a su enfermizo afán de eternizarse en la Presidencia de la República por métodos anticonstitucionales aumenta de manera exponencial, no ya solamente en los sectores no partidarios del régimen, sino también entre sus seguidores más consecuentes. Históricamente, como bien lo destaca Rafael Simón Jiménez en su más reciente libro, Las tragedias de la reelección presidencial en Venezuela (El Centauro ediciones, 2207), la tentación del poder perpetuo siempre asedió a los reyezuelos y caudillos que han gobernado durante nuestra accidentada vida republicana.

Con respecto al momento actual, Jiménez, da rienda suelta a su preocupación venezolanista cuando expresa los siguiente: “La reforma constitucional que abra las puertas a la eternización de Hugo Chávez en el poder, se convierte en el más crucial dilema al que contemporáneamente nos hayamos enfrentado los venezolanos”, para de seguidas acotar con certeza “un país diverso, plural, joven acostumbrado a los cambios, difícilmente puede someterse pasivamente al forceps de una presidencia vitalicia o una monarquía constitucional”…

Las bajas sufridas (para utilizar un término militar afecto al caudillo de la revolución) ya comienzan a hacerse inevitables. El deslinde con las pretensiones de su antiguo jefe, adoptado por el general en jefe Raúl Baduel, seguramente recoge las inquietudes y aprehensiones de un sector importante del estamento militar democrático e institucional que, advierte, no sin perturbación, cómo se destruye la Fuerza Amada Nacional, de acuerdo a los caprichos continuistas de quien detenta hoy las riendas de la nación..

Además, resultan evidentes la pasividad, la afonía y el desdén soterrado, ante el falaz despropósito reformista, de los gobernadores y alcaldes afines al proceso chavista-socialista-fidelista. Una demostración palmaria fue la escasa movilización en el acto realizado en la avenida Bolívar de Caracas. Los claros de la calle y la apatía e indeferencia reinantes, cuando el caudillo del siglo XXI lanzaba improperios y destilaba amenazas y centellas contra todo aquel que osara oponerse a sus deseos omnímodos, desnudan la pérdida del fervor popular hacia el locuaz orador. El pueblo llano intuye lo infame de semejante engañifa.

Sin entrar a discutir el golpe de Estado, como calificó el disparate presidencial el general Baduel (la vía para los cambios propuestos es convocar una Asamblea Constituyente, nunca la reforma de la carta fundamental vigente), resulta meridiano el camino empedrado tomado por el autosuficiente aprendiz de brujo. Apenas comienza a padecer las desdichas de la tragicomedia en que ha sumido el suelo patrio.

Las protestas sociales y políticas generalizadas están a punto de incendiar la pradera. Ya la violencia desatada por grupos “civiles” controlados desde Miraflores y la brutalidad gubernamental enseñan sus tenebrosas y afiladas garras. No es suficiente el terrorismo oficialista: éste debe ser complementado con matarifes tarifados, dispuestos a atemorizar y contener, a cualquier costo, la creciente resistencia militante a la imposición de un comunismo de nuevo cuño, pero, tan primitivo, fosilizado y siniestro, como el socialismo real del siglo pasado.

La avaricia rompe el saco, reza un viejo refrán popular…

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba