Opinión Nacional

Los limites de la reconciliación

Dos expresiones en boga Reconstrucción y Reconciliación. Sobre esto no tengo dudas, Venezuela está urgida de transitar por ambas.

En el primer caso, el daño económico y social es de tal magnitud que requiere de un sostenido esfuerzo para llevar adelante la idea de mejorar el nivel de vida del Venezolano. De acuerdo con los especialistas este se encuentra a niveles de hace 20 años. Tomará más tiempo recuperarlo. Todos los indicadores económicos están en rojo. El esfuerzo debe ser sostenido en el tiempo. Debe centrarse el esfuerzo en los más débiles, en los sectores de menores recursos. En ello se ha trabajado, así algunos comunicadotes, no pocos políticos ignoren el esfuerzo realizado.

En el tema de la Reconciliación, la gente la entiende de diferentes maneras: Para unos es hacer borrón y cuenta nueva, acá no ha pasado nada, por lo tanto piensan que será más impunidad. Para otros sería como una confesión colectiva de perdones mutuos, algo así como una feria con flores en donde todos los venezolanos, nos declararíamos nuestro amor fraternal y, a partir de ahí sería un paraíso sin adversarios o sin enemigos. Para los nuevos perseguidos y excluidos es un tema que no se debe tratar, hay que pasar facturas, llevar a tribunales, perseguir a cuento sospechoso se imagine. Por último para otros, ¿Los sensatos? Sería algo como llevar a la justicia a los culpables de crímenes, a los responsables de las persecuciones, a los que siembran el odio, todos los dedos señalan a un par de personajes de la más alta jerarquía. A otros responsables por omisión, cobardía, comodidad.

La reconciliación no es una panacea, un jarabe que debemos tomar, un exorcismo que se debe practicar en toda la población. La reconciliación tiene límites, la responsabilidad en muchos sucesos.

Todo el que visita a Venezuela, con títulos de expertos en asuntos latinoamericanos, dan consejos. Seguramente ellos no saben lo que significa tener prohibida parte de la ciudad, que ir al centro es un peligro, que en las marchas nos gasearon, nos dispararon. Que en muchas se derramó sangre inocente. Que el Presidente amenaza, que sus ministros amenazan, que sus comandantes amenazan. Yo me reconcilio con el pueblo que puso sus esperanzas o tiene sus esperanzas en las promesas de Chávez, pero contra los que lo secundan en sus desafueros, definitivamente, no estoy tan seguro.

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