Opinión Nacional

Libérenlos primero

Hoy se presenta una oportunidad más para el diálogo entre las fuerzas de la Mesa de la Unidad Democrática y los factores del oficialismo y necesariamente, en usted y en mí, surge la inquietud: ¿qué pasó con la mesa de diálogo después de los sucesos del 11 abril? ¿En qué quedó aquello? ¿El gobierno entendió la necesidad de rectificar su camino? ¿Cumplieron en algo los voceros del sistema?

Lastimosamente a toda esta pregunta debemos responder con seco y lacónico “NO”. El gobierno en aquella oportunidad llamó al diálogo cuando se veía acorralado, débil y angustiado, al verse nuevamente sólidos sentados en la famosa silla de Miraflores echaron por la borda cualquier deseo de entendimiento y retornaron a su actitud hostil y sectaria.

¡Entonces! Qué garantía tenemos la mayoría de los venezolanos en que en esta ocasión los venezolanos sí seamos atendidos en nuestras peticiones.

Tal vez existen muchos dirigentes políticos que no han entendido que el pueblo no es el mismo, las acciones de protestas pacíficas que se han registrado por las cuatro esquinas de la nación son una muestra latente de que los venezolanos toman entre sus manos su propio destino.

La protesta hoy está realmente democratizando la interacción del pueblo con relación al status quo de la política, los valientes y aguerridos estudiantes, son un factor realmente beligerante, activo y altivo que en cualquier llamado serio al diálogo nacional tiene que involucrarlos comoprotagonistas esenciales.

La política es y siempre será sinónimo de diálogo, de conciliación, por eso es el parlamento la máxima expresión, en un régimen democrático,de la libertad y el acuerdo nacional, y es esta misma instancia la que desdibuja la acción pacífica y dialogante del Gobierno porque es aquí donde a los representantes del 52% de los venezolanos que votaron en el 2010 por la alternativa democrática nos es vulnerado, constantemente, nuestro derecho a la participación y a la exposición de ideas.

Si en la Asamblea Nacional, espacio ideal, no existe diálogo político como pudiera haberlo fuera de esta instancia y menos si se plantea con la exclusión de importantes sectores de la vida nacional, como los estudiantes, los sindicatos, los gremios y factores fundamentales como las distintas iglesias, tanto Católica como protestante.

¿Cómo puede haber diálogo si siguen reprimiendo a los jóvenes, amas de casa y abuelos de Venezuela? Esta es una inquietud de miles, cuidado si de millones, de venezolanos que ven de reojo este llamado oficial, que de por sí causa suspicacia entre un número creciente de ciudadanos.

En definidas cuentas el diálogo que se tiene que entablar por el bienestar y el futuro del país no puede iniciarse sin que se abran los calabozos de los presos políticos, sin que paguen los culpables de los asesinatos y agresiones contra estudiantes y periodistas, sin que se restituyan los derechos de María Corina Machado, Daniel Ceballos y Enzo Scarano.

Con Simonovis, Leopoldo López y muchos más presos injustamente es difícil conversar… ¡Libérenlos primero!

 

 

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