Opinión Nacional

Los pañitos tibios de Morel

(Especial para Analítica 25-02-05) Morel Rodríguez, ha sido un buen
gobernador. Hombre atento a los problemas de su comunidad y con ideas
avanzadas que benefician a su pueblo. Lamentablemente, en esta oportunidad
cayó en el peligroso lugar común de “los pañitos tibios”. Está entregando
constantemente “bolsas de comida” a los habitantes de algunos barrios y
barriadas margariteñas. No mi estimado amigo, las comunidades no necesitan
limosna. No necesitan que se les ayude así, pues eso les crea una
dependencia, nada beneficiosa, con el gobernante que les esté suministrando
esa comida.

Entonces no trabajan, se acuestan o se sientan a “esperar que venga
Morel”, “porque Morel es muy bueno”. Se confunden, por ignorancia o viveza
y esperan que todo se los dé Morel. Es una práctica errada y Morel
Rodríguez lo sabe, porque si de algo no puede catalogarse a este buen
gobernador es que no conozca a su pueblo. Y él sabe como piensan y como
actúan, por ello nos extraña esas “ayudas” que está entregando.

En épocas pasadas, cuando el Gobernador Morel Rodríguez ejerció el cargo,
su prioridad fue darle trabajo a la gente. Los resultados fueron
excelentes. La creación de fuente de trabajo es indispensable y mas en un
sitio como la Isla de Margarita, donde las oportunidades no son muchas,
sobre todo por la saturación de personal de tierra firme de Venezuela o de
otras latitudes. Decimos que Morel hizo obras, mantenía la isla “como
tacita de plata” y no se veía miseria en ninguna parte. Era un sitio
agradable de visitar. Los niños no pululaban por restaurantes, tiendas, y
cualquier otro sitio en busca de una “ayudita”. Se veía un pueblo
diferente. Se notaba alegría, paz, seguridad.

Las cosas han cambiado, es verdad, pero precisamente allí debe centrarse el
trabajo de Morel y sus colaboradores, en reconstruir a Nueva Esparta.

Reconstruir a Margarita, especialmente, generando actividad en todos los
órdenes. Porque el trabajo dignifica. La limosna deprime. Chequeando los
muchos negocios en los cuales sus dueños quieren ser millonarios
rápidamente, preocupándose poco – o muy poco – por la estabilidad laboral de
sus habitantes y por el engrandecimiento de la isla.

Morel, sabemos ciertamente, es un hombre de gran sensibilidad social.

Nació, creció y se desarrolló en Margarita. Conoce al margariteño. Sabe
como piensa y como actúa. Sabe de sus carencias, pero también sabe que es
un pueblo trabajador y tenaz. ¿Cuál es la razón para que los “ofenda”, con
una caridad que los perjudica?.

Le podríamos decir que le meta esos reales al turismo para que haya
trabajo. Métale esos reales a proyectos que generen empleos. Haga como
antes, adecente su territorio, adecentando a sus habitantes.

Ahora que se le ha presentado una nueva oportunidad de trabajar por su
gente, no puede perderla haciendo lo mismo que han hecho otros. Mantener
popularidad sobre la base de la limosna que perjudica y minimiza la
personalidad de los beneficiados, no es como se engrandece una comunidad.

Los mecanismos para conseguir esto los tiene Morel. Por algo conoce tanto
a su pueblo.

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