Opinión Nacional

Los crímenes del régimen

Podemos ser respetuosos ante el dolor familiar, pero no guardar silencio ante los hechos. Es necesario recordarlos para corregir las desviaciones desde su raíz.

Hugo Chávez se fue y los venezolanos por lo menos sentimos una calma auditiva, vivimos con menos sobresaltos, pero sufriendo las consecuencias de lo que fue su gestión.

No escribo esto por que tengamos la suficiente distancia para analizar una época, sino porque es necesario dar el paso final, indispensable para escapar a las nefastas consecuencias a las que nos arrastró su proyecto destructor.

Insisten en convertir en fecha patria su intento de golpe de estado, empujando al pueblo a celebrar un delito constitucional.

Se trazó como objetivo tomar el control de todas las instituciones, sus recursos, la producción nacional, las empresas privadas, las universidades, los medios de prensa, poner todo a su disposición y a través de él al servicio del proyecto del viejo dictador del Caribe Fidel Castro.

Para ello cualquier medio fue valido, violaciones a la ley, persecuciones, acusaciones falsas, expropiaciones, exilios, inhabilitaciones, expulsiones laborales, insultos, atentados y la destrucción del aparato productivo, generando carestía, desabastecimiento y desempleo.

El socialismo del siglo XXI no tiene ningún contenido revolucionario o innovador, es la simple repetición grotesca y abusiva de los viejos preceptos del marxismo fracasado, con tinte de novedad en boca de un autoritario militar, golpista, teatral, resentido social, improvisado jefe de estado que nos dejó un sucesor ilegitimo peor que él.

En su camino destruyo familias, empresas y fuentes de trabajo, redujo la producción petrolera, permitió el acceso a armas de guerra a un hampa que está diezmando la población diariamente, arruinó el campo y las empresas que facilitaban la importación y distribución de semillas entre los agricultores.

Abandono las empresas básicas de Guayana en manos de ineptos y corruptos miembros de su partido, quienes en 14 años destruyeron y paralizaron la labor de décadas de gobiernos democráticos.

Dejamos de tener luz y agua corriente, lo que hoy en día recibimos a destajo, desapareció de los anaqueles la harina, la azúcar la carne, el pollo y hasta el papel higiénico.

Terminamos importando todo, a toda carrera para disimular la incapacidad gubernamental, aunque eso signifique vender a perdida, pero perdida para los recursos de la Nación y beneficioso para sus amigotes de otros países, felices de enriquecerse gracias a lo inútil que resulta el gobierno venezolano y gracias a las comisiones que se reparten entre los que firman los contratos.

Si a esto se suma las pérdidas millonarias de comida que se deja podrir en los puertos sin ser distribuida, se verifica entonces que el objetivo ha sido el de empobrecernos económicamente y espiritualmente hasta convertirnos en zombis vivientes, dependientes de los caprichos del aparato gubernamental y a través de él a una potencia extranjera, tal como lo tenían previsto en el plan original trazado en el Foro de Sao Paulo.

Fidel utilizó de Chávez el potencial histriónico, esa cualidad y su cinismo le permitió sostener con su “cara lavada” las mayores mentiras. Comenzó por deformar la historia, Páez se convirtió en enemigo y Cristóbal Colon en un imperialista invasor y genocida. Fidel, el Che, Gadafi, Saddam Hussein, Ahmadinejad y el presidente Sirio asesino de su pueblo en los modelos a seguir. Atribuyéndoles a sus adversarios sus deficiencias y sus errores.

Intento convertir a Jesús y a Bolívar en Marxistas militantes del PSUVE. Prometió libertad para el pueblo exigiéndoles aceptaran ser oprimidos, dependientes y manipulados. Prometió amor y no movió un dedo para detener la masacre y los secuestros de los venezolanos. Nos dejó sin trabajo, con una economía en bancarrota y comprometida por décadas.

Copio todos los mecanismos de control y presión de las peores dictaduras de derecha o de izquierda que existen o han existido, todos miembros de su familia internacional.

De ellos importó las milicias privadas, los centros del partido delatores de los ciudadanos en los barrios, escuelas e instituciones. Autorizó las listas excluyentes produciendo venezolanos de primera y de segunda categoría.

Aupó la corrupción de políticos, banqueros, funcionarios, dueños de medios y militares para tenerlos en sus manos como borregos. Destruyendo con ello valores y principios inherentes a las diferentes instituciones contaminadas con su mal proceder.

Su desaparición física ha abierto una brecha, por donde se cuela de nuevo el oxígeno que nos permite respirar, su sequito se hunde en su propia podredumbre,

Enfrentar la realidad en la que nos convirtieron nos permitirá tomar el camino correcto, para reorientar el país, eliminando de raíz los factores de destrucción que se implementaron por instrucciones de los Castro.

Volver a construir las cimientes de un estado democrático, plural y ético, es nuestra meta. Con prioridades nacionales en lo político, económico y cultural, en concordancia con los intereses del pueblo venezolano y no el de países extranjeros. Que respete a los ciudadanos, atienda sus necesidades tanto materiales como espirituales. Que planifique, que construya la sociedad, la provea de infraestructuras, hospitales, carreteras, pero también de libertad, respeto y democracia.

No se trata de escoger entre dos modelos viables, sino de dar el paso definitivo para salir del régimen que niega nuestra condición de seres humanos, con derechos y deberes patrióticos.

Esta transformación es un compromiso frente al futuro de las nuevas generaciones, es un deber frente a los exilados: Rosales, Poleo, Aponte, Ortega, Moreno, Pérez, Farías, González, Medina, Ramírez, López Sisco, Carrero, Blondell, Pereira, Rojas, Solórzano, Chaffardet, Cedeño, Mezerhane, Zuloaga, Pugliese, Parra, Fernández, Petrash, Piliery, Quintero, Bustillo y decenas de otros, ellos son periodistas, políticos, militares, defensores de derechos humanos, sindicalistas, que cometieron el delito de decidirse por la democracia.

Se lo debemos a los presos políticos: Bolívar, Molina Cerrada, Pérez Salazar, Hurtado, Rovain, Umanés, Chacín, Guevara Pérez, Simonovis, Afiuni, Medina Gómez, Zorrilla, Revilla Soto, Gámez Bustamante, García Hidalgo, Rivero González, quienes sufren en su humanidad el atropello gubernamental.

Se lo debemos a los que ya no están entre nosotros Franklin Brito quien llevó la protesta por la expropiación de sus tierras hasta las últimas consecuencias, al abogado Antonio López Castillo vilmente asesinado sin consideración humana, los hermanos Faddoul, Danilo Anderson, a los muertos del Rodeo y de tantos otros centros penitenciarios y a los venezolanos que mueren cada 9 minutos, alcanzando la cifra de 200.000 muertos en los 10 años que lleva este régimen.

 

 

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