Opinión Nacional

Los calores de Renata

Mijo querido, que Dios te me bendiga y te me dé las gracias por habernos mandado ese libro que tú escribiste. Aquí a Fuentidueño nunca nos había llegado uno tan bonito. En la tapa dice: “Francisco Suniaga. LA OTRA ISLA. Novela. Oscar Todtmann Editores”, y tiene una pinturita borroneada como las que hacía un señor francés. ¿Qué cómo sé yo deso? Que mi comadre Rosa, tu Mama, hace usss me regaló una cajetalco alemana con una bailarina pintada. Parece una mota. Y por debajo dice… déjame escribírtelo bien, que aquí la tengo: Die grünen Tänzerinnen von Edgar Degas. Una turista como de por allá, de lo más aseada ella, me explicó que ése era el pintor de las bailarinas. Yo no sabía que tú sabías de baile. ¿De qué habrás escrito? Porque tu Padrino Fucho no me ha dejado leer tu libro; en lo que termino de hacer piñonate y me pongo a buscar los lentes pavé de cerca… (él como que me los rueda para un sitio distinto a cada rato), sale Fucho espitado de la casa con tu novela y me dice que no me la da hasta que él no se la lea, porque eso y que es un escrito de hombres y de ¡Hombres Margariteños! –con “H” y “M”-, y que como yo soy de La Guaira, a mí me toca leérmela después y que ahí no sale ninguna bailarina.

Entonces Fucho coge pa’ una de las pozas de San Juan con Boada, Malaver, Noriega, Lárez y Salazar. Tú sabes, los de siempre. Boada, que es el que mejor lee en voz alta, porque él estudió para siquiatra y esas cosas, todas las tardes recita un rolito de tu novela. Y después se quedan entertuliados. Lo bueno es cuando regresa tu Padrino: eso es puro agite, porque él no sabía que tú sabías de alemanes; de sueños; del partido comunista; de los Bitles (acuérdate que yo no sé inglés); del peligro de playa El Agua; de investigaciones como de detective de televisión; del dolor en la Patria; ¡y de gallos! “¡Hay que ver cómo sabe ese carajito de gallos! Francisco puede ponerse a dar unas clases de gallología allá en la universidá y yo le quiero ver la cara a esa cuerda e’ caraqueños, que si es que han visto a un gallo de vaina, ha sido en un sancocho!”.

Sigo mañana, porque aquí se me está yendo la luz.

MAÑANA: ¡Mijoquerido! ¿Tú no sabes la última de tu Padrino? Anoche llegó de la poza con un misterio y una miradera pabajo; le echó llave a tu libro, me dijo que todavía no se lo habían terminado de leer y que me fuera olvidando. “¿¡Y por qué!?”. “Porque ahí hay una parte… para hombres… y tú no te vas a estar leyendo eso”. Ahijado, yo te juro que yo no me he leído nada, pero después de casi cincuenta años casada con tu Padrino, yo sé qué parte es ésa. Segurito que tú escribiste algo ahí de un hombre con una mujer. Un acto, pues. Y diste detalles, porque tú eres muy detallista. Y ahora yo, a estas alturas, y después de haberle parido siete muchachos a tu Padrino, no me puedo leer “la parte”. ¡¡¡Me la voy a leer!!! Deja que llegue el sábado y Fucho se campanee él solito. Además, yo seré Madrina tuya y yastaré vieja, pero “las partes” no se le olvidan a una nunca… y menos con este calor.

Ah, y el que estuvo por aquí de paso fue el Profesor Presente Bermúdez y me dijo algo que no entendí mucho, pero que me sonó muy bien: “Yo conocí a Don Rómulo Gallegos y he leído a fondo su novelística. Tu ahijado no tiene nada que ver con él; este Suniaga viene con su estilo propio; dile que siga escribiendo”.

Ya te lo dije. Y ahora te bendigo orgullosísima de ti. Tu Madrina.

www.chovet.com/nojile

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba