Opinión Nacional

Los cobradores del Estado

Consabido, regresamos al Estado como el fundamental empleador del
país, irremediable para el esquema ideológico de un régimen que ensaya
el cooperativismo como un paliativo para la vasta clientela que lo
sustenta, mecanismo residual de control efectivo y al detal de sus
seguidores reales e imaginarios. No obstante, siendo públicas por
definición, las nóminas conservan todo su aliento de confidencialidad
para los contribuyentes.

Los quincenarios del Estado, sobre todo los cobradores de la
administración pública central, también pueden conocerse cuando se
trata de la prestación de servicios públicos y, en definitiva, de una
burocracia que sostenemos literalmente todos los venezolanos a través
de nuestros impuestos, de la cuota que teóricamente nos corresponde de
la renta o del sacrificio que comporta la manipulación de las
utilidades cambiarias o el endeudamiento. No significaría asalto
alguno a la privacidad conocerlos a través de los portales
internetianos, ventilando la lista completa de los funcionarios
adscritos a cada ministerio, con los datos de importancia, o la de sus
contratistas y proveeedores, como parece no significarlo la
posibilidad de hurgar fechas y antecedentes laborales mediante las
páginas del Seguro Social Obligatorio, por ejemplo, pues, lo
importante y conveniente es que haya una relación ampliamente
divulgada de los empleados honestos que pacientemente soportan las
calamidades de la administración, al lado de los reposeros y afines
que, incluso, temen identificarse en el balcón de la opinión pública,
algo que difícilmente puede exigirse a la empresa privada, porque al
fin y al cabo- sus fracasos no arrastrarían automáticamente al resto
de los venezolanos.

Siendo así, las nóminas tendrían plena validez si apareciesen en la
infopista, con todo el personal, permitiéndonos -¿por qué no decirlo?-
saber de los pillos ordinarios que cobran por duplicado, pero
también- de los extraordinarios que, incluso, cuelan sus fauces en
los predios opositores. Claro está, sería una ingenuidad solicitar del
gobierno que delate a aquellos que dicen adversarlo, retratados
periódicamente en sus taquillas; empero, presumimos de funcionarios de
buena voluntad, sobrevivientes de las mareas del sectarismo,
interesados en sanear sus dependencias desde una perspectiva
enteramente profesional, descontaminándolas partidístamente.

Una seria consideración jurídica (o, en propiedad ius-cibernética),
delastrados de cualquier patología de persecución, permitiría además
conocer una de las dimensiones ganadas por el Estado Petrolero, en
detrimento de una adecuada y viable concepción del Estado mismo.

Obviamente, acrecentado y diversificado el gasto secreto, quizás sin
precedentes en nuestro historial republicano, un porcentaje importante
de los cobradores sempiternos de la intriga política no aparecían en
las nóminas webianas, pero por una parte- tendrían que luchar muy
fuerte para que no los muerda la publicidad, representando un avance;
y, por otra, se resignarían a una desclasificación diez, treinta o
cincuenta años después.

II.- Mojaduras faltantes

«Aunque los hombres del pragmatismo y del
sentido práctico no se den cuenta, ellos y sus
métodos no son sino instrumentos de un determinado
sistema de ideas que no alcanzan a percibir por
ignorancia o pereza mental»
Radomiro Tomic

Frecuentemente, el debate es el gran ausente en el seno de los
partidos que no están en el gobierno, agravada la situación de
aquellos que lo ejercen o dicen ejercerlo. Siendo así, hay una
regresión conceptual que, por un lado, legitima la aparición de otras
aparentes alternativas frente a la institución, por el solo dato del
intercambio de pareceres, y, del otro, empeora la oferta ante la no
menos presunta novedad institucional del régimen en curso: la
televisión adquiere un prestigio hoy vedado a los partidos que
literalmente no hablan, dificultada la competencia con los mudos y
consagrados aparatos oficialistas de movilización que compiten con las
cooperativas, o cualesquiera otras expresiones, para capturar las
prebendas de rigor.

Modesta instancia de poder, manifestación irreductible de la poca o
mucha capacidad de movilización opositora, las decisiones partidistas
toman el sendero de los apremios, esguinces y demás incidentes
pautados incluso- desde la celebérrima sala situacional, laboratorio
obligado para compensar las deficiencias humanas de los escasos y
reales decisores del Estado. La polémica es un imperativo de la hora
cuando requiere del concurso de toda la militancia para idear y lanzar
aquellas iniciativas que, luego, enriquezcan su compromiso con una
etapa tan difícil y compleja como será la de una transición pacífica
hacia la democracia: significa disposición al diálogo, la búsqueda de
una sensatez imposible de suplantar por un lema circunstancial y, en
definitiva, la recuperación de la política como un acontecimiento
cierto de la emoción, del hacer y del pensar radicalmente humanos.

Debate, discusión o polémica fundada en una realidad que debemos
moldear, responsabilidad inédita y contraria a la vieja cultura
partidista resignada a un entorno acaso inalterable, confiada a unas
reglas de normalidad hoy subvertidas. Y es que, como dijo el gran
tratadista del béisbol, Yogui Berra, el futuro no es como antes,
imposible de aceptar que seamos moldeados por un proyecto autoritario
que renueva el lenguaje cuando por lo demás- se (re) inventa (rá)
como una «democracia directa participativa de masas», según el
capricho bautismal del rector de la Escuela Superior del Partido
Comunista de Cuba, Raúl Valdés Vivó («Debate abierto. Revista
Venezolana para la Reflexión y la Discusión», Caracas, nr. 21 de
2004). Por si fuera poco, disculpándonos por el exceso de citas,
confirma lo expresado por Rafael del Aguila, referido a la evolución
histórica de la política, como la de los «distintos modelos de
lenguaje que han convivido, con mayor o menor éxito» («La senda del
mal: política y razón de Estado», Taurus, Madrid, 2000, p. 56). Por
consiguiente, esperamos una rebelión frente al lenguaje oficial y
oficializado, sembrado aún en sus adversarios reales e imaginarios.

Sin embargo, hay indicios fundados de un sospechoso inmovilismo de las
ideas, creyendo fácil la sustitución por fórmulas meramente
publicitarias.

En un reciente evento, nos llamó poderosamente la atención que el
orador no diera su versión de lo que acontecido en el país, ya que
lo manifestó- era «llover sobre mojado». Obviamente, nuestra
diferencia y alarma en torno a lo que debe acontecer estribó
precisamente- en un diagnóstico implícito y supuestamente compartido,
sobre todo al recordarlo como partidario de una tesis que, para
sintetizar, no veía la cubanización en ninguna parte del país, con
motivo de una jornada de reflexión realizada inmediatamente después
del intento revocatorio del mandato presidencial.

Jornada, por cierto, en la que coincidimos con aquellos que
intervinieron avalados por el estudio de casos como el chileno,
pretendiendo aportes diferentes al raro ejercicio de reflexión que
pudo concertarse, frente a las posturas que abonaban más a la
literatura de auto-ayuda, increíble cuando se dice de un desafío
histórico. Evidentemente, faltan otras mojaduras: la variación
necesaria y rápida de una interpretación que, al pretendernos en una
suerte de normalidad democrática, concitando el más brutal
oportunismo, fatalmente condiciona el esfuerzo de oposición a todo un
régimen que, a guisa de ejemplo, en nombre de la participación
ampliada, palpablemente desorganizada e interesada, contribuye a la
configuración de una estructura paraestatal como la de las juntas
comunales, a objeto de supeditar todo el poder público municipal,
oficialista u opositor, a Miraflores.

Demasiados vagabundos en el curso inercial de los acontecimientos,
pululan creyéndose acreedores de una verdad que nunca intentaron
desentrañar. Oportunistas que, al conformarse con la versión dada del
mundo y de las cosas, nos condenan a la aceptación de una vasta
cacería de oportunidades. Analfabetas funcionales que, por citar
algunos nombres y tendencias, jamás supieron de Rómulo Betancourt,
Rafael Caldera o Gustavo Machado pretendiendo refundar una mirada de
la realidad. Becarios de herencias políticas agotadas, alérgicos al
razonamiento. Cómplices de la casta en el poder que suscriben
enteramente una interpretación de los tiempos que vivimos, a la espera
de una dádiva. Pasajeros de un avión que desean pilotar siempre por
interpuesta persona, según el manual. Calamidades de esta hora que
buscarán sobrevivir a las horas faltantes, mediante las traiciones,
deslealtades y demás desaguisados que no logran cubrir bien sus
disfraces. Compendios de lugares comunes que dicen sobresalir por la
vistosidad del envoltorio. Comediantes baratos de la escena política
que reclama autenticidad.

III.- Enunciados

Muy reveladora sería una historia política y social de las denuncias
en relación al viaducto nr. 1 de la autopista Caracas La Guaira,
respaldada por la academia, incluyendo la difusión de los debates
parlamentarios de mediados y finales de los noventa. Antológica ha
sido la celebración absurda del Presidente Chávez, no menos reveladora
de la irracionalidad impuesta. Por si faltara poco, después de los
anuncios del caso, no cayó el viaducto fruto de las explosiones
intencionales.

Hasta su pulverización requiere de talento… Escena
dramática en el boulevard de Catia: recolección de las firmas para que
cese la guerra en Irak, en medio de la mendicidad inocultable que
empañaba la actividad… Chávez TV: antena 8, Vive, Asamblea Nacional,
y un canal internacional como Telesur… La discusión como
espectáculo: acto de lucimiento de un moderador que presentó a tres
panelistas que evidentemente no ha leído, importando poco que lo haga,
pues la habilidad estuvo en poner el costoso escenario y lograr las
cámaras de televisión.

Disertación sin intercambio. Desaprendizaje y
banalización del debate… ¿Por qué sentir vergüenza de los apuros
económicos de los partidos de oposición, a los que constitucionalmente
se les niega todo financiamiento público?. César Pérez Vivas señaló
recientemente que prefería un corte de luz o de agua de varios días,
mientras diligenciaba la ayuda generosa y desprendida de simpatizantes
y militantes, antes que entregar el partido al gobierno o al
narcotráfico…Pugna entre sectores y grupos de poder. El
supermagistrado, aterrorizador de los tribunales, y el prácticamente
Premier del régimen la ilustran bajo sus apellidos.

El «inventor» de la reelección infinita de Hugo Chávez irremediablemente acude a los
medios no privados de comunicación a dar una versión que no podrá
explayarla en el complejo mediático del Estado, aún siendo uno de sus
más altos funcionarios… Marx inicia «El dieciocho brumario de Luis
Bonaparte» con una sentencia lapidaria: «Hegel dice en alguna parte
que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal
aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una
vez como tragedia y la otra como farsa»… A los parlamentarios más
avispados no se les ocurre otra cosa que proponer una amplia
investigación de la corrupción administrativa de las últimas dos
décadas, como si bastara para relevarlos de la calamidad que está en
curso.

Por lo demás, en el peor de los casos, un mandatario nacional
renunció y fue juzgado por un caso que hoy resulta un detalle al lado
de lo ocurrido con el FIEM en este septenio…Está pendiente un
polémica nada trivial sobre la derecha, la izquierda y el centro, pues
ha circulado un texto atribuido al investigador chileno Francisco
Mires, quien asegura una confiscación del discurso tradicional de la
izquierda por Hugo Chávez que, en realidad, es simplemente fascista.

¿Dará tiempo para el desmontaje de los referentes, parámetros y demás
andamios de una teoría y de un lenguaje (sub) yacentes en el
régimen?…Hemerográficas: «No son fiscales solamente los que tienen
nombramientos, sino todos los hombres y mujeres que tengan algún
respeto por su capacidad ciudadana y por las obligaciones que ésta les
impone» (Luis Beltrán Prieto Figueroa, El Nacional: 17/02/87); «ya no
podrá haber candidatos presidenciales que apenas lean titulares de
periódicos y revisadores de revistas y folletos» (Rodolfo José
Cárdenas, El Nacional: 21/04/68); «al faltar la crítica, el control
indispensable, al no funcionar los mecanismos de equilibrio
característicos del juego democrático, el Ejecutivo se desborda como
viene sucediendo a lo largo de nuestra historia» (José Vicente Rangel,
El Nacional: 19/09/79); «el estudiante universitario que tiene, o
incluso presume de tener una posición doctrinaria de avanzada en
política, debería recordar que los movimientos progresistas y los
cambios que se plantean, necesitan de profesionales y técnicos bien
formados» (Ildemaro Torres, El Globo: 26/04/94); «pero sin duda, que
Caracas carece aún de árboles apropiados a su ecosistema» (Pascual
Venegas Filardo, El Universal: 11/10/83)… Claro y directo el
Cardenal Urosa sobre el acoso de la delincuencia, el secuestro, la
inseguridad. Exige que se haga justicia, que no se persiga por razones
políticas, sino a los delincuentes, a los criminales….L.J. Lebret y
Th. Suavet escribieron en «El combate del mundo»:”Las elecciones
políticas suponen unos hombres libres y rectos, que trabajen por amor
a sus semejantes, conscientes de los valores que comprometen,
suficientemente modestos para reconocer los límites en que puedan
actuar y que revelan el examen técnico de los problemas….».

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