Opinión Nacional

Mañana es demasiado tarde

Vaya costumbre la del teniente coronel: planear todo tipo de desafueros, anunciarlos todos simultáneamente para que el hormiguero opositor se desparrame afligido de pavor, poner a todo el mundo a preocuparse de un asunto – por ejemplo: Globovisión – mientras apunta al que parece más distante – por ejemplo, darle un zarpazo a la propiedad privada . Y cuando todo parece a punto como para consumar la primera de sus fechorías se asoma a escena mediante dos o tres cadenas diarias, pone la plasta, y sale huyendo. Para que los siguieses cometan el más grave, el más catastrófico y el más horrendo de los improperios. No cerrar Globovisión sino apoderarse de fincas, haciendas y asfixiar al empresariado. Anunciando de paso la expropiación de nuestros apartamentos y quintas.

Es su estilo, como con los comisarios. Encargarle a las mujercitas de su harem político cometer persecuciones, condenas y destierros mientras pasea en su alfombra voladora por el lejano Oriente. Y volver cuando todo se ha consumado. Clásica movida de la cobardía presidencial: planear la maldad, poner la plasta y salir huyendo.

Debiéramos tenerlo claro. Es su estilo. Marear con su lengua viperina, hartarnos con su verborrea incontinente, levantar la polvareda ventilando todos los trapos sucios a un mismo tiempo, volver a hablar y terminar de marearnos poniéndonos a correr de un amago de incendio al otro, para que él ponga su plasta y salga huyendo. Es su estilo: diarreico y revolucionario. Cobardón y de mandaderos.

Para panificar sus plastas tiene una sala situacional de españoles, cubanos, venezolanos criados en Francia y chilenos tránsfugas. Una corte de mercenarios que no hacen otra cosa que montarle la bitácora, ver y analizar los puntos débiles de los sectores democráticos, separar los duros de los blandengues, los corruptos de los incorruptibles y fijar la ruta. Golpeando a los duros y sobándoles el lomo a los blandengues.

Es insólito que tras diez años de inmundicia y porquería, gracias a esa estrategia de comandante de infantería, todavía mantenga la iniciativa y haga con la oposición lo que le venga en ganas, amparado y auxiliado por esos mercenarios y decidido por su voluntarismo delirante. Pero sobre todo: facilitado por una dirigencia opositora estúpida, miope y pusilánime.

A la estrategia de revolver los trapos y poner la plasta no cabe otra respuesta INMEDIATA que la conformación de un frente opositor con los pantalones en su sitio. No es necesario que todos lo acuerden: es necesario que den un paso al frente los tres mosqueteros del futuro: Antonio Ledezma, Henry Ramos e Ismael García. Si los cabizbajos de UNT y los mejor pa´ más tarde de PJ se suman, fantástico. Si le sacan el culo a la jeringa, que se queden en el borde de la acera.

La historia es de los valientes. Tenemos cinco millones de ciudadanos dispuestos a echarle pichón. Echémosle ya. Mañana es demasiado tarde.

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