Opinión Nacional

Legitimidad cuestionada

El país sin lugar recorre una de sus peores etapas en su historia contemporánea. Las cifras, los datos, los estudios, los reportes y diagnósticos que se tienen de organismos oficiales, académicos, universidades, expertos, consultores, e incluso muchos de ellos nacionales e internacionales nos indican lo delicado del momal ento actual. Estamos en presencia de un laboratorio perverso en el que seguramente se cruzaran una crisis política con una crisis económica.

Más manifestación y expresión de deterioro productivo, de inseguridad personal, colectiva y jurídica, pasando por la dependencia de las importaciones de alimentos y demás, el deterioro en los volúmenes de producción de barriles de petróleo por PDVSA, problemas técnicos no resueltos y acumulados en el Ministerio de Finanzas y Planificación, Corpolec, Cadivi y Sicad, un mal manejo de las Empresas Básicas de Guayana, aunado a la escasez de alimentos, junto a otros problemas y distorsiones que tienen niveles preocupantes, nos colocan a los venezolanos en un panorama lleno de incertidumbres.

Este gobierno que tiene cuestionada y en entredicho su legitimidad de origen dada las inconsistencias cuantitativas y cualitativas, y un sinnúmero de dudas razonables sobre la veracidad de los resultados de las elecciones del 14-A, sin contar que han irrespetado un acuerdo incluso antes organismos internacionales como era el de realizar una auditoria exhaustiva de las actas, papeletas, cuadernos de votación y el respectivo registro de huellas, con lo cual el gobierno se coloca y comporta prácticamente fuera de derecho además de desconocer parámetros democráticos elementales, pero que unido a un terrible manejo de la economía y la no resolución de una multiplicidad de problemas, algunos de vieja data, otros pertenecientes a la gestión del ex presidente Chávez, y otros de gran calaje y dimensión que no hay duda se han acrecentado y radicalizado en los últimos meses de la presidencia “atípica” de Nicolás Maduro con lo cual no sólo está cuestionada la legitimidad de origen (elecciones) sino incluso la legitimidad de ejercicio (ejercicio del gobierno).

Realmente estamos en una situación lamentable, delicada y en mi opinión jamás antes vista justamente por el grado de deterioro y precariedad jurídica, democrática, económica que no pueden ser motivo de júbilo y orgullo para nadie, ni siquiera para los más radicales seguidores del proceso y revolución que son los primeros en sufrir junto al resto de la población los resultados errados de políticas y decisiones, que paradójicamente teniendo tantos recursos económicos no han sido eficientes en sus respectivas gestiones y niveles de gobierno.

Venezuela en las primeras de cambio pareciera no tener los anticuerpos para neutralizar los virus que padece en muchas áreas. Un gran verdad es que el país nacional, la sociedad venezolana, la propia economía no pueden seguir en esta suerte de caos, limbo y deterioro generalizado. El gobierno tiene que admitir sus fracasos y barrancos que tristemente arropan a “todos” los venezolanos tanto aquellos seguidores del procesos como de aquellos que con plena legitimidad no comulgamos ni menos apoyamos las barrabasadas que diariamente venos. Los venezolanos no son tontos y no requiero mucha erudición y estudios para saber que las cosas no están nada bien como igualmente saben que la legitimidad de origen y de ejercicio del actual gobierno esta cuestionada.

(*) Profesor de la Universidad de Los Andes

 

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