Opinión Nacional

Los Boncheviques

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Al parecer, la concentración de los jugadores chilenos en la ciudad de Puerto La Cruz, en el oriental estado de Anzoátegui, famoso por sus playas, bellezas femeninas y buen ron, fue demasiado para los jugadores australes, como se les llamó en el torneo de la Copa América 2007.

Todo el mundo hacía chistes al principio porque a la “roja” (color del oficialismo venezolano) se le envió a un hotel “parejero” de esos que se pagan por horas y cuyo ambiente turístico es por las espectaculares escenas que de vez en cuando se producen allí.

La selección chilena, que comenzó perdiendo y se clasificó porque ganó a su oponente que era más malo (Ecuador) y empató con México sin goles porque a los aztecas les servía un empate y no arriesgaban lesiones, fue, en realidad el hazme reír en el Oriente venezolano.

Unos dicen que en el incidente del hotel de Puerto La Cruz, en donde estuvieron bebiendo y retozando con azafatas de dudosa moralidad fue solamente de cinco jugadores. Otros, los más, dicen que al menos la mitad de los jugadores chilenos estaban en la bacanal de lujuria, alcohol e insultos que allí hubo. Los venezolanos a cargo de la atención en el hotel estaban indignados con el comportamiento de los chilenos quienes no podían ver que se meneara un trasero femenino y allí le mandaban el manotazo. Creían que estaban el Bulevar Ahumada de Santiago, seguramente, en donde existe la mala costumbre de agarrarles el trasero a las damas.

Ese jueves, para viernes, fue fatal para el rendimiento de la escuadra chilena el domingo frente a Brasil. Un médico me dijo que para que pasaran los efectos del alcohol y otras drogas se necesitaban unas 72 horas, en especial en deportistas. Ellos, los jugadores, sabían eso. El director técnico Acosta, quien supuestamente también lo sabía, y permitió la bacanal de los jugadores, ignoró todo el poco profesionalismo que debería haber en el scratch chileno.

Al parecer, según fuentes de Puerto La Cruz, los protagonistas de la “fiesta” fueron, entre otros los jugadores Jorge Valdivia, nada más y nada menos que capitán del equipo, Jorge Vargas y pablo Contreras, ambos defensas. Obviamente con esos defensas borrachos, bien poco podría hacer el equipo para evitar la vergonzosa goleada propinada por Brasil.

Como siempre, los implicados en estos bochornosos hechos, como si fueran miembro del gobierno venezolano, le echaron la culpa de todo a la Prensa, como si los periodistas hubiéramos estado en su bacanal “deportiva”.

En Venezuela, país gobernado por los bolcheviques se dice que si bien los jugadores chilenos vestían de rojo, como los revolucionarios chavistas, ellos no eran bolcheviques sino que “boncheviques” por su afición a los bonches, pues aquí se supo que esta no era primera vez que los jugadores chilenos tenían ese comportamiento.

Al parecer, desde el famoso incidente del Cóndor Rojas, la moral, las buenas costumbres y los valores de los equipos chilenos ha venido en decadencia, por lo cual, hasta sería mejor ahorra el dinero que se gasta en enviarlos a participar en estos campeonatos y colocar ese dinero en alguna escuela de deportistas que, además, enseñe moral y ética deportiva, amén de buen comportamiento, buenas costumbres y decencia. Así de simple.

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