Opinión Nacional

¿Malvados viajeros o escasez de divisas?

Estas expresiones salidas de voceros del Gobierno Nacional parecieran indicar que la dependencia (colonialismo) en materia de alimentos y medicinas que actualmente experimenta Venezuela es mayormente culpa ¡de los ¡malvados viajeros! Abordemos un contexto analítico.

Un simple cálculo facilita visualizar el desenvolvimiento del ingreso nacional de divisas, a la luz del flujo de caja de Pdvsa en razón al “manejo de sus exportaciones”. Según cifras oficiales, nuestra principal y única industria insertada significativamente en el comercio internacional, exporta unos 2 millones de barriles diarios (b/d) sobre una extracción promedio, según la Opep, cercana a los 2.8 millones de b/d, a un precio promedio de USD 100/b lo cual arroja un total anual aproximado de USD 73.000 millones que han de ser vendidos al Banco Central de Venezuela (BCV). Tal monto pareciera ser equilibradamente suficiente para nutrir la economía nacional, salvo que está afectado por una disminución superior a 50% habida cuenta de cierta dinámica gubernamental como la diplomacia petrolera con Petrocaribe y el Alba (175.000 b/d); del suministro a Cuba (91.000 b/d); de los compromisos con China (450.000 b/d); y del pago a capital y servicio de la deuda externa (320.000 b/d). En el caso específico de Cuba, un análisis de elemental carga algebraica facilita apreciar que en los últimos 15 años Venezuela le ha transferido unos ¡47.000 millones de dólares! (91.000 b/d x5.475 días x USD95/b).

El ajuste financiero al total exportado, permite inferir que a Pdvsa le ingresa de forma neta un poco más de 53% de ese total “exportado”; siendo que en lo atinente a 2012 al país le ingresaron unos USD 99.000 millones por concepto de importaciones (USD 97.000 millones provenientes de Pdvsa y el resto por exportaciones no petroleras) de los cuales el BCV recibió cerca de USD 53.000 millones, es decir, sólo 54,6%; mientras que en los tres primeros trimestres de 2013 (cifra confiable más reciente) ingresaron por el mismo concepto unos USD 69.000 millones, de cuyo monto el BCV recibió USD 36.000 millones equivalente a 52.2%.

En cuanto a 2014, puede estimarse un ingreso cercano a los USD 94.000 millones a la luz del aporte de Pdvsa calculado a un precio promedio de USD 95/b, de los cuales el BCV recibirá unos USD 51.000 millones y sólo serán destinados a la economía unos ¡USD 30.600 millones!; habida cuenta de que el Presupuesto Nacional se estimó para este año sobre la base de USD 60/b, en el entendido contextual que los USD 35/b restantes (unos USD 35.000 millones) serán manejados discrecionalmente por el Gobierno. En síntesis, el flujo real de divisas en 2014 para nutrir tanto el Presupuesto Nacional como el de divisas estará cercano a los ya citados USD 30.600 millones; cifra que debe leerse como un alarmante y preocupante déficit fiscal con sensibles efectos colaterales; que intentarán “corregir” con la acostumbrada creación diabólica de dinero inorgánico (¿y más devaluación?) que ha de traducirse en un aumento de la liquidez monetaria para mantener el ritmo de gasto público, cuyo monto en 2013 creció en 70% hasta situarse en ¡1,2 billones de bolívares! (según el BCV para el 24/01/14, se ubicó en 1,236 billones) con un desastroso efecto inflacionario (y sus implicaciones) cuya tasa acumulada superó 56%; hecho que dejó en entredicho acciones gubernamentales como la política cambiaria en general, y en particular la tesis de la sobrevaluación monetaria como herramienta para controlar la inflación interna mediante el abaratamiento de las importaciones, al igual que a la “ofensiva económica” (transversalmente electoral), y la “operación cívico militar para parar (sic) una debacle de la economía”.

El escenario descrito, impulsó la necesidad gubernamental de exhortar a la ciudadanía para “evitar el consumismo” (¿?), el “acaparamiento doméstico de alimentos” (¿?), “hacer un uso consciente en la compra de enseres y alimentos para evitar el desabastecimiento” (¿?); afirmando al propio tiempo que “la escasez la hemos tenido producto del acaparamiento, pero no por disminución de la producción” (¿?). Al propio tiempo, acordaron poner en cintura a los malvados viajeros al ajustar el cupo anual a partir del 23/01/2014 en USD 3.000, lo cual se traduce en una disminución de USD 900 por persona (¿para reducir la brecha fiscal?) ya que en el monto ahora se incluyen los pagos por consumo en el exterior, el efectivo y las compras electrónicas. Una referencia de libre pensamiento: para Florida/USA sólo se asignará USD 700 (¿crimen o castigo?).

Es de resaltar, que la liquidación de divisas para viajeros alcanzó en 2012 USD 3,3 millardos y en 2013 USD 5,1 millardos (y las remesas familiares unos USD 1,07 millardos), en tanto que para 2014 se disminuye el cupo y se aumenta la paridad (de USD 6,30 a USD 11,36) para generar un escenario donde aspiran un ahorro de USD 769,4 millardos (reducción del cupo) y de USD 268,3 millardos (reducción de compras electrónicas), para un ahorro total de apenas ¡USD 1.038 millardos! (3,4% del ingreso neto de divisas esperado por USD 30.600 millones y 1,01% si la relación se establece con el “deber ser” de USD 96.000 millones). En fin: un monto poco importante en términos fiscales, y altamente sensible en visión familiar (referido a los verdaderos viajeros).

 

 

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