Opinión Nacional

Los venezolanos toman la política y la hacen praxis…

La articulación de las acciones orientadas a una salida negociada a la situación que vive nuestro país ha pasado por intentos de praxis política que de alguna manera reflejan la indisposición legítima de las estructuras tradicionales, cualquiera sea su nombre, para solventar o garantizar la solución del conflicto. Salvo un nuevo ejercicio de política presente en sociedades cargadas de voluntad, para no caer en términos de clasificación positivista de las realidades, me atrevo a decir que los procesos políticos encarnan en estos días cosas, formas y gestas raras.

En otra época hubiese sido impensable la sustentación de ideas políticas y dogmas en casas distintas a los Partidos Políticos, específicamente para el trato de temas inherentes a la cotidianidad social, hoy en día aquí en suelo venezolano, la primicia toca nuestra puerta, el ejercicio de la representatividad desvirtuada, entre otras, ha dado lugar a espacios de política y de hacer política, que si bien es cierto, de alguna manera retoman banderas y defensas que creímos superadas en el tiempo retornan cada vez más vigentes al sentido elemental de la política: el individuo y su interrelación en el marco del respeto y el aprendizaje del otro como ente común..

Me refiero a que superado el reconocimiento del otro como mi igual, las exigencias a la política exageraron los planos y la dispusieron a ocuparse de resoluciones macro-micro, de esta interrelación, dejando de lado como “superada” su principio: la tarea de la vivencia entre unos y otros.

Retomando, la significación de este hecho se repite en vista de su cruel necesidad: la confrontación y la violencia.

Cuando hago referencia a estas formas, no me refiero a los Medios de Comunicación, no, hago hermenéutica de las nuevas casas de pensamiento movidas por la voluntad de darle cabida a las resoluciones de estas prácticas que se alejan » de lo ya conocido» , buscando originalmente la legitimación de un ambiente común de paz o un contexto social acorde con el desenvolvimiento humano sin alteraciones.

De vuelta a lo particular, es el ejercicio de la política por el ciudadano común y no aquel cuyo perfil se dispuso para lo político según fue instituido por el estructuralismo sistémico de los pensadores que adjudicaron a la sociedad una suerte de sistema de entradas y salidas, que en estos momentos se desmonta gracias a la cotidianidad de estas estructuras y formas.

Sí y es que la resolución de los conflictos que aquejan al ciudadano común de las sociedades mass-mediáticas y todo lo que se le quiera añadir como característica, se escapa a la resolución de salidas generalizadas de un líder sobre su masa, no, el ciudadano común, no se si consciente o no, descubre que la defensa de su sociabilización descansa y es sólo responsabilidad de el mismo y efectivamente lo ha asumido.

Es así como vemos que iniciativas como las inspiradas en la tesis del Tercer Lado, se diseminan por el planeta es esto justamente el tomar las armas de mis derechos, de resolver mis diferencias conmigo mismo y con el otro, reconociéndolo desde espacios que sólo tienen como finalidad articular principios, principios que sólo tienen como piso los valores elementales del hombre, gracias a su racionalidad, su cotidianidad armónica, su libertad, la justicia y la paz, más que en el entendido de ser un derecho o un deber, es otra cosa.

No son deberes o derechos, son valores inherentes a la acción humana no a su condición, es distinto y es por ello que este ejercicio de política es novedoso se inscribe en lo que se podría dar en llamar un nuevo ejercicio de la política, de donde pueden surgir variantes impensables, ricas en legitimidad gracias a las bases que las sostienen, pues la diferencia del origen entre Partidos Políticos y esto, radica no en la discusión de la forma de ejercer las ideas y los dogmas, no, sino en las ejecuciones de principios que llevados a la práctica conforman el día a día del ciudadano común y que éste se ha visto en la obligación de decidir cómo desea convivir con su entorno, Sobre la base de ideas y principios comunes de convivencia., que le imprime una característica propia una identidad que se hace común en un colectivo especifico que comparte similitudes de origen, cultura y de vida .

Ya no es la forma de gobierno a legitimarse, la lucha la pugna y la defensa , pues a un cuando exista una suerte de amenaza y resistencia , no cabe duda en que la Democracia es amplia y concede nuestros consensos y no apela a artificios que intenten deslegitimarla, es una realidad asumida, cuya controversia es más una retórica, que lo que realmente ocurre al interior de la base de los intercambios sociales, donde realmente no es ésta la que se cuestiona.

Hago referencia a lo delicado de esta caracterización del poder civil, para ejercer de forma completamente representativa su cotidianidad desde la paz.

De esta forma, será sólo el devenir y su práctica de hacer política una nueva acción que llevada a la costumbre, imprimirá una sutil diferencia en la forma como los venezolanos asumíamos el rol de individuos, para ser ahora realmente ciudadanos – nacionales, característica fundamental de sociedades distintas, ni siquiera posmodernas, pues nuestro carácter posee indicadores distintos a los proyectos y casos vistos que se caracterizan con estos títulos, somos otra cosa., pues nuestro origen es otro, los procesos encarnan las formas, ya veremos.

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