Opinión Nacional

Manotazos de ahogado

Pensando que el pueblo venezolano es una recua de imbéciles manda Chávez a Lina Ron y a sus bandas armadas a provocar la violencia y el caos frente a la Alcaldía Metropolitana dando así el pretexto para militarizar la ciudad, primero, y apoderarse de la Policía Metropolitana, después. Sólo falta que sus esbirros terminen por infiltrarse en Plaza Altamira, provoquen una catástrofe sangrienta y «se vea en la necesidad» de terminar decretando el estado de excepción para culminar este golpe de estado por entregas. Piensa que el país es un polvoriento cuartel de conscriptos analfabetas.

Recomienda la tradición sentarse a la mesa de negociaciones con un hecho violento a la espalda o mostrando el cañón de la 9mm aún humeante. Los vietnamitas no conversaban de paz sino luego de la toma de un poblado o un sitio estratégico. La (%=Link(«http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_1879000/1879878.stm»,»ETA»)%) solía acumular barbarie y cadáveres para llegar a las negociaciones con Felipe González «en pie de fuerza». La FARC siembra de muertos las ciudades colombianas para instalarse a la mesa de negociación con una baza extra bajo la manga del uniforme. ¿Obedecen la militarización de Caracas y la ocupación fallida de la PM a esta misma estrategia?

Lo cierto es que ambas medidas demuestran hasta qué punto de desesperación ha llegado Hugo Chávez y cuan cerca se encuentra del final. Pues el efecto inmediato de ambos medidas, amén de ser inoperantes y demostrar la pérdida de poder real del chavismo, dejan al descubierto cuan implacable es el sitio que ha terminado por desplegar la oposición y la cercanía de un probable asalto final. Y lo que más desesperación debe causar en Chávez y su entorno de incapaces es constatar que el avance de la oposición se verifica a la luz del día y se cumple en el más irrestricto respeto a la legalidad democrática: parlamentando, manteniéndose vigilante y preparándose a dar el voto. Pues este es el hecho crucial de este enfrentamiento mortal: tendrá lugar sobre el terreno electoral. Y mientras más desespere y mayores errores cometa ˆ como estos manotazos de ahogado ˆ mayor será la paliza electoral que recibirá.

Si tuviera un adarme de lucidez, en lugar de bravuconear con sus tanques inútiles y sus asaltos de utilería, el gobierno debiera estar negociando con inteligencia y sutileza una retirada estratégica. En vez de proceder con la majadería del matón, Istúriz y Maduro debieran estar tendiendo puentes con la CTV y Fedecámaras, buscando el diálogo fructífero y provechoso con Manuel Cova y Rafael Alfonso, interlocutores ideales. Chaderton obtendría más provecho si terminara con sus sarcasmos de niño malcriado y buscara el diálogo fructífero con Eduardo Lapi, el puente natural hacia su pasado socialcristiano. Y qué mejores interlocutores de alto nivel para José Vicente Rangel que sus leales ex compañeros de lucha Américo Martín y Alejandro Armas. La integridad, la decencia y la fidelidad a valores democráticos y socialistas jamás podrían estar mejor representados. Cristina Iglesias y Ronald Blanco La Cruz sobran, pues la oposición no envió provocadores, soplones ni espías de control a la mesa.

Si estos diálogos fracasan sólo perderá el gobierno. Objetivamente, sobre el terreno estratégico de la política ya está caído: perdió la calle, perdió la verdad, perdió el voto. Más vale una buena negociación que un mal juicio. Y la historia ya dictó su veredicto.

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